Mostrando entradas con la etiqueta luis bolívar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta luis bolívar. Mostrar todas las entradas

30 diciembre 2015

el juli indulta en cali


01 junio 2015

#sanisidro15/ la claridad lidiadora de fernando robleño

El primero se llama 'Agradecido' y tiene cara de listo. Fino y muy limpio. Levanta la gaita, abre la cara. Negra y brillante la capa. No canta buenas embestidas de salida. La media de Robleño para dejar en suerte el toro al piquero. Humilla por primera vez en la segunda vara. Echando el hocico por debajo del faldón. El remate del quite por alto y de frente por detrás es una revolera a la que este primer Ibán responde por abajo.

14 julio 2014

#sanfermín14/ los miura elevan el peligro y la emoción en el último encierro (vídeo)

Un Miura --'Olivito' su nombre-- rezagado sembró el pánico y dejó dos herido por asta de toro entre Mercaderes y Estafeta. Un navajazo brutal levanta la piel del muslo y se ensaña con el corredor levantando el vallado. Luego, excelente labor de los corredores tirando del toro salinero hasta la plaza. Por delante cuatro cárdenos de Miura comandaron un precioso y veloz encierro. Una caída en Estafeta de un corredor en el 1:12 a los pies de esos cuatro toros también es peligroso y deja un traumatismo.

Los toros de Miura serán lidiados esta tarde por Javier Castaño, Luis Bolívar y Esaú Fernández.

Así ha sido el último encierro del San Fermín 2014. ¡Viva San Fermín!



08 julio 2014

los toros de cuadri para el regreso a la feria de julio de valència


Muy esperado es el regreso el de los toros de Cuadri a València. Probablemente el mayor atractivo de la Fira de Juliol. Será el próximo domingo 27 de julio. En el cartel Rafaelillo, Luis Bolívar y Jesús Duque. Estos son los toros reseñados.

29 mayo 2014

'camarito' y 'tomillero': dos toros de baltasar ibán

 Sobre Tomillero...

Este Ibán de nombre 'Tomillero' se lució con generosidad en el caballo, demostró su poder y más tarde evidenció que era toro con bravura de sobra para tres o cuatro entradas. El carácter de toro, esa animalidad necesaria expresada perfectamente al tomar las telas. Un toro con el que la palabra torear adquiría su más amplio significado y no quedaba solamente relegada a mero ejercicio estético. 




Sobre Camarito...

De embestida humillada, profunda, noble y seria el primero. 'Camarito' su nombre. Un toro que no llega a salir tan de pronto, y se valora en su justa medida y a Fernando Robleño se le reconoce en consonancia. 




#sanisidro14/ lo que va de 'tomillero' a la siesta

 
Luis Bolívar con 'Tomillero' | Foto :: Juan Pelegrín - Las Ventas


La tarde comenzó agarrándose a la piedra y levantándose sobre el asiento de pura emoción, y enrarecida como el tiempo, acabó echándose una larga, profunda y preocupante siesta. Hace 20 años te lo cuentan, con 'Bastonito' por ahí merendándose la muleta sincera de César Rincón y nos echamos un 'pechá' a reír, que dicen por el sur del sur. Del calentamiento global debe cuestión también lo que va del Toro, en mayúsculas, a la siesta.

Por delante una corrida de Baltasar Ibán. Astifina e imponente. Saltaban ahí con todo su lujo y apariencia de toro bravo. Y dos lo fueron a la que dicen voy. Primero y segundo. De embestida humillada, profunda, noble y seria el primero. 'Camarito' su nombre. Un toro que no llega a salir tan de pronto, y se valora en su justa medida y a Fernando Robleño se le reconoce en consonancia. Porque llegar al toro por el terreno que pedía y tratar así esa forma de embestir tan seria fue el gran mérito. El pulso y la ausencia de mínima violencia. El tiempo administrado y el recoger esa forma de meter la cara desde que cató el capote. El incio en los medios a pie firme para ponerse a torear en redondo, dejándose venir de lejos la embestida, tuvo emotividad. La estocada al tercer intento también estuvo cargada de pureza.

