Partimos.
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Qué nervios, qué ganas...Vinilo Valencia presentaremos la nueva imagen de nuestra revista digital, el próximo 29 de octubre, en la sala El Loco (C/ Erudito Orellana, 12). Para ello hemos organizado un concierto que encabezarán Nueva Vulcano. Los catalanes vuelven en directo con su último y brillante disco, Los peces de colores (Bcore, 2009), y prometen una inolvidable actuación de sudor y volumen brutal.
Los directos los completarán los valencianos 121db y Caballo Trípode, cerrando así el cartel con tres de los tríos más interesantes del panorama musical independiente.
La cita la cerrarán Los Átomos djs con una de sus pinchadas atemporales y siempre bailables.
Las actuaciones comenzarán a las 22 horas y las entradas tendrán un precio de 8 € anticipadas (Vaivén y Discos Ámsterdam) y 10 € en taquilla.
Nueva Vulcano - Te debo un baile from Sergio Aloud on Vimeo.

El opus 5 de la revista-libro Tierras Taurinas dedicado al encaste Buendía está disponible en los quioscos taurinos habituales
A través de las ganaderías contemporáneas más representativas de este encaste y por supuesto de la historia de la ganadería fundacional de Joaquín Buendía, este opus ofrece un estudio minucioso que completa los llevados a cabo acerca de los encastes Saltillo (opus 2), Santa Coloma (opus 3) y Albasseradas de Victorino (opus 4).
¿Por qué no imaginarse que en un futuro cercano los toros del encaste Buendía recobrarán todo el lugar que les correspondía en las grandes ferias, gracias a la síntesis ideal obtenida por el creador del encaste entre la nobleza vivaz de los saltillos y la bravura profunda de los ybarras?
En estos inicios del milenio, que invitan al mundo taurino a no olvidar las lecciones de su propia historia y a corregir los errores del pasado, es importante recordar que el encaste Saltillo, refrescado con la sangre de lo de Buendía, que está tan marginado en España, en México es el encaste dominante.
En este ámbito, todo es cuestión de equilibrio. Y para prevenir los efectos de una globalización que todo lo reduce en demasía, parece indispensable el permitirle al encaste Buendía que se reintegre al circuito de las ferias. De eso depende su futuro, y también de ello depende la diversidad indispensable que siempre ha sido una de las riquezas de la Fiesta.
¿Se logrará? Los aficionados tienen ganas de creerlo, y algunos ganaderos se empeñan en ello.
224 páginas, 14 €
Consultar lista de los puntos de venta : http://www.tierrastaurinas.com/puntos_de_venta.php
Se puede hojear y pedir en http://www.tierrastaurinas.com
La pasada noche reunida la peña para decidir los premios de este año 2010 y los galardonados este año 2010 son:
- Faena de Arte y Valor de Matador: Julian Lopez 'El Juli'.
- Faena de Arte y Valor de novillero: Arturo Saldívar.
- Faena de Arte y Valor de Becerrista: Jesus Duque.
- Torero de Plata: Javier Ambel.
- Mejor toro: 'Forajido' de Victoriano del Rio lidiado por Castella.
- Premio de Honor: "Punto radio" por su programa "Patio de Cuadrillas" y su apoyo a la fiesta en estos momentos de escasa información en los medios.
Enhorabuena a todos los premiados.
Madrid, 17 de octubre from Burladero.com on Vimeo.
Antonio Luque (Sr. Chinarro) y Manolo Tarancón actuarán el próximo martes 19 de octubre en el Teatro Olympia. Irrepetible oportunidad de poder disfrutar de estos dos artistas en un formato especial para la ocasión y en un marco histórico de la ciudad de Valencia.
El concierto, además, tiene fines solidarios ya que la recaudación del mismo irá íntegramente destinada a la Asociación Nueva Opción, una Institución sin ánimo de lucro que lleva desde el año 95 trabajando a favor de los derechos de las personas afectadas por el Daño Cerebral Adquirido y de sus familiares.
Las entradas valdrán 15 € y ya están a la venta en Servientrada de Bancaja, El Corte Inglés y la taquilla del Olympia

Tendremos que devolver al toreo sus constantes vitales, porque está lamentable. Cuando le hayamos restablecido la salud y le hayamos reubicado en el siglo XXI, entonces ya nos plantearemos a qué ministerio llevarlo, pero ahora estamos llevando a un enfermo agonizante a que expire en un hospital.
