El pulso de los Miuras no fue para tanto, pero fue, como siempre, diferente. Salvo por el último, hubo tensión. El noblón cuarto, que le permite a Rafaelillo gustarse mientras tragaba, por sus formas, parecía no ir metido. Tampoco perdonaba el menor descuido. De enganchar, la embestida grandota a la altura del palillo y ese ritmo, que sí, que era propio de otros encastes. Pero lo que pasaba por faja era uno de Miura. Rafaelillo estuvo hecho un tío. Fue día de Rafas: Nadal y Rubio. La estocada y el premio merecidísimo. Orejón.
Javier Castaño con el paseíllo ya se convirtió en triunfador absoluto de la Feria de Abril. Ser torero es una mena de capacidad infinita para sufrir y gozar. Miedo y felicidad. Esa capacidad de citar al imposible. El espadazo al segundo intento a su primero es de libro y de premio. Con el quinto, después, demuestra que no es preciso aflamencarse para torear. Que se puede torear sin torear bonito. Faena de amplios matices en las que una muleta templada tapó los peligros. Tremendo mérito y esfuerzo. Qué torero.
Manuel Escribano dejó claro una tarde más el sitio de privilegio que ocupa. Su facilidad para cogerle el aire a cualquier embestida. Su temple marca diferencia en el escalafón. Tuvo el lote de menos transmisión. La larga cambiada a porta gayola, el manojo de verónicas auténticas, las medias y la música sonando fue su gran momento ayer. Pero su feria pasa a la historia unida a 'Cobradiezmos', algo que está a la altura de muy pocos.
Cultura de Bou, especial Falles i Bous. Durante la semana de Fallas. Del 14 al 18 de marzo, programas especiales. Hoy lunes 14 de marzo, programa dedicado a la histórica manifestación por la Tauromaquia y la Cultura taurina que ayer llenó y desbordó el centro de València. Declaraciones de los protagonistas: Ponce, Morante de la Puebla, Sebastián Castella, Miura, Pedro Jovaní, Cristina Sánchez, José Garrido, Román, Manuel Martínez Chopera o el filosofo francés, catedrático en la Sorbona, Francis Wolff...
Escuchad...
Morante de la Puebla nos dice: "no es que uno vaya roneando de ser taurino, son cosas que uno las siente y con eso tiene bastante; pero cuando nos encotramos con tanta opresión hay que sacar el orgullo de ser taurino"
Torería y sabor en faena añeja de Dávila Miura, sobradamente a la altura
del gesto y del reto de honrar a la familia todavía más. Como si no
hubiera suficiente con 75 años consecutivos anunciándose el hierro de
Miura en Sevilla. Corrida para no perder detalle. Qué dos toros cuarto y
quinto. La lidia del cuarto, por cierto, de Dávila y Ambel, perfecta.
La actitud y ambición de Escribano que madura a pasos agigantados y
Fandiño con un lote de tremendo sentido.
1.- EL GRAN ACONTECIMIENTO DE VALÈNCIA DURANTE LA FERIA DE JULIO
Evidentemente, son los toros de la Fira de Juliol o de Sant Jaume. Pese a su corta duración, el ciclo taurino se ha reivindicado como el gran acontecimiento de una ciudad que, este año, por los recientes cambios de gobierno y color políticos, ha querido poner especial énfasis en la promoción de cada acto que se ha celebrado, excepto los taurinos que han sido ninguneados desde el Ayuntamiento de València. Como antes, como siempre. Por eso no estaría de más que gobierno municipal y Diputación alcanzasen algún tipo de acuerdo para aprovechar sinergias y que la Feria de Julio no se reduzca por fobias o intereses partidistas. Ahí quedan los números en la calle Xàtiva. Alrededor de 25.000 personas han pasado por los tendidos de la Plaza de Toros de València, una media de 5.000 cada día, contando desencajonada y novillada. Sin duda, el gran acontemcimiento de la Feria de Julio, el más concurrido y el de mayor impacto económico y social.
2.- LO PEOR
Que la Plaza de toros de
València cierra sus puertas hasta las Fallas de 2016 y que han pasado
48 horas de la histórica corrida de Miura y no se ha anunciado ya a bombo y
platillo, llenando la ciudad de carteles, que se ha firmado una corrida
con el hierro de Zahariche para Julio 2016. Promoción, difusión,
creatividad, ilusión... nada. Lo peor: un nefasto pliego (otro más) que permite mantener cerradas las puertas del coso de la calle Xàtiva hasta
Fallas, y en Fallas, como siempre, será la gran feria del mangoneo taurino. Adiós festejos de la Virgen o del 9 d'Octubre...