Y salió 'Tomillero' con poder por arrobas, las casta levantada al estímulo del cite y el carácter indómito cuando hacía presa. La tarde, en su ir y venir metereológico, azotó con las rachas más molestas entonces. Justo cuando Luis Bolívar tenía que hacer los esfuerzos. Qué trago. La historia se podía haber repetido. De nuevo un colombiano con uno de Baltasar Ibán, César. 
 

Este Ibán de nombre 'Tomillero' se lució con generosidad en el caballo, demostró su poder y más tarde evidenció que era toro con bravura de sobra para tres o cuatro entradas. El carácter de toro, esa animalidad necesaria expresada perfectamente al tomar las telas. Un toro con el que la palabra torear adquiría su más amplio significado y no quedaba solamente relegada a mero ejercicio estético. Cuando el toreo debe ser mando sí o sí; cuando el toro es poder y hay que ganarle la partida embestida a embestida y someterlo inmerso en esa tromba. Cuando el toreo debe ser temple; cuando la embestida quiere apoderarse del engaño y la animalidad brota al mínimo roce. Un toro fiero, bravo, encastado. En definitiva: Un toro. Dignidad en Luis Bolívar. El viento lo hizo todo más difícil todavía.

A partir de ahí la tarde fue preparando la siesta. Dos grande toros. Más todavía por comparación. El lote de Rubén Pinar fue muy de pasar por allí sin expresión alguna más allá de la nobleza y la falta de raza y entrega. El cuarto, tras un nuevo tercio de banderillas en la cumbre protagonizado por Ángel Otero --su segundo para es de premio-- y ser también lucido en varas, echó el freno mano cuando parecía que había toro para hacer faena de 20 muletazos. La torería de Robleño se quedó con hambre. Un tarde para enmarcar la suya. Y el quinto salió del primer encuentro con el caballo como lesionado o muy afligido y no dio para más. A Bolívar le quedaría un quite riesgo en el sexto, cuando la tarde ya dibujaba zetas de siesta. Zzzzzzzz...

28 mayo 2014

#sanisidro14/ 'costurito'


Foto :: Juan Pelegrín - Las Ventas |

Que pase la de Baltasar Ibán. Y ahí está: un corrida astifina y fina de vientre. Los pitones relucen. El blanco y el negro. Imponente lote de ibanes para Fernando Robleño, Luis Bolívar y Rubén Pinar. No hay que andarse con rodeos para reconocer el mérito de anunciarse con semejante corrida de toros. Luego va, y a otras cosas las llaman gestas. 'Costurito I' se llama el de la foto. Saltará al ruedo en cuarto lugar. Le corresponde a Robleño.

Seis 'ibanes' para Robleño, Bolívar y Pinar from Plaza de Toros de Las Ventas on Vimeo.

19 agosto 2013

#astenagusia13/ la quinta pone el listón de las corridas generales

La primera de a pie de las Corridas Generales de la Aste Nagusia 2013 empezó con una interesante, variada y encastada corrida de La Quinta, con tres toros de enormes posibilidades y tres espadas en sazón y con capacidad de hacer el toreo.

Los dos toros de la tarde hicieron segundo y sexto, y la mayor sorpresa la dio un reposado y muy seguro Manuel Escribano, quien le cortó una oreja al cuarto por temple, disposición y mano baja.

Bolívar y Pinar también reivindicaron su sitio y la Aste Nagusia vio como los santacolomas de La Quinta ponían el listón a la feria que acaba de empezar.