–¿Sirven para algo las reuniones de las figuras con la ministra de Cultura y el Congreso o son meras palmaditas en la espalda?
–Sí lo aparentan, pero porque hay mucha indefinición. La reacción debe ser serena y continuada. Si usted lleva al ministerio un argumento sólido, concreto y con garantía de prosperidad, seguramente seríamos atendidos con dignidad. La buena voluntad y las promesas no valen para cambiar de un ministerio a otro. No debemos cobijarnos en que Cultura sea la panacea sino dejar claro que Cultura es la única en la que podemos existir.

Tomó la palabra Manzanares, que ha comunicado que por parte del Ministerio de Cultura y de Interior "no hay ningún inconveniente para que el toreo pase a formar parte del Ministerio de Cultura"
El alicantino ha explicado que para que se termine de completar un traspaso que todo el mundo que ya da por hecho, falta que: "Desde nosotros mismos terminemos de definir varios aspectos, de orden interno, y en el momento que estén resueltos, pasaremos a depender totalmente del Ministerio de Cultura."
El Partido Social Demócrata (PSD) es una de esas formaciones políticas que en tiempos de Rafael Blasco en el PSPV se llamaban «de cuadros». Son pocos, pero notables. Algunos tienen en común que aparecen, además de en las listas del partido, en empresas, fundaciones y asociaciones alimentadas con dinero público de la Generalitat y en territorios limítrofes o gestionados por Blasco. El número dos del entramado de ONG alimentado con ayudas de Solidaridad y Ciudadanía, Adolfo Soler Sempere, fue uno de los impulsores del PSD, la formación creada desde el Partido Socialista Independiente (PSI) de la Ribera —dirigido por Gisela Blasco, sobrina del conseller— con el ánimo de erosionar al PSPV en las elecciones municipales de 2007. Soler Sempere cerró simbólicamente la lista de los socialdemócratas al Ayuntamiento de Valencia.
Fuentes del propio partido explicaron ayer que su cargo orgánico estaba muy por debajo de su aportación. Es persona próxima a Bernardo Blasco, hermano del conseller, y uno de los hombres fuerte del partido en la sombra, según varias fuentes. Los dos estuvieron en UV y ambos fueron expulsados de ese partido en una de las incontables convulsiones internas de los regionalistas. Lo mismo que Amparo Picó, secretaria general del PSD desde mayo y persona de confianza de Soler. El número dos de este tinglado de ONG fue una de las personas que se volcaron en la puesta en marcha de una formación, el PSD, que nació con un pan bajo el brazo. La sede se ubicó en la calle Colón de Valencia y la puesta de largo se celebró en el Hotel las Arenas, un cinco estrellas, con asistencia de 355 delegados y 67 invitados.
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Si con su primero dos tandas que le pegó fueron fuera de cacho y tan en línea recta que al del ventorrillo le puso a huevos el raje, al de Ortigao Costa se lo enroscó de lo lindo y se colocó mejor. Faena muy por abajo ante un toro con la casta suficiente como para soportarlo. Llevándoselo hacia atrás con suma facilidad, tanto que Bilbao para acabar de sorprenderse necesitó de un arrepretón en el circular. El toro no era precismente la tonta del bote, oiga. Noble, sí; pero con su castita. La estocada, caída. Y oreja. Despojos.
Fue una tarde en la que salió el toro de verdad y vimos momentos de toreo bueno, y hasta pincaladas de auténtico cartel. Sin duda ha sido una tarde de toros para congraciarse como aficionado con una fiesta tan adulterada frecuentemente.
Tarde con interés en el coso de la Misericordia zaragozano. Interés por el juego ofrecido por dos de los toros, segundo y tercero, pero también por la movilidad de algún otro que, aunque ayuno de clase o incómodo para el diestro han obligado a éstos a esforzarse en pro de la consecución del triunfo. Interés también en una nueva tarde del Juli en la que ha demostrado su magnífico estado de forma; con el exigente segundo, embarcándolo y desplazándolo en la muleta, superándolo cuando sacó genio y sabiendo hacerle lo que iba pidiendo en cada momento; y en el complicado quinto, pudiéndolo y quedando por encima de sus complicadas embestidas. E interés también en Luque, entregado y esforzándose en no quedar por debajo de Julián, rozando la oreja con los dedos en el tercero, al que marró con la espada, y consiguiéndola –a modo de compensación- en el sexto en faena de menos kilates pero de porfía e insistencia.