#CreandoAfición.
3.- VALENCIA, PLAZA DE PRIMERA, EL TORO Y LA EMOCIÓN
La esencia de la Feria de Julio volvió a funcionar. Si hace un año fue gracias al inolvidable 'Trastero' de Cuadri, éste ha sido una corrida de Miura la que ha puesto a València en lugar que merecía y ha reivindicado su posición. Ya la víspera uno de Cuvillo también pidió la vez. Y la emoción y la disposición de toreros como Rafael Rubio 'Rafaelillo', Manuel Escribano, Pablo Hermoso de Mendoza, Sebastián Castella o José María Manzanares completaron el círculo mágico para que lo que pasará tuviera la transcendencia que merecía el presente y también la historia.
4.- LA TELE
El rebautizado Movistar Plus Toros amplificó el mensaje y la tarde de Miura alcanzó toda la relevancia que merecía. Magnífico colofón a una Feria de Julio taurina que necesita del empujón, apoyo y cabeza de todos. Con este altavoz se volvió a reivindircar el punto uno: los toros, gran acontecimiento durante la Fira de Juliol. Lo que pasaba en València interesaba de verdad más allá de las cruces de la propia ciudad.
5.- LAS REDES
Ese interés político de dotar a 'la otra' Feria de Julio de proyección en las redes sociales, se ha visto empequeñecido por lo que mueve de forma natural un ciclo taurino. Pero lo que hay que valorar aquí no son solo las cifras público (25.000 personas) o el impacto económico real de hostelería, restauración o transporte, que también. Sino la conversación que origina o todos los impactos que provoca. Basta echar un vistazo al hashtag #FeriadeJulio para ver un absoluto predominio taurino entre los tuits o alcanzar TT nombres como Miura, Rafaelillo o Talavante. Incluso con el #FiradeJuliol. Como ejemplo, ahí van algunos datos del 26 de julio: cómo se hablaba más a la hora del sorteo o de la corrida, quién tuiteaba o cuáles eran los términos más utilizados.
6.- NUEVA DIPUTACIÓN, NUEVAS FORMAS
La nueva Diputació de València incluso ha mostrado normalidad con los toros,
tuiteando la actividad del nuevo responsable de Asuntos Taurinos, Toni
Gaspar. No se escondió la presencia de alcaldes socialistas en los toros (como los de Algemesí, El Puig o Mislata), la relación de Toni Gaspar con los medios especializados taurinos (Tendido Cero) o el encuentro de Tendido Joven con el nuevo diputado de Asuntos Taurinos. Son detalles que no deben pasar desapercibidos que tratan de normalizar la Tauromaquia con nuevas formas.
7.- COMENZAR A LAS 20 HORAS
Será una buena propuesta si se mantiene el año próximo y no se sigue experimentando. Menos calor, aunque tampoco demasiado, y no excesivas quejas. Las entradas por ahí no parece que se hayan resentido. Lo que no puede ser es que en València casi todas las corridas superen las dos horas y media por sistema haya o no haya merienda. Si además se pudiese contar con la colaboración de Renfe y Metro Valencia sería mucho mejor.
8.- LA DESENCAIXONÀ
Se debe mantener siempre. Con todas sus circunstancias. Este año fue el mejor escaparate de la feria y una inversión en publicidad (más de 20.000 visualizaciones este vídeo). Se debe mejorar, se debe intentar que se presenten todos los festejos del ciclo. Este año sólo la emoción de los Miura al salir del cajón ya empezó a darle argumento a la feria. Y siempre hay que darle un previo sin caballos o de clase práctica de al menos dos o tres novillos para que vaya cayendo la noche. Es la fórmula.
9.- LOS QUE LLENAN
La tarde del 25 de julio fue la reivindicación de las dos figuras del toreo --que nadie se ofenda por llamarles figuras-- más taquilleras, al menos, en València. Pero esto es así. En València quien más vende es Manzanares, luego puede que vaya El Fandi, y luego está Sebastián Castella. Con permiso de El Soro, que en 2015 ha sido el único que ha colgado el cartel de no hay billetes aquí. Pero a lo que vamos, Castella y Manzanares pusieron los tres cuartos, unas 8.000 personas --Hermoso de Mendoza a alguien llevarías también, claro-- y, sobre todo, reivindicaron su posición en una tarde triunfalista, pero que afrontaron con ambición y generosidad.