Así lo cuenta Barquerito:

Los mejores toros de La Quinta se jugaron de pares. Estaban abiertos en lotes distintos y, dentro del patrón propio de una ganadería tan fijada y tan fiable, bastante distintos fueron. Distintas las hechuras. Armado por delante, muy astifino, el cuarto, negro bragado, fue el más ofensivo de la corrida y el de más carbón con diferencia. El segundo, cárdeno oscuro, posiblemente más en la línea Ibarra que cualquiera de los otros cinco, fue también el de mejor nota en el caballo, el de más pies o más veloz son en la muleta y el de más encastado final, pues se arrancó hasta tres veces de tablas a rayas, y la tercera de ellas, con la espada dentro; el sexto, cárdeno «salpicado» según el programa de mano, o berrendo y aparejado, salió tan astifino como el que más, aunque no tan armado como el cuarto, y descolgó con calidad, pero no empujó de la misma manera.
(...)
enseñó los dientes Manuel Escribano, que al cabo de casi diez años de alternativa, debutaba en Bilbao. Enseñar los dientes: una abierta sonrisa estudiada estuvo subrayando por sistema cada una de sus salidas de suerte o de la cara del toro; y, luego, los colmillos de la ambición porque el torero vino a Bilbao a proclamarse: gran facilidad, temple del bueno con la mano derecha, sentido y tino para torear de capa con variedad y sin encogerse, fuerza para llenar plaza, resolución con las banderillas, gran corazón al atacar con la espada. Para proclamarse y reclamar un sitio dentro del tan manido y desgastado escalafón de toreros de las ferias. 

Y así Zabala de la Serna:

Manuel Escribano, Luis Bolívar y Rubén Pinar cortaron una oreja cada uno en la primera a pie de las Corridas Generales de Bilbao. Y las pasearon de una interesante y seria corrida de La Quinta, que tuvo en el segundo de la tarde y en el sexto sus mejores exponentes. Magnífica corrida a espadas de la terna.

13 agosto 2013

próxima parada: dax, la feria!

Si digo que estoy emocionado por pisar y vivir intensamente por primera vez la Francia taurina, a lo mejor me quedo corto. Las cosas han querido que en Dax sea mi bautizo, que ya tocaba. Lo contaremos. Lo viviremos.

 

Salimos hoy, a lo mejor llegamos a la novillada:

- Martes, 13 de agosto. Novillos de El Parralejo para Martín Escudero, Clemente y Armillita.


Y el gran día será el próximo jueves, 15 de agosto:

- Por la mañana. Toros de Fuente Ymbro para el mano a mano entre Miguel Ángel Perera e Iván Fandiño.

- Por la tarde. Toros de Cuadri para Javier Castaño, Manuel Escribano y Luis Bolívar.

03 junio 2013

sobre la corrida de cuadri: para la historia la vuelta al ruedo de la cuadrilla de javier castaño

La lidia fue una fiesta, pura emoción, verdad, entrega y pasión. Para la historia la vuelta al ruedo triunfal de los banderilleros David Adalid, Marco Galán, Fernando Sánchez y el picador Tito Sandoval. Pusieron en pie a Las Ventas, el reconocimiento fue de total entrega, sorprendente y muy torero. Histórico. Lo mejor de una corrida con toros de Cuadri que ponía el broche al San Isidro 2013.

Foto :: Juan Pelegrín

Fue en el quinto: un toro. Con menos casta de la deseada, mucha menos bravura de la soñada, pero un toro. Sandoval, que ya había dado una lección 48 horas antes, fue recibido con una ovación cuando llegó a su territorio en la contraquerencia. Toro de difícil picar por esa falta de casta. Sandoval movió ágil el caballo, toreó, se dejó ver, dio todas las ventajas, todos los terrernos, se agarró fuerte al primer encuentro, cuando se le vino al relance aguantó de riendas sin buscar sangrar en modo defensivo y cuando ya estaba claro que no, acortó terreno y se fue dando los pechos del caballo hasta donde sí o sí el toro debía tomar el peto, y puso un puyazo exacto, en lo alto. La plaza puesta en pie era un clamor.