Bravos no, máquinas de embestir, sí. O artefactos de movimiento, porque es imposible imaginar la embestida de un toro sin naturalidad, animalidad o incertidumbre, y los parientes de Idílico no la tienen. Se mueven pero no embisten, o por lo menos no se mueven como toros -en realidad ya casi ninguno lo hace-.
"El aficionado espectador tiene derecho a criticar.
Pero amando siempre a la Fiesta de los toros. No destruyéndola. Y voy a hablar claro. Hay un periodista que tiene una placa en la plaza de toros de Madrid que ha dedicado toda su vida en El País a decir mentiras para destruir la fiesta de los toros."
Nadie, después de la vergonzosa tarde vivida en València con los enfermos animalejos criados por don Juan Pedro Domecq, dará un paso al frente y entonará el 'mea culpa'. No lo hará ni uno cuando lo deberían hacer en realidad unos cuantos. Los taurinos tienen ese truculento orgullo.
Los taurinos son capaces de endiñarle una puñalada trapera en los bajos a la misma fiesta que les llena el bolsillo y el gaznate de feria de feria, tomarse unas cañas de marca y darse unos abrazos mientras en el Parlament de Catalunya les llaman "maltratadores" y ser igual de felices que dos horas antes. Tanto una cosa como la otra, la decandencia por ellos mismos alentada y las amenazas prohibicionistas, se las trae al pairo. Luego hacen un brindis al sol, declaran BIC a la Fiesta, se vuelven a dar más abrazos y luego a dormir a pierna suelta.
Se podría empezar a despellejar a unos cuantos haciendo excepción de las menudencias. Es decir, desde el mismísimo diputado de Asuntos Taurinos, pasando por el flamante nuevo empresario hasta los taurinos de turno, feriantes de postín y ganaduros de alta alcurnia. Que, casualidades, vienen a ser los mismos que deberían haber dado el paso adelante y entonar el "por mi culpa, por mi gran culpa" esta tarde y tantas otras más, por las ya pasadas y también por las que están por venir.
Pero ya se sabe, el código ético de los taurinos, sus palmeros y los politiquillos que sedientos de votos se arriman a la fiesta a sacar tajada, deja muchísimo que desear. La tarde de los juampedros con Aparicio, Morante y Cayetano ha sido uno de tantos ejemplos.
Da igual Juan Pedro Domecq que Núñez del Cuvillo. Las dos son factorías del descastamiento. Con ambas la Feria de Fallas ha tocado fondo y las preguntas que nos hacíamos ayer tras la juampedrada siguen teniendo la misma vigencia tras la cuvillada y siguen, faltaría, sin respuesta. Y el celebrado vigésimo aniversario de alternativa de Enrique Ponce todavía no ha dado triunfales frutos. Hay quien no debe encontrarle explicación.
Y la tiene y muy fácil: se han olvidado del toro. Pieza, clave y fundamental de este espectáculo llamado corrida de toros y que en el día grande de las Fallas, día de sant Josep, fue presentado en su mínima expresión. Disculpen, señores ganaderos de Núñez del Cuvillo, señores empresarios de Simón Casas Productions, y sobre todo, los señores que visten seda y oro Enrique Ponce, Castella y Manzanares; disculpen, pero así esta fiesta no es. Lo suyo es un fraude.

El intento de prohibir las corridas de toros en Cataluña ha repercutido en medio mundo y, a mí, me ha tenido polemizando en las últimas semanas en tres países en defensa de la fiesta ante enfurecidos detractores de la tauromaquia. La discusión más encendida tuvo lugar en la noche de Santo Domingo -una de esas noches estrelladas, de suave brisa, que desagravian al viajero de la canícula del día-, en el corazón de la Ciudad Colonial, en la terraza de un restaurante desde la que no se veía el vecino mar, pero sí se lo oía.
Alguien tocó el tema y la señora que presidía la mesa y que, hasta entonces, parecía un modelo de gentileza, inteligencia y cultura, se transformó. Temblando de indignación, comenzó a despotricar contra quienes gozan en ese indecible espectáculo de puro salvajismo, la tortura y agonía de un pobre animal, supervivencia de atrocidades como las que enardecían a las multitudes en los circos romanos y las plazas medievales donde se quemaba a los herejes. Cuando yo le aseguré que la delicada langosta de la que ella estaba dando cuenta en esos mismos momentos y con evidente fruición había sido víctima, antes de llegar a su plato y a sus papilas gustativas, de un tratamiento infinitamente más cruel que un toro de lidia en una plaza y sin tener la más mínima posibilidad de desquitarse clavándole un picotazo al perverso cocinero, creí que la dama me iba a abofetear. Pero la buena crianza prevaleció sobre su ira y me pidió pruebas y explicaciones.
