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20 septiembre 2010

bous algemesí 2010/ jesús duque, buen debut con picadores


La primera de la Setmana de Bous de Algemesí ofreció la buena impresión de un debutante con picadores, Jesús Duque.

El cuadrilátero de Algemesí no es cómodo. El público te queda encima y su juerga obliga a un esfuerzo mayor para la concentración, que no debe ser fácil. Conseguirla y administrarla con cabeza delante del novillo es uno de los retos. Luego poder, gustarse y captar la atención del respetable vienen a ser los siguientes.

Jesús Duque los consiguió todos pronto y pasó la tarde como si llevase un buen puñado y no fuese para nada la de su debut con los del castoreño. Sus dos faenas tuvieron temple y buen concepto; argumento y sentido; también listeza y sentido de las distancias. La lástima fue no repetir la estocada entregada del primero de su lote ante el quinto de la tarde, porque de eso dependió no salir por la puerta grande y quedarse con sólo una oreja en el esportón.

Se llevó lo más potable del encierro de Marcos Núñez bajo de presencia, dispar en cuanto a hechuras, algunas más en Domecq (o eso pareció) que en Núñez, y preocupante en cuanto a la falta de fuerzas y casta. El primero se partió un el cuerno por la pala, fue devuelto y sustituido por uno del mismo hierro.

También hay que decir que Duque midió mejor sus toros. Los de Juan Cervera tuvieron más bien poco. El primero se rajó pronto; al cuarto le pegaron un puyazo que lo dejó sin fuelle. Luego, Cervera tampoco es que estuviese centrado. Muy frágil y encimista, rompió demasiado a sus toros y no los acabó de ver nunca.

Manso fue el de rejones, que pasó de las cabalgaduras de Sergio Vegas en todo momento aunque le lloviesen rejonazos y banderillas desde lo alto. En cambio, era ver un capote y arrancarse fuerte como un descosido. La diferencia era importante.

PS: Ahí va el vídeo...

26 julio 2010

feria de julio 2010/ una orejita para juan cervera en medio de una moruchada


Feria de Julio. Plaza de toros de València, 25 de julio de 2010. Novillos de Los Chospes para Rafael Castellanos, Juan Cervera y Fernando Beltrán.

Juan Cervera cortó una orejita el día que se presentó con picadores ante la afición valenciana. Fernando Beltrán, que también se presentaba y al mismo tiempo debutaba con picadores, fue ovacionado. Los dos se justificaron y un poco menos Rafael Castellanos, que estaba anunciado por no sé qué compromiso de Santiago López. El fracaso estrepitoso fue el de los novillos de Los Chospes.

Novillada de mansedumbre supina y preocupante descastamiento. Nada que ver con su buena presentación. Salían con lustre y luego se interpretaban huecos y no eran capaces ni de humillar. El primero manseó de salida, sin entrega, sin querer caballo, tardeando en banderillas y luego también. El problema es para la cuadrilla y para Castellanos, muy escaso de recursos. Lo mismo el segundo, que engañó de salida para luego achantarse y quedarse. Parado el tercero, manso y huidizo el cuarto, sin codicia el quinto y mentiroso el sexto.

A Castellanos le faltaron tablas en el primero, y al cuarto lo persiguió por el ruedo y algún que otro viaje le aprovechó para que luego se le complicase todo para acabar escuchando dos avisos.

Cervera es capaz de levantar una ovación con sólo un natural, pinturería le sobra. Lo peor es que por ahora mayoritariamente los da de uno en uno y de vez en cuando se acaba enroscando uno que roza la perfección. En València en esta tarde fueron dos de esos, más algún lance a la verónica.

Su primero no descolgó, se defendió y nunca quiso embestir. Cervera buscó las vueltas también con escasos recursos, con un exceso de fidelidad a su concepto, que mejor lo desarrolló en el quinto. Fue un animal muy tardo, al que hubo que llegarle mucho. La faena fue más de tesón que de poder. Pinchazo y estocada resolvieron en una oreja.

Fernando Beltrán, de Faura, se presentaba con picadores, con una total disposición que se encargó de demostrar en cuanto tuvo ocasión. Insoportable su primero por parado, Beltrán al final acabó pareciendo un matador consagrado porque acabó por inventarse una faena, que si no llega a ser por la espada acaba valiendo una oreja.