 

Y luego el tercio de banderillas. Tan espectacular como ajustado. Ni un capotazo de más en Marco Galán, y largo el trazo. Muy templado y exacto. Y Adalid y Sánchez asomándose. Riesgo y belleza, gustándose, jugándose el tipo con tremenda torería. Dos expresiones diferentes para interpretar la suerte de las banderillas con tremenda pureza. La plaza en pie a cada par, la vuelta al ruedo pedida a clamor, Sandoval necesario en el homenaje. Algo histórico y una certeza: la grandeza del toreo es tan grande que no dejará nunca de sorprenderte.

La lidia, la buena lidia, cobró total sentido al realizarse en toda su dimensión. Se enseñó conforme y aquello se vivió como todo un acontecimiento. La comparación en tardes de lidia inexistente, de espectáculo recortado y carente de sentido, como si no fuera más que un trámite administrativo, quedó patente.


Ni era el toro más lucido ni el más bravo ni tampoco el más imposible. Era un toro, sin más. Con su punta de casta, su escaso fondo, con sus posibilidades a poco que se le hicieran bien las cosas y que tenía su lidia y su carácter. Perfecto fue todo. La vara medida de Sandoval, la capa templada de Galan y las ventajas que le dieron en banderillas Adalid y Sánchez. Al último tercio llegó el toro refrescado tras la pausa de la vuelta al ruedo triunfal, clamorosa y celebrada por el público.

Tenía no más 20 de muletazos. Tal vez 15 y solo 10 arrancadas francas. Castaño dio distancia. La primera serie tuvo emoción y menos mando. Pero sumó. De eso se trataba. La segunda, también. Al natural imprimió gusto en un toma y daca largo, con el toro ya parándose. Se acortaron terrenos y el toro ya se puso a la defensiva. Ahí es cuando tenía que haber buscado la muerte, pero llegó el pitonazo a la cara. Meritorio Castaño, torero, lució siempre al toro en la lidia, permitió que su cuadrilla lo luciera y solo se equivoco en tratar de buscar lucimiento cuando el toro ya había entregado las cartas. Enhorabuena.


Javier Castaño con Ebanista y Pilarico de... por blogdetauromaquia

La corrida de Cuadri no cumplió las espectativas. Muy baja de casta, sin hacer las cosas por abajo en ningún momento ni entregarse. Aun así hubo tres toros con interés. El segundo, que fue el de más voluntad por humillar y tomar las telas por abajo cuando lo obligaron. Con se pegó un serio arrimón, llegando mucho y tirando de una embestida muy repensada y ante la que había que tragar.


El cuarto, un castaño de mucho poder que derribó al primer encuentro. Tuvo casta y poder, y por eso le dieron de lo lingo en la segunda vara, pero no lo aflijieron del todo y todavía sacó mucha aspereza en el último tercio. Robleño se puso con gran mérito pese al riesgo claro. Con el primero Fernando Robleño estuvo fácil con el noble primero, tan noble que cuando lo tuvo a merced lo perdonó. Y el otro toro de interés fue el quinto, que deparó el gran espectáculo de la lidia pese a no ser un dechado de bravura y tener la casta muy medida, pero más que suficiente como para emocionar a 24.000 almas con torero como Castaño y su cuadrilla. Por su parte, Luis Bolívar se estrelló con un cuadri muy descastado y otro sin transmisión.


27 agosto 2012

toros en bilbao/ dos insondables misterios, frente a frente


Plaza de toros de Bilbao, 26 de agosto. Novena y última de las Corridas Generales. Toros de Victorino Martín bien presentados y encastados y de muy variado comportamiento. A destacar los peligrosos segundo y tercero, o el noble quinto y el exigente cuarto. Diego Urdiales (ovación, ovación y una oreja en el que mató por Javier Castaño), Javier Castaño (ovación en el único que mató) y Luis Bolívar (silencio y una oreja). Alrededor de media plaza (unos 6.500 espectadores).

Al límite, tarde de toros y de toreros de una pieza. De verdades absolutas y emociones intensas: del estado de pánico y el imperio del toro indómito a la conmoción del toreo profundo y, en esencia, poseedor de la bravura. Una corrida de toros ejemplar, de esas en las que sales flotando del coso, medio conmocionado, tras haber sentido ese zarpazo rotundo que es la grandeza de la Fiesta en su máxima expresión. La explosión perfecta de dos insondables misterios, frente a frente: el toro (toro) y el valor del torero que lleva hasta cierto punto su propa vida.

