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27 septiembre 2013

#bousalgemesí / vídeo de la novillada de ana romero con tomás campos y álvaro sanlúcar en el cartel

Plaça de bous d'Algemesí, 26 de septiembre de 2013. Sexto festejo de la Setmana de Bous. Novillos de Ana Romero, bien presentados y encastados. El mejor por templado el primero. Con peligro el segundo. Tomás Campos (silencio y una oreja); Álvaro Sanlúcar (silencio y ovació). Más de tres cuartos.


#bousalgemesí / galería del sexto festejo de la setmana taurina d'algemesí

Plaça de bous d'Algemesí, 26 de septiembre de 2013. Sexto festejo de la Setmana de Bous. Novillos de Ana Romero, bien presentados y encastados. El mejor por templado el primero. Con peligro el segundo. Tomás Campos (silencio y una oreja); Álvaro Sanlúcar (silencio y ovació). Más de tres cuartos.

 Tras el sorteo... todo un día de toros en Algemesí.
 El cuadrilátero al mediodía.

 De tertulia antes y después de comer en casa don Tomás Pla...

 El primer Ana Romero...

26 septiembre 2013

#bousalgemesí / el sentido de la casta

Plaça de bous d'Algemesí, 26 de septiembre de 2013. Sexto festejo de la Setmana de Bous. Novillos de Ana Romero, bien presentados y encastados. El mejor por templado el primero. Con peligro el segundo. Tomás Campos (silencio y una oreja); Álvaro Sanlúcar (silencio y ovació). Más de tres cuartos. [VÍDEO Y GALERÍA]

El santa coloma que abrió plaza salió distraído. Sin una idea fija. De aquí para allá, persiguiendo todo bulto. A su manera, le dieron fuerte en varas. Por si aplomaba, y lo que sacó fue ese ritmo que es el tesoro más preciado de los grises santacolomeños. Temple y entrega. Por ahí Tomás Campos demostró lo avanzada que lleva la carrera y lo que en principio era un constante gazapeo lo tradujo en naturales de excelente factuaración. Se vino arriba el novillo, el novillero y una faena que cavó sus cimientos por la mano izquierda. Y lo que es el toreo, que sometió, mandó y ligó una embestida que ganó en entrega. Campos marcó sus tiempos, dotando de sentido al conjunto hasta torear a placer desde la sobriedad que le caracteriza, también en redondo y alargando una faena a la que el novillo tuvo que marcar su final rajándose y llevando la relación a su terreno, la querencia de chiqueros. A partir de ahí se complicó cuadrar al animal y luego con la espada Tomás Campos falló una y otra vez, perdidos los terrenos y, consecuentemente, el trofeo que tenía ganado.

La espada no le jugó la mala pasada con el tercero y con eso, una estocada baja, y poco más, arrancó la oreja, la única del festejo. La tarde fue de esfuerzo constante. La casta y su sentido es lo que tiene. Los grises de Ana Romero fueron lo que debían. Se les empezaba a ganar por la mente. Y por ahí también acababan por impornerse. Tomás Campos y Álvaro Sanlúcar alcanzaron hasta cierto límite. Gustaron en un turno y dejaron alguna duda en otro. Y la novillada puso la casta por delante, le dieron en varas sin ahorros, algo que, por cierto, no acusaron. Lo que sí hicieron notar es eso: el sentido de la casta... para bien o para mal. Y eso junto a su seriedad y cuajo, en el tipo, y rondando los cuatro años, hizo el resto.

Por ejemplo, la nobleza del primero, ese temple y manejabilidad que tuvo se descompuso totalmente con el segundo. Un cárdeno claro de mirada vivaracha y un sentido que no dejó de desarrollar desde que pisó el albero, marcando sus terrenos, parándose y midiendo al milímetro a quien se le ponía por delante. Una prenda, en fin, ante la que Sanlúcar nunca se entregó. Precavido siempre, no dio la mínima opción. La embestida venía muy repensada, sin claridad por el derecho y revolviéndose presto por izquierdo y apuntando a los muslos. De no darse coba.

Reaccionó Álvaro Sanlúcar y su faena al cuarto tuvo peso. Sacó la raza y el pulso que echó con el 'anarromero' acabó por saborearlo. Novillo incierto. Marcó por el izquierdo el peligro, se coló dos veces en los capotes de la cuadrilla y cuando se pusó por ahí Sanlúcar el derrote a la mandíbula fue para dejarlo KO. Pero fue por el derecho por donde le trago, lo desengañó hasta llegar a abandonarse sobre los riñones en redondo, de uno en uno. El mérito fue llegar hasta ahí, limar las asperezas y tragarle por el izquierdo. Jugó con fuego hasta pasarse de rosca y complicársele la espada donde las dudas al final las resolvió de estocada al encuentro, pero perdiendo toda opción de trofeo.