10.-LOS QUE NO LLENAN
Son los que no llenan y además van de tristes u optan por efectismos para tratar de agarrar el triunfo. Media plaza para Finito, Morante y Talavante es demasiado poco para las exigencias con las que alguno de ellos pisa los despachos. Peor todavía es que ese día no pasó nada. Además, es una combinación sin futuro. Uno se acordaba de la presentación de César Jiménez en València con Finito y José Tomás. Dos consagrados y un joven con hambre. Aquel día César abrió su primera puerta grande en València, del mismo modo que ahora Finito o Morante le cerraban el paso a algún joven valor.
Si la escueta Fira de Juliol tenía algo a lo que agarrarse, era a Miura y a un mano a mano de toreros cabales y en sazón. Las tardes previas quedaban, a priori, como un trámite para, al final, alcanzar la esencia. La batalla campal de la desencajonada le dio más literatura a la tarde. València por julio siempre fue territorio de los de Zahariche. Se rozó la media plaza. Y luego vendrá a quejarse el personal de que esto no vende. Pues claro. Si el personal está hipnotizado con lo otro, la gangrena de las figuras que tienen vetadas ciertas ganaderías y cientos de carteles al año, al futuro, a la ilusión y la emoción. Pero con Miura, sin echar una gran corrida, ni las más grande ni la más fiera, se volvió a la esencia con dos toreros con corazones a prueba de bombas y armados de sincera torería. Y por eso el triunfo final fue para el toreo heroico, el de siempre.
La tarde ya empezó subida de revoluciones. La predisposición de todos era
evidente. Un nombre bastaba: Miura. Y dos toreros en estado de gracia,
don Rafael Rubio 'Rafaelillo' y don Manuel Escribano, que fueron
recibidos como héroes con una gran ovación. La plaza un volcán y la
pasión en los tendidos, algo cortos para alcanzar la media plaza, pero
susceptibles a todo. Y de todo habría.
Ya en los primeros cinco minutos de festejo las pulsaciones
se apelotonaban. Rafaelillo empieza su soberbia tarde yéndose a la puerta de chiqueros para recibir a
Ballestero. Una larga cambiada. Otra en el tercio. La brega por
verónicas y un galleo por chicuelo. Un traspiés en la penúltima. El
primer ay. Rafaelillo entre las patas del castaño entrepelado, casi
sardo. La señal, la seda abierta y un pisotón tremendo en el muslo que ya se había amoratado. El
toro tiene temple. Es alto de cruz, acaballado, pero tiene clase al
tomar los avíos. En banderillas le echa la cara arriba y derriba a
Montoliu. Buen quite de peligro del sobresaliente Víctor Manuel
Blázquez ahí.
Rafaelillo apuesta. Se dobla de inicio con poder. Y traga.
La clase del Miura permite al murciano mecer la embestida. Otro
sorpresón. La gente empuja y Ballestero da un toque. Tension Miura. Ojo
ahí, no es un cualquiera. Hay un toro. Rafaelillo, adelante.
La imagen del torero cruzando
la línea fue pura poesía. Dramática verdad. De eso se trata. Ahí nos entregamos todos y nos retorcemos en el tendido de pura tensión. Los pelos de punta. Ovación a un pedazo de toreo.
Luego asomó la polémica. Para que no faltase de nada. Y eso, a quien no le guste la pluralidad de una plaza de toros, tiene un problema.
Los tendidos sentenciaron al segundo de Miura por su presencia baja. Aniñado y fino. No gustó y los problemáticos
apoyos hicieron el resto para que lo devolvieran a corrales. Uno del
Ventorrillo sustituyó. Entretanto, las protestas de un espectador (del que cuatro conocemos su procedencia) adquirieron demasiada relevancia cuando aposentadores y policía nacional
lo cercaron, le quitaron sus pancartas y le mandaron a la localidad que le correspondía. Una
pancarta clamaba por los toreros valencianos que ya tienen prácticamente
imposible entrar en València y otra decía que esta feria era una estafa.