Y en Bilbao, que, pobrecita, un poco más y no se entera. Lo llegan a sentir de verdad, a corazón abierto, y Diego Urdiales y Luis Bolívar habrían sido sacados a hombros por la puerta grande en apasionada manifestación radical por el toreo. Radical porque así se expresó el toreo, tal cual desde la misma raíz frente a una corrida de Victorino Martín encastada o más, y rica de matices: de los indómitos y excesivos segundo y tercero a la encastada dulzura del corrido en quinto lugar o a la seriedad del hondo cuarto o a la capacidad de respuesta de primero y sexto. Una corrida de toros, vaya.

Y frente a esos seis, tres torerazos. Diego Urdiales cuajó una tarde soberbia, sin más. Mató tres toros por el percance de Javier Castaño, lo dio todo, derrochó esa torería que le convierte en un gigante de cuerpo menudo y en la plaza, donde cobró dos serias volteretas, se entregó en cuerpo y alma hasta el llanto y el triunfo final. Pura entrega a la vida, al toreo, por aquello que dijo José Tomás. Pues Urdiales, al pie de la letra.

El cárdeno primero, puntas hacia arriba y no muy expresivo de cuello, sí tuvo la capacidad de romper por abajo. Pero un mundo le costaba. Urdiales y su sentido del toreo, asumido que pocas embestidas regaladas suele encontrarse en sus caminos, se fueron hasta esa línea donde todo es posible y frente a un Victorino al que, precisamente, no se le podían hacer cucamonas. Y ver a Urdiales agarrado a su concepto, el cuerpo encajado y la muleta presentada sin retorcimientos ni doblamientos, planchadita, y tomar la embestida repensada, pasársela por la faja y alargarla y rematarla era un crijido en sí mismo. De toreo, de qué sino. Del intento al natural uno de pintura y el siguiente vino rebozado, enganchado por dentro y certero el zarpazo. Sin temple era un problema. La resolución del Diego de Arnedo, ovacionada.

Y salió el segundo. Todo un prenda que de primeras metió a Castaño en un callejón sin salida para amenazarlo con la navaja al cuello. Lo encerró contra las tablas, le arrancó el capote, lanzó un puñado de cornadas al aire que cortaron la respiración y le dijo que ojito, oiga. Indómito el victorino: además del peligro que lució, la casta desbordada que acumulaba, mucho poder y aviesas ideas, todo junto. Amenazado Castaño, amenazó al certero piquero Tito Sandoval echádole los pitones al cuello del caballo, y la verdad es que el toro no se picó conforme. Sangró poco y donde no tocaba. El único que consiguió lucimiento y se demonteró fue David Adalid con los palos.

De lidia sobre los pies, Castaño porfió en exceso. ¿Y si lo sometía? Pura quimera. Intempestiva la embestida, tirando a dar, y pese a saberlo lo cazó en un movimiento rapidísimo por la corva y de la paliza le dejó tocadas dos costillas. Castaño ya no saldría de la enfermería.

El tercero sacó también contenido en la línea de los indomables de Victorino. Mucho más que alimañas. Bastante más, el guapo cárdeno claro no tuvo misericordia de la cuadrilla de Bolívar, que las pasó canutas y se hizo amo y señor del ruedo. Altivo y sin que nadie lo sometiese, fue otra película de terror en la que gran parte de Bilbao acabó aplaudiendo al toro e incomprensiblemente pitando a Bolívar. Una reacción digna de estudio psiquiátrico o la constatación de que la emblemática afición del norte ha perdido el idem.