El sexto sacó carácter de bravucón mentiroso. Igual se arrancaba que medía y se lo repensaba todo, como hizo en banderillas. Beltrán le tragó tarascadas varias en una demostración interna que de nada servía de cara a la galería.

Esto es así y así fue la Fira de Juliol, que con su fin la plaza de toros de València cierra por esta temporada. Como decimos por aquí: 'Coneixement', sobre todo a la Diputació de València que está al frente de las obras que motivan el cierre. Y hasta Fallas de 2011, aunque parezca demasiado, a esperar que en este tiempo de sequía taurina que se nos viene encima nadie tenga que arrepentirse de nada. Y es que todo se puede hacer mucho mejor y no todo se arregla precismente a ladrillazos.

09 marzo 2010

magdalena 2010/ juan cervera recibe una cornada que le debe servir

9 de marzo de 2010. Feria de la Magdalena. Plaza de toros de Castellón. Novillos de Manolo González para Conchi Ríos, Juan Sarrión y Juan Cervera. Los dos últimos se presentaban con picadores.

Las cornadas son la cruz de la fiesta y la prueba más factible de que esto no va en broma. Hay algunas que llegan a destiempo, otras que definen a aquel que pasa por un mal momento, otras que son una medalla y también hay algunas que sirven de enseñanza. Éste último es el caso del tabaco que se ha llevado Juan Cervera (vídeo), joven promesa de la tauromaquia valenciana que hoy en Castellón debutaba con picadores. Justo como quien es su mayor referencia en lo taurino, un tal Enrique Ponce.

Hasta hoy la tauromaquia de Juan Cervera se asentaba en el gusto y la elegancia. Así lo había demostrado en su época de becerrista, pero el primer novillo le ha enseñado que, además de eso, la tauromaquia requiere de poder. Que la estética va después del mando, nunca antes, o como mucho --para unos pocos elegido--, a la vez.

Tras brindar a su padre la muerte del primer novillo con los del castoreño, Juan Cervera, natural de Benifaraig --una pedanía de València--, de primeras, ha tratado de gustar y gustarse ante un novillo de Manolo González, que sin ser un bendito, permitía el lucimiento. Ha bordado un par de coherentes doblones en el inicio y de repente se ha desmayado. Un muletazo enseñando media muleta, un pausa, la muleta atrás, y vuelta a empezar. Cervera tiene empaque, sí. Cada muletazo es como un esbozo de un cartel de toros, pero la tauromaquia --en etimología, la lucha con el toro-- necesita de mayores fundamentos. Es decir, la muleta siempre presta para la ligazón. Ganar la acción en cada embarque. Poder. Luego, la belleza se alcanza como consecuencia del mando.

Desbordado en el unipase, se ha llevado la primera voltereta. Muy fea, por cierto, con el novillo encelado en el novillero, y rebañando el pitón por todo el chaleco. Se ha repuesto como si nada, a eso le llaman valor, y ha vuelto a la cara sin cambiar la actitud y sin dar muestras de dominio. Ha optado por la distancia y al primer cite el de Manolo González lo ha zampado por el muslo, lo ha zarandeado, ha hecho por él ya en suelo, y se lo ha dejado tendido boca abajo con el revuelo de capotes. Llevaba una paliza tremenda y una cornada de 12 centímetros en el muslo izquierdo que le debe servir para replantearse ciertas cosas para ser gente en esto. Es cosa suya y de sus nuevos apoderados. Acaba de dejar a Rubén Espinosa y se ha ido con la casa Ruiz Palomares. Por ahora sólo hay una cosa cierta, y es que torero puede haber en Juan Cervera.

Todo eso sucedía en el tercer capítulo. Del resto, demasiado poco. Podría decirse que lo mejor fueron los rayos de sol que aprovechamos, y que cuando se fueron el interés menguó hasta la más absoluta nada y un frío excesivo.

La novillada de Manolo González fue mansa desde el mismo comienzo. Al primero, de salida, tuvieron que pedirle permiso para que abandonase la puerta de chiqueros. Luego rehuyó de las afueras y buscó siempre los adentros, apretando cuando le molestaban. La ternura de Conchi Ríos se estrelló, y de una aceptable pero corta serie en redondo tapando muy bien ya no pasó.