Hay opiniones para todo. Pero las malas formas sirvieron de altavoz, y
por si alguien no se había enterado, lo vieron por la tele y todo. Otras pancartas que hacen propaganda de un partido político de extrema derecha se siguen colgando en un espacio de titularidad pública, pero se ve que eso no molesta.
El caso es que el sobrero de El Ventorrillo tuvo poca raza y
escaso fondo. Enmorrillado y de fuerte tren delantero, llegó al último
tercio con medio muletazo de menos. El temple de Escribano funcionó, aprovechando esos viajes en los que siempre acabó finalizando a su aire, cara alta y distraído. El de Gerena tiró de sobrado oficio.
Con el tercero se desata de nuevo la pasión. El Miura 'Armillito' se arranca por dos veces al jaco que monta Juan José Esquivel. Dos varas arriba tomadas con alegría por el toro. En el inicio de faena Rafaelillo lo pasa por arriba y todo se desborda con un cambio de mano que es un
cartel de toros. Se resbala la embestida del Miura, el cambio acaba en un natural y Rafaelillo se aprienta del todo conforme se lo pasa por la faja. La entrega es total, celeste y oro, todo le brota de puro sentimiento... echándole los vuelos a
uno de Miura. Pocas veces el toreo al natural surge tan arrebatado y sincero. Sin patrones. El Miura embiste queriéndo arrancar la muleta. La verdad de Rafael es la suerte cargada. Rafaelillo es un león. Y arranca un oreja de ley.
El cuarto es el famoso 72 de la desencajonada, el sardo que lió la mundial y se batió en duelo con sus hermanos de camada para salir victorioso: Jerezano su nombre. En el ruedo es una prenda. Sale enterándose de todo. Prueba, mide y regatea. No se entrega nunca. Aprieta al burladero y busca sorprender por arriba de las tablas. Derriba a Quinta y se quiere comer el peto y al caballo de picar. Espectacular. Genio, bravuconería y mucho poder. La segunda vara es al relance tras huir previamente. En el último tercio se deja con gran peligro sordo. Enorme mérito de Manuel Escribano para andar con él y darle muerte de estocada desprendida. Una prenda.
Ratón hace quinto. Cárdeno, largo y alto. Rafael de Murcia
echa de nuevo la moneda. Dos largas pasándose la embestida muy cerca,
siguen lances de ajuste, mando y acomple. Por la barbilla le alcanza el
lomo. La media por la mano zurda es lo que le deja el buen sabor y le
permite empezar a soñar. Lucido el tercio de varas. De 10 Rafaelillo en la dirección de lidia. Rafaelillo entra en un sueño y torea con relajo y excelente postura al Miura Ratón 66. En redondo, con verticalidad. La plaza se desgañita. València encuentra en Rafaelillo un auténtico héroe. The Straglers no habrían escrito aquello de 'ya no hay héroes'. ¿Qué es sentir el toreo? Pues lo que desparramó Rafael Rubio. Sin dejarse nada. Total la entrega. Más sincero imposible. Los olés retumbaban como hacía tiempo. El sonido era otro, de tan puro. Distancia y suerte cargada. El pecho por delante. Embreguetado con el toro. El final, a más; vertical y enroscado. La espada no quiso que la puerta grande se abriese, como hace un año con el histórico Trastero de Cuadri, no quiso que se abriese como en el pasado San Isidro. Pero el toreo desgarrador fue de inolvidable intensidad. La vuelta al ruedo fue un clamor.
Qué más. Manuel Escribano dispuesto a todo después de un lote de opciones poco lucidas. El Miura sexto tampoco iba a ser ningún dechado. 647 kilos, pastueño en exceso, blandeó además de una mano. Se dejaba, pero le faltaba querer. Mucho tuvo que poner Escribano. Se volvió a ir a la puerta de chiqueros. Galleó por tapatías y se puso en el filo de ese par suicida de banderillas y escapó de ahí por milímetros. Qué locura. Y a un Miura lo jugó por cambiados por la espalda en el arranque de faena. Pastueño, sí; pero Miura este tal 'Relator'. Temple e imaginación. Cuando todo parecía estar controlado, un arrebatado desplante tirando los trastos pudo resultar fatal. 'Relator' ahí no perdonó, se echó a Escribano a los lomos, lo lanzó, lo recogió con el otro pitón y lo perdió por dentro de la chaquetilla. Un milagro, un espadazo y una oreja.