Más en el ruedo que en los tendidos, pero arriba también, se palpaba el estado de pánico. Otro Victorino indomable queriendo arrancar cabezas, no. Y salió el cuarto. Un Victorino sin una armadura exagerada, pero con una hondura y seriedad para quitar el hipo. Toro, toraco y más todavía por sus formas. Su embestida y exigencia. El saludo de capa a manos bajas y poderosas tuvo emoción. El toro, madurez y temple. Fijeza y entrega a la perfección de las telas. Por eso repitió con codicia a la muleta de Urdiales, que más cerca imposible pasárselos hasta que la voltereta y una feísima paliza obligaron a cortar una faena que estaba siendo de poder a poder entre el riojano y en Victorino de nombre 'Hechicero' de nota. El espadazo fue de auténtico torero macho. Y la vuelta al ruedo, la misma gloria.

El quinto, 'Bostecito', fue del cielo. La nobleza en modo albaserrada en su máxima expresión: hocicando, repitiendo, dejando estar cuando todo sucede fluido. Hasta tercio de quites tuvo este Victorino: Urdiales por delantales y media brutal; Bolívar, por chicuelinas. La faena de muleta fue muy para el toro. Aprovechando el tranco, metiendo distancia, enganchado la embestida muy por delante. La primera fue serie de seis y el de pecho. Pulso y tacto. La segunda de cinco, con el toro a más y torero cada vez más mandón. Y en los medios, muy ligado a compás abierto. Lo único que cerró Bolívar fue los terrenos conforme la faena y las distancias se acotaron, de los medios al tercio. Pero profundidad, la misma, con la mano abajo y la embestido sin levantar el hocico de la arena, y por los dos pitones la conjunción. La estocada y redondez y mérito de la obra, era de dos orejones de Bilbao. Mas no se enteró ni Dios, que dicen que es de Bilbao también.

A 'Bostecito' lo había cuajado Bolívar con largura y profundidad y hasta los doblones embistió con entrega. Son las cosas de la casta. Para que ésta aguante sin renunciar ni vaciar el depósito, dicen que es necesario que salgan otros indómitos y desmedidos.

Urdiales cerró la tarde y feria con 'Pachuqueño', que tendría que haber sido el segundo de Castaño. El destino de las embestidas no regaladas se repetía. Esa forma de llegar, exponer y de una caricia con la bamba o la panza traerse atrás a la cadera quebrando sólo ligeramente la cintura una embestida sucedió por el izquierdo cuando el derecho había renegado. Toro muy zancudo y de poco descolgar o más bien nada, se tragó tres series al natural inventadas que fueron un milagro de pura torería. A la desgana del Victorino, el empaque de Urdiales sin aditivos que hasta renegó de la musiquita de Matías --quien por cierto tampoco estuvo al nivel de semejante tarde de toreo, torería y las emociones de la casta--. La muleta a la altura del toro, primero, para acabar sacádole la muleta por debajo de la pala y bajarle un par de palmos la gaita: la magia del toreo, la estocada y la emoción de la sentida torería que se ha dejado la piel.

¡Cuántos misterios!


PS: Y dicen que la Junta Administrativa ha premiado como mejor corrida la de Jandilla. Está claro ya, la afición bilbaína está edulcorada, con el rumbo perdido y la casta ya no les interesa.

26 agosto 2012

toro en bilbao/ victorino cierra la aste nagusia 2012


Vía :: Chopera Toros | Toros de Victorino Martín para Diego Urdiales, Javier Castaño y Luis Bolívar.

ORDEN
NOMBRE

CAPA
EDAD
PESO


DIRIGIDO
150
CARDENO
01/08
530
URDIALES

CONDUCIDO
87
CARDENO
02/08
538
CASTAÑO

ESOTERICO
136
CARDENO
12/07
535
BOLIVAR

HECHICERO
98
CARDENO
12/07
568
URDIALES

PACHUQUEÑO
101
CARDENO
12/07
586
CASTAÑO

BOSTECITO
152
CARDENO
01/08
542
BOLIVAR
1SOB
ABATIDO
42
NEGRO
03/08
552
G.TORREALTA
2SOB
LAPICERO
41
CASTAÑO
01/08
531
G.TORREALTA