La tarde en eso, en cuestión orejera, supo a poco. Solo cayó una oreja y fue por una faena rácana de Tomás Campos. Fue al tercero, el novillo de menos inercia. Que venía rumiándoselo en exceso y al que por lo tanto había que esperar. Luego rompía sin demasiadas profundidades. He ahí la exigencia: buscar esa profundidad, ponerla. Pero predominó la ligereza. La estocada fulminante maquilló el conjunto con la orejita.

No hizo mella. Al contrario que la casta de los novillos de Ana Romero, que dieron sentido a la tarde. Desde la duda hasta la sensación de sentirse capaces y querer demostrarlo frente a una 'novillada de toros'.

28 septiembre 2012

bous a algemesí/ vídeo del triunfo de gonzalo caballero con novillos de lagunajanda


CRÓNICA.

bous a algemesí/ ¿lo de josé tomás en nimes se interpreta ya de cualquier manera?

Algemesí, 27 de septiembre. Sexto festejo de la Setmana de Bous. Novillos de Lagunajanda, bien presentado y nobles en general, el segundo fue premiado con la vuelta al ruedo. Álvaro Sanlúcar (vuelta al ruedo y silencio) y Gonzalo Caballero (oreja y oreja). Por la lluvia empezó con retraso con un tercio de plaza y acabó con más de medio aforo.

Algemesí y su Setmana de Bous pueden con todo. La borrasca soltó agua ininterrumpidamente desde hora y pico antes. Sin excesos, pero de forma constante. El cuadrilátero estaba a buen recaudo cubierto con la lona. A eso lo llaman organización. En los corros --que son los chiqueros en Algemesí-- cuatro de Lagunajanda con lustre y finura de cabos. Y acartelados, dos gallos de la novillería: Álvaro Sanlúcar y Gonzalo Caballero. El comienzo se demoró solamente poco más de media hora. La gente, desperdigada por los bares y las casetas fue acudiendo. Y del tercio escaso acabamos con más de dos tercios allí en los cadafales y eso que no era día.

Pero mereció la pena. Porque la novillada de Lagunajanda sacó nobleza y dejó explicarse. A Leguadulce, el segundo, lo premiaron con la vuelta al ruedo en una faena que tiene más polémica que miga. Y si no llegan a desbaratar la calidad del tercero en el caballo, la cosa habría sido de empate o habría ganado éste, que se llamaba Lima.

Gonzalo Caballero abrió la puerta grande sin excederse en lo que a toreo se refiere. Lo más torero, el inicio al tal Lenguadulce, hacia afuera, rodilla en tierra, empaquetado con un cambio y un largo de pecho. Eso, y el estocadón al cuarto.

Caballero se pasó de ratonero --que dicen en la jerga-- con el buen segundo. Con tranco, y muy pronto, se vino siempre. Muy compuesto Caballero, sí, pero sin imprimir reposo ni mando. Sucedió la faena a enorme velocidad y la cortó cuando todavía estaba aquello entero. Dos series por cada pitón y una con cambiados haciendo el poste, y a por la espada. Y Lenguadulce, muy móvil, a su aire, yendo y viniendo, repitiendo en series cortas y rápidas, todavía tenía para más. Pero ya el colmo es que al volver de recoger la espada Gonzalo Caballero vino preguntando que si lo mataba, provocando el indulto. Dos cosas: o se pensaba que estaba en otra plaza o la lección tauromáquica de José Tomás en Nimes ya empieza cada uno a interpretarla a su libre albedrio como si nada. Fue una oreja para Gonzalo Caballero y la vuelta al ruedo para un novillo que como principal virtud tuvo la movilidad y más ya no le exigieron.

La otra oreja se la arrancó al último, por el soberano espadazo de efectos fulminantes, y por asustar en exceso. Faena de arrimón, de mucho viaje al pitón contrario, muleta retrasada y varios ays cuando lo sorprendía antes de estar colocado o cuando el novillo lo veía al hilo. Para medir el valor, puede valer. Una oreja y puerta grande.

Álvaro Sanlúcar, que como Caballero es de la camada de este año en cuanto al debut con picadores, se quedó con una vuelta al ruedo. Fue en su primero. Novillo cuajado, noble y a menos. La idea de Sanlúcar no es mala. Buscó la ligazón también muy aferrado a la arena y la largura de los muletazos. En su contra, la pierna retrasada, que le resta hondura al trazo y ajuste con la embestida. La vuelta al ruedo fue el premio menor tras el fallo a espadas.

El tercero, con cuello y raza para tomarla, de salida lució entrega y rebozada embestida por ambos pitones, pero un puyazo caído provocó la lesión que le hizo perder las manos de forma repetida. Mas, Álvaro Sanlúcar no tiene el temple del enfermero y aquello entre traspiés y enganchones varios no tuvo más historia.