Y además de mansos, los de Manolo González estuvieron en los límites de la casta y fueron muy flojos. El más potable, el segundo. Un novilló tan sobrado de bondades como falto de emoción. Fue el techo de la tarde el quehacer con la capa de Juan Sarrión: su farol de recibo y un quite la mar de erguido por gaoneras. Con la muleta firme y demasiado fácil, pero ligando y buscando la correcta colocación. Faltó novillo para que aquello tuviese peso de verdad. Luego con la espada estuvo hecho un desastre apuntando siempre al pescuezo.

Tras el tercero, que finiquitó Conchi Ríos por cogida de Cervera, la marcha del sol; el frío y la sosería del tercero, algo más descarado, pero totalmente vacío. A Sarrión le quedaba un cartucho de más. Por contra, Ríos para acabar su tarde se topó con el blandengue quinto y no hizo más que amontonar pases sin orden ni interés.

Y la última opción, un novillejo escurrido que le despertó demasiadas dudas al castellonense Juan Sarrión. La tarde ya se había decantado y su página con la historia ya se había rellenado. Los dos juanes, Sarrión y Cervera, habían debutado con picadores y el de Benifaraig había pagado con sangre el envite. Que le sirva para lo que está por venir será lo mejor.

magdalena 2010/ cogida de juan cervera en castellón

Juan Cervera ha sido cogido en Castellón por un novillo de Manolo González en el día de su debut con picadores.

juan cervera debuta hoy con picadores



Juan Cervera, natural de Benifaraig, alumno aventajado de la Escola de Tauromaquia de València y de evidentes maneras poncistas, debuta hoy con picadores en Castelló. Se estrena con novillos de Manolo González junto a Juan Sarrión y Conchi Ríos.

El salto se antoja importante. Sus refinadas y elegantes maneras ante el becerro tendrán que ampliarse inevitablemente con el novillo. A su postura y compostura, es decir, le tendrá que imprimir el obligado mando que debe tener el toreo si hay que llamarlo así. Bajar la mano, vamos, y a ver quién puede más.

Su descubrimiento sin picadores ha sido ante todo ilusionante. Pero quedan incógnitas por despejar. En su último paseíllo en València compartió puerta grande con sus compañeros Jesús Duque (de València) y Roberto Blanco (de Salamanca).

11 octubre 2009

becerrada de ilusión



Así da gusto, cuando tres novilleros sin caballos se van a hombros por la puerta de grande de una plaza como la de Valencia. Cuanto menos ilusiona y uno sale contento y feliz. ¿Qué pasará de aquí en adelante? Vete tú a saber. Pero la alegría de los novilleros Jesús Duque y Juan Cervera --de la Escuela de Valencia-- y Roberto Blanco --de la de Salamanca-- tras dar cuenta de una buena becerrada de Los Chospes compartida en forma sonrisa de oreja a oreja por muchos, por todos los que allí estaban, eso no nos lo quita nadie.

Uno intenta recordar y la foto de tres por la puerta grande en Valencia se le escapa de la (mala) memoria de uno. Se va a julio de 2005 con aquella histórica corrida de El Pilar en la que se ganaron el premio César Rincón, El Cid y El Juli, pero que en la foto faltó el colombiano porque tuvo que pasar por el hule de la enfermería; y más lejos, al también histórico 19 de marzo de 1996 con Manzanares, Ponce y Barrera.

Por eso, que tres por la puerta grande es una acontecimiento muy poco usual, y ahí está su importancia. ¿Qué fue muy generoso el triunfo? Pues tal vez. ¿Pero exagerado? No, tampoco es eso. Los tres becerristas hicieron cuanto supieron y aprovecharon en mayor o menor medida los buenos erales de Los Chospes, y cada uno dio motivos suficientes, aunque por otra parte también mostraron sus carencia. Es la lógica de la ternura.

Jesús Duque, de Requena, se destapó al natural pese a llevarse el lote con menos gracia. Su primero de Los Chospes era flojo y cuando parecía que no iba a ser tras intentarlo a diestras, se puso por el izquierdo y dio con el temple. Curioso, Duque torea mejor al natural. La pone mejor, echa mejor los vuelos y hasta se coloca --dando el medio pecho-- y compone mejor los muletazos. Levantó una faena que parecía imposible para su bajage, y hasta llegó a escuchar un aviso en el pleno climax de los circulares invertidos. Mató de pinchazo y estocada. Oreja.