21 marzo 2012

vídeo del desafío miura vs. victorino en la magdalena de castellón




Vía :: Orocárdeno |

Ultima corrida del ciclo torista y de la Magdalena 2012.
Los toros:
Se lidiaron en primer lugar los toros de Miura.
1º, toro que fue a más durante la lidia(3 varas expectaculares) buen toro, 2º muy deslucido y algo sosote,3º, con mucho poder en varas (tres varas, dos de ellas desde más allá del centro del ruedo) aunque se apagó pronto.
Los tres últimos de Victorino Martín.
El que hizo 4º, fue a menos después de recibir mucha candela en el caballo, 5º, animal bravo, pronto y noble y 6º, que fue muy complicado.

09 febrero 2012

triunfo de luis bolívar y la ganadería mondoñedo en la santa maría de bogotá



Sucedió el pasado 5 de febrero en la capital colombiana: una corrida de toros. Al parecer la afición la vivió como lo que fue: todo un acontecimiento.

Vía :: Toro, torero y afición |
la más grande corrida de TOROS vivida en los últimos años, y sin mucho miedo a exagerar, tal vez, la más verdadera que he presenciado en mis años de aficionado. Emocionado hasta las vísceras porque durante dos horas y pico todo esto de la tauromaquia volvía a tener sentido. Vía :: La Monumental de Cañaveralito

Vía :: Toros, literatura y más |
Excelente la corrida que presentó Mondoñedo, la ganadería más antigua de Colombia, esta tarde en Bogotá. Impecable su presentación y su trapío –el encierro tuvo un promedio de 504 K. Toros encastados, nobles, macizos y poderosos (cinco negros y uno castaño, bien armados todos) que impusieron respeto en la plaza. Uno, el cuarto, mereció la vuelta al ruedo, y otros tres –primero, segundo y quinto- fueron aplaudidos en el arrastre. Cuentan que cuando terminó la corrida don Fermín Sanz de Santamaría estaba llorando. No es para menos.

29 agosto 2011

aste nagusia/ diego urdiales, la música callada entre victorinos de interés

28 de agosto, Manolete en el recuerdo siempre. También en Bilbao. En la última tarde de las Generales. Con Victorinos de por medio, que salvó dos borrones --los dos primeros-- el resto tuvo casta, interés y mucho que torear. Buena corrida en la que sólo una vez y de forma ensordecedora sóno la música callada del toreo, sólo entonces fue cuando se sumó a esa sinfonía el homenaje del pasodoble al Monstruo de Córdoba.

Quien hizo sonar la música callada del toreo fue Diego Urdiales de una manera soberbia. Faena sincera, derroche de torería acojonante. Una firmeza bestial, ni un paso atrás.

Diego Urdiales salió con clara disposición en el quinto. Menudo de cuerpo, acabó convertido en todo un gigante metido entre los pitones en los mismos medios de Vista Alegre, y no para arrebatos inútiles; sino para hacer el toreo sobrio y puro.

El segundo de la tarde no le había dado ninguna opción: un albaserrada de malas formas. De esos que tambíén tiene que criar Victorino. Toro encastado que quedó crudo tras provocar un tumbo de caballo y picador en el segundo encuentro. Incierto, mirón y con peligro. Complicado en banderillas. De lidia vieja en la muleta: sobre los pies, no darse coba, doblarlo cuantas más veces mejor y meterle la mano. Dos pinchazos y buena estocada.

Por eso Urdiales debió salir con un nudo en la garganta, con el toreo empujando para brotar en el quinto. Y no se lo pensó. Siempre adelante, siempre en el sitio. De capa cuajó la verónica de salida en brega con esa casta recién levantada. Hacia afuera. Imponiéndose. Bien es cierto que fue el único Victorino que permitió tal lujo, porque el resto recortaron y fueron de andarles para atrás y no plantarse.

Bocatejo, que así se llamaba, negro entrepelado y altón, tuvo casta y pausa. En su salida acometió, tiró cornadas a los burladeros y rompió con tranco y medio de más hacia adelante en la capa.

