21 septiembre 2014

#bousalgemesí14/ fernando beltrán, por la puerta grande en actitud de novillero y artista

Fernando Beltrán con las dos orejas del tercero. VÍDEO

Hace un año, como en un cuento de hadas, el desconocido sobresaliente de la Setmana de Bous de Algemesí le dio la vuelta a su destino con un solo toro, un novillo feúco que fue una moneda al aire y de repente una sacudida de torería ya inolvidable. Fernando Beltrán se alzó triunfador de aquella feria sin estar anunciado en los carteles y este año ha gozado de puesto y novillada de lujo. Y de nuevo en Algemesí Fernando Beltrán se ha vuelto a agarrar a aquel destino con un triunfo en el que su personalidad, la actitud de novillero que todo lo quiere llenar y su alma de artista han vuelto a cotizar al alza. La puerta grande se le ha abierto a un Beltrán maduro.

La novillada de Guadaira ha vuelto a presentar un lote con cuajo de toro. Es la norma. Y no suele fallar. Pero esta vez se ha echado en falta más poder en esta ganadería que tan buenas tardes ha cosechado en el cuadrilátero de La Ribera en los últimos años. El primero ha sido el de mejores formas, aunque blando de manos, cuando se emplearon con él con temple, rompió con calidad.

Fernando Beltrán, tras una temporada en la que no han acabado de salirle las cosas, la presencia en Algemesí se presentaba como la oportunidad donde recobrar crédito y aferrarse a ese sino que le cambió por completo hace un año. Buen bajío el de Beltrán aquí. Y salió arrebatado el de Faura ya a parar a su primero. Verónicas con el cuerpo muy encajado en el saludo. Barrocas chicuelinas. Un todo. La media. Beltrán exageradamente artista. Tal vez sobreactuado a veces. Quería recubrirlo todo con su sello personal.

El novillo, cuesta arriba, de fuerte tren delantero, pero estrecho y agradable de pitones, sacó excelente son. Las fuerzas no acompañaron. Varios traspieses tras el encuentro con el picador. Por cierto, Beltrán se acordó de donde viene y le concedió al sobresaliente Francisco Damas el quite en el primero, que no pudo abusar y dejó dos verónicas y media.

En la faena Fernando Beltrán optó por versión profunda en exceso. Hundió la mano y se arrebató por demás cuando las embestida venía más suavona. Los golpes de torería jalonaron y los cadafals de Algemesí no perdieron el hilo de la obra de ese Beltrán que se antoja en trance delante de la cara del toro y quiere parecer el más artista de los artistas hasta parecer forzado a veces. Pero ese cambio de mano de Finito, los de pecho de pitón a rabo, la barbilla siempre hundida en el pecho, la riñones apretados, la largura del trazo, las plantas agarradas y ese cuerpo que torea con todo, pusieron buen precio a la faena. Quiso matar recibiendo, pero no se vino. Pinchó antes de la estocada. Le concedieron la oreja. Beltrán combinó la actitud del novillero que lo quiere hacer todo, pero subrayándolo todo por su alma de artista que, es cierto, lo distingue.

Cuando las prisas no ahoguen, tal vez con el toro mejor incluso, ese Beltrán quedará mejor y más natural. Qué bueno sería eso, ver a Beltrán sin ahogos ni premuras por el triunfo y el abrirse paso. ¿No?

Con el tercero, un burraquito que apenas se tenía en pie, que ya venía tocado de una mano y que tras un volteretón quedó inútil de atrás, y que parecía que no iba a dar para muchos trotes, Beltrán compuso a más una faena que brindó a su paisano Robert Beltrán, que torea mañana la sin picadores. El acto del brindis tuvo el susto de la voltereta al sobresaliente Damas, que sujetaba al animal y por un momento que le perdió la cara, se llevó un buen porrazo.

Inicio en novillero en el centro del rectángulo, de rodillas y muy encajado. Novillero y artista en busca del triunfo. Sin acople ni continuidad por la diestra, fue al natural cuando acertó a dejar la bamba de la muleta por debajo del hocico y a tirar con temple y largura de la embestida. Ahí tuvo sentido todo, Beltrán más se gustó y la faena tomó definitivamente aire hasta un epílogo con infinidad de remates, el tres en uno, tricheras, cambios y de más hasta dejar una estocada desprendida y letal. Generoso el doble premio, justo el triunfo. Y a ver si algún día desaparecen las prisas y cada tarde no se presenta como un todo o nada. Toreros así lo merecen, aunque la sociedad y el sistema digan lo contrario.

A Aitor Darío 'El Gallo' le vino grande. Novillero con sello reconocido en Algemesí. Es más, el año pasado alzó el primer trofeo Naranja de Planta al novillero sin picadores. Pero la novillada picada de Guadaira con sus hechuras ya de torito respetable y sus exigencias le pesó. Su primero, fuerte por delante, geniudo y con alma de manso no encontró gobernanza más allá del buen capote de Raúl Martí. Por lo demás, muy a su aire y sin que lo obligasen. Este Gallo se mostró tierno en exceso y no supo imprimirle mando a su faena. Frágil de capote y muleta. Y tres cuartos de lo mismo con el último, aunque le salvó que el genio bovino se apacigüó hasta el raje y le dejó estar sin verse desbordado como le ocurrió al inicio. Con la espada, además, poco fino.

Al final Fernando Beltrán se fue a hombros hacia el carrer Muntanya, como hace un año, y agarrado a su destino.

Algemesí, 21 de septiembre de 2014. Segunda de la Setmana de Bous. Novillos de Guadaira de correcta presentación, con cuajo, aunque discretos de cara y en general manejables. Fernando Beltrán (oreja y dos orejas) y Aitor Darío 'El Gallo' (silencio en ambos). Casi lleno (unas 4.000 personas)