Su segundo tuvo pocas gracias y ninguna entrega. Protestón y reculando, fue cosa de Duque casi todo. De nuevo la zurda dio calor a la faena y la acabó de prender metiéndose en lugares comprometidos hasta llevarse una necesaria voltereta, que con la estocada, cerraron el premio en una oreja que abría la puerta grande.

Juan Cervera, de Benifaraig, que tiene encandilada a la afición, se volvió a mostrar como novillero de trazo fino de clara impronta poncista. Sus pinceladas en forma de empacados muletazos hay veces que resultan auténticos carteles, y por eso inevitablemente gusta. Tanto gusta, que al primero le cortó una oreja tras pinchazo y al quinto dos tras meter la espada al primer viaje. Lo que le falta es el fundamento del toreo ligado y por abajo. El parar, templar y mandar. Por ahora los da de uno en uno y sin sometimiento, y alguien debería decirle, si la intención es llegar mucho más alto, que el toreo es otra cosa.

Mientras Cervera es de pinceladas, Roberto Blanco, de Salamaca, es de brocha, pero hace el toreo. De brocha porque está más tierno y tiene aristas que pulir. Apuntó en una irregular, pero decida faena que culminó de certera estocada premiada con una oreja tras petición de la segunda, y se destacó haciendo lo mejor de la tarde ante el encastado eral de Los Chospes que cerró el festejó.

Ante el más serio de los seis, Roberto Blanco, que vestía como debe vestir uno de su estatus --de burdeos descolorido y oro viejo-- no escatimó. Cuajó en redondo las mejores series de la tarde. Toreando en redondo, muy ajustado, con la mano baja y ligando series de hasta cinco y el de pecho. Pinchó, agarró un cabreo de tres pares porque pensaba que el triunfo se le iba y se tiró al segundo encuentro con total decisión y agarró la oreja que le abría a él también la puerta grande.

A ese sexto eral de Los Chospes se le premió con una incomprensible vuelta al ruedo, pero bien. Con los tres chavales a hombros, el mayoral les acompañó en la vuelta al ruedo y el conjuntode Los Chospes fue noble y permitió que la becerrada fuera de ilusión.

21 julio 2009

feria de julio 2009/ vídeo de la sin caballos con chover, lópez y cervera y erales de guardiola

Tercer festejo de la Feria de Julio celebrado el 20 de julio 2009. Una novillada sin caballos con erales de Salvador Guardiola para Jesús Chover, Alberto López y Juan Cervera.

feria de julio 2009/ tres lecciones


Juan Cervera brinda a quien ha sido su maestro en la Escuela de Tauromaquia de Valencia, Joaquín Mompó.


20 de julio de 2009, Valencia. Tercer festejo de la Feria de Julio. Novillada sin picadores. Erales de Salvador Guardiola para Jesús Chover, Alberto López y Juan Cervera.
[VÍDEO]

Tenían que llegar tres becerristas para explicar de qué va esto. Que se debe torear como Cúchares manda o al menos intentarlo, que uno se debe quedar quieto y jugarse el pellejo sin excusas y que los atajos en el mundo del toro no existen, que las volteretas si hay que recibirlas, pues se reciben y luego uno ni se mira, y que cada uno con sus armas debe intentar hacerlo lo mejor que pueda para que luego nadie venga poniendo peros por aquí y por allá. Y no hay más, y si a alguien no le ha quedado claro, pues que pase por la consulta de Jesús Chover o Juan Cervera, de la Escuela de Valencia, o por la de Alberto López, de la de Madrid, para que se lo repitan. Seguro que lo hacen de muy buen agrado porque afición y valor les sobran.

Para expresarse cada uno tiene su método. Por ejemplo, la escuela valenciana ya hace tiempo que tira por dos líneas, la recía, de acusado sello sorista, y la académica, que es mucho más poncista. Y ahora Chover, con la primera, y Cervera, con la segunda, sueñan con sostener cada uno de los palos de aquí en adelante, aunque de eso el tiempo ya se encargará de decir. Mientras, el de Madrid, López, es una amalgama de todo los que se cuece en la villa y corte, y va de César Jiménez a José Tomás pasando de lleno por Talavante. Y los tres van con su método a por todas, tanto que prácticamente les daba igual cómo saliesen los erales presentados por Salvador Guardiola, que si bien algo justos de fuerza, no plantearon excesivas facilidades.