Muy serio en todo, de movimientos pausados, como midiendo, durmiéndose tras la tela, y por eso exigente. El pitón izquierdo lo cantó en banderillas.

Urdiales dispuesto lo brindó al público. Fue su único gesto a la galería. Lo demás, toreo. La música callada. Vista Alegre apretada, atenta. El torero tranquilo, las plantas hundidas... y brotó aquello: el valor silencioso, la muleta a la diestra, planchada, el toreo sereno, sin retorcimientos, con mando. Lo complicado era templarlo. Embestida que se paraba a mitad y había que llevarlo ligado.

Inicia por el derecho. La primera tanda da con la distancia y deja dos hasta atrás. La muleta plana para meter en ella toda la embestida. Y en la segunda de repente ya estaba entre los pitones. El toque, vacía, pierna adelante y el de pecho. Urdiales había pegado un estirón.

Por el izquierdo, una pelea. La misma actitud y firmeza entre algún enganchón. Complicado de templar. Había que llegarle cada vez más todavía, darle a elegir. Sortear la cornada, bajarle la mano. Y siempre encajado de riñones, ensimismado en aquello: en meter a todo el toro dentro de la muleta.

De uno en uno fue la última en redondo. La cima de la faena. Cruzado y al pitón contrario con el toro a palmo y medio. El toro alrededor de la cintura con gran ajuste, muy largo. Pecho, cintura, brazo, muñeca y los pies agarrados hasta el remate. La plaza entregada: la música callada de Urdiales y el homenaje sonoro a Manolete. Mata y quién sabe. Pero el espadazo llegó a la tercera con la taleguilla abierta de la primera entrada, importante detalle de la verdad de todo aquello. La vuelta al ruedo, indiscutible.

Urdiales volvió a reivindicarse --¿y cuántas veces más tendrá que hacerlo para circular?-- en Bilbao, donde si no se ha convertido ya en un auténtico ídolo, poco le queda.

Quien sí que lo es, es Juan José Padilla a quien cualquier día le ponen un monumento no por su arte especialmente, sino por ser capaz de venir como este año a Bilbao dos veces a matar la de Miura y la de Victorino, o cosas por el estilo una y otra vez y además dar la cara.

Si con el primero no pasó de correcto por ser toro simplón, sin gracia y con marcada tendencia hacia los adentros, con el cuarto de fajó. Padilla en Padilla. Batallador con un Victorino importante, 'Bostecito'. No hubo exquisiteces pero sí entrega y eso Bilbao lo premia. El toro a lo mejor hubiera lucido más con otro sentimiento, pero en Bilbao cabe Padilla como cabe Urdiales y Morante.

Por ambas manos lo templó algo acelerado, pero siempre atento a un toro que trató de sorprender por dos veces. La estocada, algo desprendida, fue más que suficiente. Cortó una oreja.

Otra oreja había cortado del tercero Luis Bolívar, probablemente el victorino mejor de la tarde: 'Mecedor', cárdeno claro, con las puntas para arriba y vareado. Bravo y exigente. Se iba hasta el final y se rebrincaba con genio cuando hacía presa. Bolívar apostó por el pitón izquierdo. Muletazos intensos, enganchados una vez, largos otra, con el toro metiéndose debajo también y hasta sufriendo un desarme. Tres series al natural. En redondo cerró el compás para aprovechar el viaje de forma más técnica, recordando la sobriedad de El Fundi con toros así. La faena entre dos aguas, con toro y torero a la par, se decantó para el premio de la oreja con la buena estocada.

Tras la sinfonía de Urdiales, el sexto, 'Director', también sacó nota por su tendencia para irse arriba. Siempre a más el toro. Pero Bolívar no se cruzó, abusó del cite fuera de cacho y así administró fatal a un toro que por casta fue agrandándose para confirmar que Victorino también había echado una gran corrida de toros seria, exigente y con mucho que torear en el cierre de las Corridas Generales de Bilbao en la Aste Nagusia 2011.