La tarde había sido de constante emoción. Una tarde de toros de incontrolable contenido en la que no valían las medias tintas. Los Miura impusieron su sello y Rafaelillo y Escribano respondieron con una desgarradora y sincera demostración del toreo sin excusas ni remilgos. Era todo o nada. Qué emoción.
Y ahora la plaza de toros València cerrada hasta marzo de 2016. Qué idea más genial.
La corrida de Miura que pondrá el colofón a la Feria de Julio de Valencia en el esperado mano a mano entre Rafaelillo y Manuel Escribano se lidiará completa. Tras embarcarse y aprobarse varios toros más desde Zahariche, los avatares de la espectacular desencajonada han sido superados y seis astados de la emblemática divisa verde y grana serán de la partida esta tarde.
El orden de lidia de un festejo que dará comienzo a las SIETE ha quedado como sigue:
1.- Número 2, "Ballestero", cárdeno oscuro, 565 kilos, del 01/11, será estoqueado por Rafaelillo
2.- Número 46, "Tramposo", cárdeno oscuro, 515 kilos, del 03/11, será estoqueado por Manuel Escribano
3.- Número 63, "Armillito", cárdeno oscuro, 542 kilos, del 02/11, será estoqueado por Rafaelillo
4.- Número 72, "Jerezano", sardo girón, 580 kilos, del 03/11, será estoqueado por Manuel Escribano
5.- Número 66, "Ratón", cárdeno oscuro, 575 kilos, del 03/11, será estoqueado por Rafaelillo
6.- Número 31, "Relator", negro mulato, 647 kilos, del 01/11, será estoqueado por Manuel Escribano
Los sobreros pertenecen a la ganadería de El Ventorrillo:
1º Sobrero: Número 9, "Adinerado", negro, 556 kilos, del 12/10.
2º Sobrero: Número 108, "Mosquito", negro, 560 kilos, del 09/10 .
El arranque de la Fira de Juliol tuvo un claro protagonista. Los toros de Miura levantaron bien alta la bandera de su leyenda y demostraron todo de lo que un toro bravo es capaz hasta sembrar el pánico y hacer levantar de sus asientos a los aficionados.
Buen ambiente para empezar. Más de un tercio de aforo, casi 4.000 personas en los tendidos para celebrar la gran fiesta del toro, que siempre fue la tradicional 'desencaixonà'. La expectativas se cumplieron. Miuras en estados puro. El ruedo por un momento fue escenario de una auténtica batalla campal entre hermanos de camada. El colorado fue el que peor parado salió y falleció al poco de entrar en los corrales, mientras que el Miura-72 se desgastó del todo y se sitió ganador al apoderarse del ruedo y dominar a toda una parada de cabestros con 7 siete u ocho animales. A todos --toros y mansos-- plantó cara y para meterlo en chiqueros costó lo suyo. Una vez dentro fue apartado él solo en una corraleta.
La corrida de Victoriano del Río fue otro cantar. Salió de los cajones sin problemas, ni medio arreón y enseguida se dejó absorver por los cabestros y sin chistar pasó a los corrales. Lo de Miura, en cambio, fue muchas veces una película de miedo.
Antes de la desencajonada se celebró una novillada sin picadores con Juanjo Romera (ET de Málaga), Sedano Vázquez (ET Castelló) y Juan Antonio Navas (ET València). Los erales de Manolo González no estuvieron sobrados de raza ni tampoco sacaron fondo bueno. Salvo el manejabre aunque rajado, el resto tuvieron excesivas teclas. Más genio que clase, mayor defensa que entrega. Con ellos, muy a la deriva Romera; Sedano Vázquez trató de sentir el toreo, pero le faltó rodaje y, sobre todo, recursos; y algo parecido le pasó a Navas, quien demostró valor y firmeza de plantas, pero le faltaron recursos para manejar unas embestidas poco agraciadas o entregadas.
Como dato curiosos decir que en la desencajonada e inicio de la Feria de Julio también debutó en el callejón de la Plaza de toros de València el nuevo diputado de Asuntos Taurinos, el alcalde de Faura, Toni Gaspar.
