Hora y tres cuartos en los que han encajado de maravilla 'Fractales', 'Sol de invierno', 'El Lobo', 'Canción de próstata', 'Han ganado nosotros' o 'Hagan juego' entre las ya bien aposentadas 'Baila al viento', 'Vuelo de Volar' o el 'Baile de los peces', entre otras, y que construyen un directo impecable y que hace muy largo el camino emprendido, y en el que bazas (o himnos) como 'Tragón', 'Mi prima y sus pinceles' y 'Olé Papa' son y serán pilares fundamentales. Y ahí el traspiés, el olvido que diviniza a un señor normal en el cénit de otro gran concierto al olvidar la segunda estrofa de la canción dedicada al padre cuando tocaba desarmar el tejado. Como aquel Gallo llamado Rafael, Josele Santiago, divino calvo. El empujón del público y la total entrega: olé y olé, que es tiempo de revuelta.
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