Chover es fuerza, facultades y valor. En sus dos erales se fue a porta gayola, pero otra cosa es que estos le hicieran caso. No le dejaron prender la mecha de inicio, pero no perdonó ni una y cuando tuvo ocasión quitó por tafalleras, gaoneras o faroles rodilla en tierra. Y en banderillas arrea con espectacularidad y se asoma al balcón. Y para la muleta tuvo uno bueno, el primero de la tarde, y le sacó partido gracias a una cabeza en pleno funcionamiento. En redondo se le abría demasiado el eral y rápido tenía que buscar el sitio para ligar, así que por eso fundamentó el trasteo al natural en las cercanías y del tercio para adentro aprovechando bien cada viaje y echando mano del recurrente circular por la espalda cuando la cosa se paraba y así hasta la pertinente voltereta. La oreja la tenía ganada, pero una estocada trasera no tuvo su efecto y le sonarón dos avisos antes de acertar al primer intento con el descabello.

No le quedó otra que tragar con la papeleta que le salió en cuarto lugar, un eral ya con cuajo de novillo como para merecer un par de puyazos. Pero como no fue así el novillo se apoderó de capotes y por poco prende a Chover por el muslo en el segundo par de banderillas. Ahí, en que si lanzaba la cornada era capaz de herir, también se le notaba que era más novillo que eral. Y a la muleta llegó el Guardiola con una tromba en la que Chover logró salir a flote, no sin algún que otro trompicón, con una gran dosis de raza, muleta presta y abajo, en ese toma y daca que se planteó para al final cortar una oreja de esas que a uno le debe hacer más feliz porque ganar una partida así tiene que ser como para sentirse mucho más torero de lo que era diez minutos antes.

Alberto López vino haciendo gala de empaque. Muy compuesto siempre, erguida la figura, asentada escadalosamente en los riñones, lo mejor vino cuando se puso a torear. Tiene ese algo especial de los toreros de Escuela Marcial Lalanda de Madrid. Firmeza, gusto y ese valor seco, y si algo le falta es dotar de personalidad propia a su toreo, que por cierto lo ejecuta muy bien. Le correspondió el mejor eral de la tarde, muy dulce y noble, de embestida humillada, y lo toreó a placer sacando a relucir todo su amplio repertorio. En redondo en el centro del platillo rodillas en tierra para comenzar, muletazos de trazo largo, muy bien al natural presentando perfecta la muleta por delante y variedad en los remates y manoletinas para el epílogo. Pero lo que más llamó la atención, además de su temple y compostura, es lo cerca que se pasaba los pitones en cada una de las suertes, y eso también cuenta. Luego se le atragantó el descabello y lo que pudo ser un triunfo gordo acabó rozando el tercer aviso.

El quinto ya no fue lo mismo, más tardo y manso, en cambio, la disposición del chaval sí. Afán por hacer el toreo metiéndose en los terrenos del toro, cruzándose más allá del pitón contrario, bajando la mano y reaccionando con casta tras una soberana paliza como sólo lo hacen los que quieren ser toreros. Y esta vez sí, tras apretarse en unas bernardinas, agarró la estocada al segundo intento y paseó una merecida oreja.

Pero el que estuvo más cerca del triunfo fue Cervera por el simple hecho de que puntuó en el primero de su lote, algo que parecía imposible. Porque no lo tuvo fácil, poque ninguno de sus oponentes mostró cualidades claras. Su primero se agrió en la pésima brega que recibió en banderillas y llegó a la muleta sin querer saber nada, sin fijeza y moviéndose con la cara por las nubes, y en esa situación fue en la que Cervera volvió a sorprender. Ni un mal gesto e insultantemente tranquila la figura ante la incógnita, citaba y ya le podían pasar los pitones a la altura del pecho, que ni se inmutaba. Y lo que se vio fue menos de lo mucho que permitió intuir su asombrosa actitud en ese tercero de la tarde al que despachó de una estocada y en el sexto, otro manso con escaso interés por nada y al que trató de apretarle las teclas exponiéndose a la voltereta que irremediablemente, o como debe ser, acabó sufriendo. Se levantó ni se miró y sólo hizo un aspaviento al comprobar que lo que se había partido era el palillo de la muleta y tenía que ir a por un nuevo avío. Luego no hubo triunfo. Pero era lo de menos su carácter y buen gusto habían quedado claros.