El gran argumento de la Feria de Julio de València (la fira de juliol!) llega al cierre con una corrida de Miura y un mano a mano lleno de sentido. Rafaelillo y Manuel Escribano son ahora los más finos especialistas, y ese reconocimiento se ha confirmado esta temporada. La madurez de Rafaelillo. La memoria de hace un año con el toro 'Trastero' de Cuadri, el faenón del pasado San Isidro a otro de Miura. Mucha pureza. Y Escribano en la temporada de su vida. Pasando por Sevilla, Madrid o Pamplona diciendo aquí estoy yo y de todo esto soy capaz. En un mano a mano así pocos, muy pocos, son los que llegan a anunciarse.
Estos son los toros reseñados para el próximo 26 de julio y que podremos ver a la medianoche del miércoles en la clásica desencajonada.
Miura, solo Miura:
Arrancamos la última huella de San Isidro con la corrida de Baltasar Ibán lidiada el domingo 31 de mayo. Fueron toros de fina estampa, como corresponde a su estirpe, serios pero sin exageraciones en su morfología. Tuvo la corrida noble condición y mucha fijeza, pero careció del punto de fiereza que se espera en esta ganadería.
Fue el llanto de torería de Rafaelillo en el final de un mes de toros. El llanto tras torear despacio a uno de Miura como pocos son capaces de soñar. Faena de verdad desnuda y emoción. Pero para eso hubo que esperar hasta el cuarto de Miura.
Torería y sabor en faena añeja de Dávila Miura, sobradamente a la altura del gesto y del reto de honrar a la familia todavía más. Como si no hubiera suficiente con 75 años consecutivos anunciándose el hierro de Miura en Sevilla. Corrida para no perder detalle. Qué dos toros cuarto y quinto. La lidia del cuarto, por cierto, de Dávila y Ambel, perfecta. La actitud y ambición de Escribano que madura a pasos agigantados y Fandiño con un lote de tremendo sentido.
Pero hoy, como no hemos podido ver la corrida de forma detenida, recurrimos a la crónica del Barquero, que lo cuenta perfectamente o mejor:
FIESTA DE LOS MIURA
El hierro celebra su LXXV comparecencia consecutiva en la feria de
Abril con una corrida vibrante. Dávila Miura y Manuel Escribano se alzan
con sendos éxitos
Sevilla, 26 abr. (COLPISA, Barquerito)
Sevilla. 13ª de feria. Nubes y claros, algo revuelto. Casi lleno.
Seis toros de Miura. Corrida seria y variada. Prontos y bravos en varas
los seis. Segundo, cuarto y quinto dieron buen juego. Se defendió el
primero. Artero el tercero. Incierto el sexto. Dávila Miura, saludos y una oreja. Manuel Escribano, saludos y una oreja. Iván Fandiño, silencio en los dos.
Bregó con categoría Javier Ambel, brillante en banderillas. Dos grandes
pares de Joselito Rus al cuarto. Picaron muy bien José Manuel Quinta y
Manuel Bernal a segundo y sexto.
NUEVE AÑOS después de su
retirada, Eduardo Dávila Miura volvió a vestirse de luces para matar en
Sevilla una corrida de la familia. La familia, el hierro y la divisa
cumplían setenta y cinco presencias consecutivas en la feria de Abril.
Una cifra astronómica, prueba insuperable de fidelidad. La fiesta tuvo
tirón. Casi lleno, buen ambiente. No es costumbre en la Maestranza sacar
a saludar a nadie después del paseo, pero la ovación con que se recibió
a Eduardo Dávila nada más asomar fue de gala. Ya rotas las filas, la
ovación se hizo irresistible y Eduardo tuvo que corresponder desde el
tercio. Las palmas, tan rotundas, iban tanto por Eduardo y su gesto como
por los Miura. Por todos los Miura, los ganaderos de ahora, los de ayer
y anteayer, los de 1850 y 1900 también.
La corrida -600 kilos
de promedio en báscula- fue de hechuras y catadura bastante diversas. Se
enlotaron juntos los dos toros de más distinta traza: un segundo
cárdeno claro y ojalado, largo y más bajo de lo habitual en la
ganadería, y un quinto cinqueño, alto, un punto ensillado, muy alto,
fuerte, de temible apariencia. Fueron los dos mejores de la corrida.
Pero distintos. El segundo tuvo llamativa elasticidad y galopó en
banderillas. La prontitud tan característica de los miuras pero
salpicada por un son nada agresivo.
Los seis toros se emplearon en el caballo, los seis sin excepción.