Escuchó, con una sonrisita aniquiladora flotándole por los labios, que las langostas en particular, y los crustáceos en general, son zambullidos vivos en el agua hirviente, donde se van abrasando a fuego lento porque, al parecer, padeciendo este suplicio su carne se vuelve más sabrosa gracias al miedo y el dolor que experimentan. Y, sin darle tiempo a replicar, añadí que probablemente el cangrejo, que otro de los comensales de nuestra mesa degustaba feliz, había sido primero mutilado de una de sus pinzas y devuelto al mar para que la sobrante le creciera elefantiásicamente y de este modo aplacara mejor el apetito de los aficionados a semejante manjar. Jugándome la vida -porque los ojos de la dama en cuestión a estas alturas delataban intenciones homicidas- añadí unos cuantos ejemplos más de los indescriptibles suplicios a que son sometidos infinidad de animales terrestres, aéreos, fluviales y marítimos para satisfacer las fantasías golosas, indumentarias o frívolas de los seres humanos. Y rematé preguntándole si ella, consecuente con sus principios, estaría dispuesta a votar a favor de una ley que prohibiera para siempre la caza, la pesca y toda forma de utilización del reino animal que implicara sufrimiento. Es decir, a bregar por una humanidad vegetariana, frutariana y clorofílica.
Su previsible respuesta fue que una cosa era matar animales para comérselos y así poder sustentarse y vivir, un derecho natural y divino, y otra muy distinta matarlos por puro sadismo. Inquirí si por casualidad había visto una corrida de toros en su vida. Por supuesto que no y que tampoco las vería jamás aunque le pagaran una fortuna por hacerlo. Le dije que le creía y que estaba seguro que ni yo ni aficionado alguno a la fiesta de los toros obligaría jamás ni a ella ni a nadie a ir a una corrida. Y que lo único que nosotros pedíamos era una forma de reciprocidad: que nos dejaran a nosotros decidir si queríamos ir a los toros o no, en ejercicio de la misma libertad que ella ponía en práctica comiéndose langostas asadas vivas o cangrejos mutilados o vistiendo abrigos de chinchilla o zapatos de cocodrilo o collares de alas de mariposa. Que, para quien goza con una extraordinaria faena, los toros representan una forma de alimento espiritual y emotivo tan intenso y enriquecedor como un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo. Que, para saber que esto era cierto, no era indispensable asistir a una corrida. Bastaba con leer los poemas y los textos que los toros y los toreros habían inspirado a grandes poetas, como Lorca y Alberti, y ver los cuadros en que pintores como Goya o Picasso habían inmortalizado el arte del toreo, para advertir que para muchas, muchísimas personas, la fiesta de los toros es algo más complejo y sutil que un deporte, un espectáculo que tiene algo de danza y de pintura, de teatro y poesía, en el que la valentía, la destreza, la intuición, la gracia, la elegancia y la cercanía de la muerte se combinan para representar la condición humana.
Nadie puede negar que la corrida de toros sea una fiesta cruel. Pero no lo es menos que otras infinitas actividades y acciones humanas para con los animales, y es una gran hipocresía concentrarse en aquella y olvidarse o empeñarse en no ver a estas últimas. Quienes quieren prohibir la tauromaquia, en muchos casos, y es ahora el de Cataluña, suelen hacerlo por razones que tienen que ver más con la ideología y la política que con el amor a los animales. Si amaran de veras al toro bravo, al toro de lidia, no pretenderían prohibir los toros, pues la prohibición de la fiesta significaría, pura y simplemente, su desaparición. El toro de lidia existe gracias a la fiesta y sin ella se extinguiría. El toro bravo está constitutivamente formado para embestir y matar y quienes se enfrentan a él en una plaza no sólo lo saben, muchas veces lo experimentan en carne propia.
Por otra parte, el toro de lidia, probablemente, entre la miríada de animales que pueblan el planeta, es hasta el momento de entrar en la plaza, el animal más cuidado y mejor tratado de la creación, como han comprobado todos quienes se han tomado el trabajo de visitar un campo de crianza de toros bravos.