Y así, Chover, López y Cervera, en fin, habían dictado desde su excasa experiencia tres auténticas lecciones. Y me da que no tendrían problema en repetirlas.

10 marzo 2009

fallas 2009/ una ilusión con jesús chover y juan cervera

La becerrada de la Feria de Fallas ha dejado para disfrutar la ilusión de dos novilleros en ciernes, como son Jesús Chover y Juan Cervera, alumno de la Escuela de Taromaquia de Valencia. Diferentes en todo: Chover es pura fibra y Cervera es pura finura. El uno es todo fuerza, el otro todo mimo. A uno lo comparan con El Soro y al otro con Ponce. Y todo eso para empezar no está nada mal. Además, a los dos les sobran las ganas, tanto incluso que hasta por exceso de ellas no pudieron redondear un triunfo que quedó en una oreja para cada uno.

Chover, cuando suenan los clarines, se va a recibir a porta gayola y ya no para. Su capote derrocha enorme imaginación y lo intenta todo. Con la banderillas busca el riesgo y la espectacularidad. Una veces lo hace bien y, logicamente, otras no tanto. Y a su muleta, eso sí, le sobra una velocidad.

Por su parte, a Cervera con la capa todavía le cuesta. Bastante. Pero con la muleta tiene un gusto y una cadencia especial, que permite imaginar un torero importante

Los dos son inteligentes y el salto con el debut con picaderes les puede servir a los dos. A Cervera para encontrar una embestida más seria para sus formas y a Chover para levantar el pie del acelerador con el novillo y ganar en temple. El eral que encuentran ahora, normalmente de embestida más descompuesta, no les permite lograr todo el lucimiento que podrían alcanzar, en el caso de Cervera, o el reposo necesario que se requiere para pulir el toreo fundamental, en el caso de Chover.

Su compañero de cartel, Emilio Huertas (de Ciudad Real), acusó esa diferencia. Mostró su mejor cara ante el impetu del primero, que logró templar bien; en cambio con el cuarto, de embestida más madura, encontró mayore dificultades.

Los erales lucían el hierro de Gabriel Rojas,. Fueron de hechuras demasiado abecerradas, unos animales que se dejaron sin excesivas complicaciones y se movieron.

Y hay que quecirlo también, la plaza de llenó prácticamente toda. Y, aunque fuese gratis, eso ilusiona más todavía y debe dar fuerza al que está en el ruedo.

08 octubre 2008

echando el cierre a la temporada en valencia

La mini feria de la Comunitat supone el cierre a la temporada en la plaza de toros de Valencia. Hemos comenzado con una novillada sin picadores en la que se han lidiado erales muy escasos de presencia de Los Chospes, nobles hasta decir basta e inválidos.

Le han dado fiesta, cada uno a su manera, José Miguel Valiente, de Albacete, Jesús Chover y Juan Cervera, ambos de Valencia. Pero de los tres quien mayor tajada ha sacado ha sido Juan Cervera, alumno aventajado de la Escuela Taurina de Valencia, que ha cortado dos orejas al sexto de la tarde y ha salido por la puerta grande.

El espectáculo lo ha puesto Chover. De envidiables condiciones físicas, ha banderilleado con acierto y ha mostrado enorme variedad con la capa y en todas las posturas. En la muleta, en cambio, ha andado un poco más atacado, pero eso sí se ha llevado merecida una oreja.

Valiente es novillero que sobre todo se siente más a gusto manejando la zurda. La pone muy baja y la mueve con temple. La faena al quinto habría obtenido premio gordo de no haberse demorado la muerte primero por el falló del puntillero y luego con el descabello. También habrá notado que lo suyos no estaban en los tendidos.

Cervera ha encantado por su excelentes maneras. Gusto y empaque no le faltan al chaval. Viéndole era imposible no acordarse de Enrique Ponce. Sus faenas, más que por el conjunto, han resultado por las pinceladas.

Ahí van unas imágenes (breves) de José Miguel Valiente y de Juan Cervera.



PD1: Que me disculpe Jesús Chover por no sacarle, porque por arrojo merecía enseñar algo de su actuación, pero no está grabado.
PD2: Hoy continúa, si los nubarrones no lo impiden, la mini feria con una novillada en la que Pedro Marín y los locales Pascual Javier y Juan Francisco Prados darán cuenta de una novillada de Flores Albarrán y además se disputarán el título del insulso concurso 'Camino a matador de toros'.