Este segundo vino a la segunda vara con tranco rico. Es muy de Miura que
un toro de salida se vuelva, se descare y se entere. Y que se duela de
la divisa. De la divisa no se dolió ninguno de estos seis. Volverse y
descararse sí lo hicieron tres. Entre ellos, el imponente quinto.
Escribano se fue a esperarlo a porta gayola en un alarde temerario. Al
toro, tal vez deslumbrado, y casi frenado, le costó hacer por el cite y
la larga cambiada preceptiva fue laboriosa. Temeridad, sí, pero valor de
sangre fría también. En pie, y en el tercio, el toro embistió por
derecho, largos viajes. Escribano soltó los brazos, se encajó a modo y
pego cuatro lances templados de gran emoción. Muy buenos los remates.
También este quinto se empleó en varas con fijeza. No se oyó el ruido
de los estribos en toda la tarde. Salieron a picar los caballos más
pesados de la cuadra de Peña. Los tercios de varas fueron de impecable
resolución y brevedad ejemplar. No hubo que reclamar a un toro dos veces
para que atendiera la llamada de los picadores. Ni siquiera el sexto,
que Fandiño puso en los mismos medios para las dos varas.
De los
seis miuras el de más potencia fue precisamente el quinto, que quiso
por las dos manos. Las más de las bazas vino descolgado. Le faltaba el
golpe de riñón que propicia los muletazos largos. En los de pecho o
cambiados de remate, el toro respiró mejor que en las tandas cobradas en
distancia corta. Habría convenido, al contrario, la tanda corta y la
distancia larga. La faena fue de tanta soltura como decisión, de torero
preparado. Alguna pausa exagerada, algún paseo de más, el solo error de
abrir faena por estatuarios en tablas, error que estuvo a punto de
costar una cornada.
Esa segunda faena fluyó más y mejor que la
otra del propio Escribano, que también entonces abrió trasteo por alto,
pero de largo y con dos cambiados por la espalda. El bello segundo miura
fue toro de solo mano derecha. La cara arriba en las tomas, contadas,
por la izquierda. Esos dos toros tan distinguidos murieron como solo
saben hacerlo los miuras literarios: sin cruzar la segunda raya a
tablas, resistiendo en el tercio y pie como titanes hasta el momento de
rendir el último aliento y rodando al fin como si se hundiera el mundo.
La muerte del quinto, herido de estocada desprendida, se acompañó de un
clamor particular que estuvo vivo hasta el momento en que las mulillas
desaparecieron por la puerta de arrastre. La euforia y su contagio: se
pidió hasta una segunda oreja para Escribano, que había sumado el mérito
de prender tres pares de banderillas a cada uno de los dos toros de
lote. El tercero de cada tercio, cambiado en tablas. También el segundo
tuvo muerte muy singular, por lo resistida, por la distinción de la
escena.
El resto de corrida fue de otro aire. Se defendió, acostó
y rebañó por falta de fuerza y codicia el primero, y Dávila solo pudo
dejar claro que se había tomado la fiesta muy en serio. Nadie diría que
llevara nueve años en la reserva. Bien vestido –tabaco y oro-, en
perfecto estado de revista, gobernó la cosa con autoridad. Sopló viento
en sus dos turnos. Ni eso pareció perturbarle.
Al cuarto, que
fue, junto a segundo y quinto, el otro toro de buen trato, le pegó
Eduardo de salida un puñado de lances de manos bajas, descargó la lidia
en manos de un templado y seguro Javier Ambel, y toreo de muleta con
sentido del ritmo, buen acople y mucha inteligencia. La propia de quien
conoce la ganadería y sus muchos registros. Saber resolver el momento en
que un miura se revuelve. Ligar el natural con el de pecho, y lo hizo
una vez, y fue mágico. Entenderse cuando el toro empezó a frenarse. Y
pegar una estocada sensacional por el hoyo de las agujas.
Fandiño
no tuvo fortuna en el reparto: el tercero, gazapón, mirón y revoltoso,
lidiado con desorden y avisado en parte por eso, pegó muchas tarascadas.
Cobardón, siempre detrás de la mata. Fandiño abrevió. El sexto, de son
apacible en los dos primeros tercios, mutó de banderillas en adelante,
sacó son incierto, probaba, se apoyaba en las manos, tardeaba. Y dejó de
pasar. Buena estocada de Iván al segundo viaje.