Pero todas estas razones valen poco, o no valen nada, ante quienes, de entrada, proclaman su rechazo y condena de una fiesta donde corre la sangre y está presente la muerte. Es su derecho, por supuesto. Y lo es, también, el de hacer todas las campañas habidas y por haber para convencer a la gente de que desista de asistir a las corridas de modo que éstas, por ausentismo, vayan languideciendo hasta desaparecer. Podría ocurrir. Yo creo que sería una gran pérdida para el arte, la tradición y la cultura en la que nací, pero, si ocurre de esta manera -la manera más democrática, la de la libre elección de los ciudadanos que votan en contra de la fiesta dejando de ir a las corridas- habría que aceptarlo.
Lo que no es tolerable es la prohibición, algo que me parece tan abusivo y tan hipócrita como sería prohibir comer langostas o camarones con el argumento de que no se debe hacer sufrir a los crustáceos (pero sí a los cerdos, a los gansos y a los pavos). La restricción de la libertad que ello implica, la imposición autoritaria en el dominio del gusto y la afición, es algo que socava un fundamento esencial de la vida democrática: el de la libre elección.
La fiesta de los toros no es un quehacer excéntrico y extravagante, marginal al grueso de la sociedad, practicado por minorías ínfimas. En países como España, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el sur de Francia, es una antigua tradición profundamente arraigada en la cultura, una seña de identidad que ha marcado de manera indeleble el arte, la literatura, las costumbres, el folclore, y no puede ser desarraigada de manera prepotente y demagógica, por razones políticas de corto horizonte, sin lesionar profundamente los alcances de la libertad, principio rector de la cultura democrática.
Prohibir las corridas, además de un agravio a la libertad, es también jugar a las mentiras, negarse a ver a cara descubierta aquella verdad que es inseparable de la condición humana: que la muerte ronda a la vida y termina siempre por derrotarla. Que, en nuestra condición, ambas están siempre enfrascadas en una lucha permanente y que la crueldad -lo que los creyentes llaman el pecado o el mal- forma parte de ella, pero que, aun así, la vida es y puede ser hermosa, creativa, intensa y trascendente. Prohibir los toros no disminuirá en lo más mínimo esta verdad y, además de destruir una de las más audaces y vistosas manifestaciones de la creatividad humana, reorientará la violencia empozada en nuestra condición hacia formas más crudas y vulgares, y acaso nuestro prójimo. En efecto, ¿para qué encarnizarse contra los toros si es mucho más excitante hacerlo con los bípedos de carne y hueso que, además, chillan cuando sufren y no suelen tener cuernos?
Las consecuencias de la reforma laboral empiezan ya a palparse y no precisamente por el lado positivo, el de la creación de más empleo, como auguruba el Gobierno de Zapatero, sino por uno de los aspectos más criticados, el del abaratamiento del despido.
CC OO de Euskadi denunció ayer que la empresa alavesa Thaiser, ubicada en Salvatierra y dedicada a la transformación de tubo y chapa, acaba de anunciar el despido de 45 de sus 47 trabajadores, todos ellos indefinidos, acogiéndose al despido «barato y fácil» que establece la reforma laboral.
La central liderada por Unai Sordo recuerda que, en virtud de la nueva normativa, la compañía sólo abonaría 12 días por año trabajado a cada empleado, y el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) completaría la indemnización con los ocho restantes.
La central señala que se trata del «primer despido colectivo que se produce en Euskadi aprovechando el drástico descenso de las indemnizaciones legales».
Según las fuentes sindicales, Thaiser «había dejado de abonar salarios a su plantilla en el mes de mayo y desde entonces, ha estado esperando a la plena entrada en vigor de la reforma laboral para prescindir de su plantilla con el menor coste posible». Así, la central indica que «tras ganar tiempo durante meses en una situación de impago de las nóminas, la dirección ha alegado falta de liquidez para justificar los 45 despidos».
Ya hace tiempo que el póker se ha puesto de moda. Sobretodo entre los jóvenes que buscan conseguir dinero fácil. Sin duda se ha convertido en el juego de cartas más famoso en todo el mundo. Y eso que existe desde hace mucho tiempo pero nunca había despertado tanto interés como ahora, el póker ha alcanzado cotas inimaginables.
Paralelamente a su crecimiento on-line han aparecido escuelas de aprendizaje y entrenamiento para todos esos jugadores casuales o no que necesitan adquirir más conocimientos para bien, divertirse, o bien, la mayoría de las ocasiones, para lucrarse. Desde lasprovincias.es os presentamos uno de esos centros de aprendizaje online, aunque con diversas peculiaridades que lo pueden convertir en especial.
Una escuela que hace bandera de la ética en un mundo que mueve millones de euros diariamente sin control. Una escuela que promueve las relaciones personales entre los jugadores. Una escuela que divierte enseñando y guiando al usuario por el buen camino.
- Matador: El Juli
- Torero a caballo mas destacado: Andy Cartagena
- Novillero con picadores: Desierto
- Alumno mas aventajado de la escuela: Román
- Ganadería: Fuente Ymbro
- Mención especial: Serafín Marín
- Mejor novillada: San Mateo ( El capea)
- Mejor novillo: Inventado nº 86 de la ganadería de Guadaira ( lidiado en quinto lugar)
- Mejor Rejoneador: Javier Cano
- Mejor Subalterno: José Otero ( componente de la cuadrilla de Emilio Huertas)
- Mención Especial Manolo Cortes: A la tarde de la Escuela Taurina. ESCUELA TAURINA
- Premio Berca TV: Jesús Duque
- Triunfador de la feria 2010 : Emilio Huertas

Fue la suya la lección magistral de un catedrático emérito; algo así como la explosión de toda una vida. Fue un maestro macerado por el paso del tiempo... Qué forma de andar en la cara del toro; qué sabor en el par de verónicas y la media con las que recibió a ese primer toro; qué añeja torería al llevarlo a una mano al caballo, y qué inteligencia en esos muletazos por ambos lados, auténticos destellos de embrujo. Tres naturales eternos resultaron especialmente bellísimos. Y cuando la plaza hervía de pasión, y sin preparativo alguno, montó la espada de verdad y cobró una estocada hasta la bola. Prohibió Mora a su cuadrilla que se acercaran al toro, mientras él se marchaba con paso marcial y altanero hacia el burladero y el animal caía sin puntilla. La pasión se desbordó en un momento ciertamente inenarrable. Y que nadie se engañe: lo de Mora ante ese toro grandón y noble no fue un faenón, sino una obra de arte, cuajada, quizá de defectos, pero grandiosa de principio a fin. Esa y no otra es la gloria de los elegidos maestros. Y Mora, ayer, fue uno de ellos.
La planta erguida, la figura natural, el temple medido, el llevarse los toros a la espalda con perfecta naturalidad, la espada de verdad, la estocada por arriba, la clase para dar y regalar, la mano buena… la izquierda, la faena medida, justa y precisa, rematada en el momento más apropiado, ¡qué lección de toreo eterno ha dado Juan Mora esta tarde en Las Ventas!
(...)
¡esto es torear y no el dar cien muletazos de esos pegapases!, apostillaba otro, y así sumen y sigan. Y es que al margen de orejas –las finales en tramo ya más triunfalista que rotundo, y después de descubrirnos con respeto ante la obra de arte de Juan Mora, ha habido detalles que saborear en los tres espadas de cartel. Lo decíamos, por activa y por pasiva muchas noches; nos ilusionaba la corrida desde que fue acartelada; tarde para aficionados augurábamos…, y gracias a Dios no nos hemos equivocado, aunque el resultado y las cinco orejas sean –sin lugar a dudas- algo excesivas. Pero, supriman el resultado numérico, el corte de casquería, y recuerden lo mucho y bueno que se ha podido ver una tarde otoño en Madrid.
Los cada día más desanimados catecúmenos que tuvimos la suerte de presencias esta corrida casi histórica -5 orejas, 5- salíamos de la Monumental también pegando pases por la calle de Alcalá. Así es la magia del toreo. Así debe ser la Fiesta: con el secreto de un hombre valiente jugándose la vida y cascabeleando arte con un trapo ante la mirada atónita y el corazón compungido de miles de cobardes en los tendidos y olé. Mas, ¡ay!, así no es casi nunca por culpa de los mercaderes -léase los taurinos- que la dominan y manipulan.
Pero, disfrutemos´por una vez intentando contar -misión imposible-.el milagro del toreo puro, preñado de sentimiento y creatividad que parió el veterano Juan Mora. Ante su primero en una faena intensísima en la querencia a tablas de su enemigo -noblote, justo de fuerzas como todo el encierro- en la que cinceló con series de redondos y naturales siempre cerrados con variedad de adornos -el de la firma, la trincherilla,el cambio de mano,el del desprecio- hasta que enterró la espada cuando la lección magistral ya estaba expuesta en el encerado venteño.
La conmoción fue general: que fácil parece el toreo cuando se festonea así, con relajo y tersura, con sentimiento a tope