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20 noviembre 2009

festival greenspace/ noche de distinciones

micah p. hinson & tachenko 01

Vía :: Vinilo Valencia | La quinta edición Festival Greenspace tiene como principal particularidad, más allá del atractivo musical -que es más que bastante-, su nuevo emplazamiento. Cerradas por reformas las viejas naves portuarias por variopintos intereses, a la música parece que una extraña fuerza oculta en Valencia se ha empeñado en acercarla más todavía al mar. Sin llegar a mojarse, este Greenspace con un cartel rematado con un buen puñado de atractivas y actuales bandas se ha ido hasta el Tinglado Número 2 del Port de València. Y la primera experiencia, al menos para quien firma estas letras, bajo su techado no puede ser mejor.

Será por las condiciones, por este extraño noviembre en lo metereológio, porque la acústica mejora lo anterior por varios cuerpos de diferencia o porque -y creo que va ser por esto- las tres bandas de la primera jornada del festival clavaron tres recitales con cuerpo, fondo y forma.

Lo bien cierto es que la jornada inaugural del Festival Greenspace superó las expectativas de los paladares que se dieron cita a un tiro de piedra del mar. Noche de distinción, porque distintos son The Duke & The King, Micah P. Hinson (& Tachenko, sí los de Zaragoza) y Black Joe Lewis & The Honeybears, y las tres bandas se empeñaron en defender con brillantez su territorio, y eso en esta clase de citas siempre es de agradecer.

[CONTINÚA EN VINILOVALENCIA.COM]

Port de Valencia Tinglado 2

Micah P. Hinson and Tachenko
micah p. hinson & tachenko 04

micah p. hinson & tachenko 06

micah p. hinson & tachenko 05

micah p. hinson & tachenko 08

Black Joe Lewis and The Honeybear
Black Joe Lewis & The Honeybears 04

Black Joe Lewis & The Honeybears 02

The Duke and the King
the duke and the king 03

the duke and the king 04

the duke and the king 05

28 septiembre 2007

manta ray + micah p. hinson: de una sobriedad que apabulla

El concierto de Manta Ray y Micah P. Hinson era un mano a mano rematado sobre las tablas del Greenspace de Valencia. Luego también lo asentimos. Programado por El Lorito y Tranquilo Música, reunió probablemente a aquellos y aquellas que saben de esas dos bandas, exceptuando algún despistado y algún melómano que prefirió quedarse recostado en el sofá. Tienen razón estos últimos, cuesta y más si es la primera noche en la que ya empieza a refrescar en serio y hay que echar al hombro la chupa de entretiempo. Otros pensarían al contrario y sacarla a pasear de una vez les parecería todo un aliciente. La excusa perfecta, el antitético mano a mano.

Los chicarrones del norte de Manta Ray y el penúltimo enfant de Memphis, sonidos alejados y un mismo concepto, desde la calidad: el de la apabullante sobriedad. Venga ya, la madurez profunda de los Manta Ray y el descarado enraizamiento de Micah P. Hinson dejó colocado al público.

Manta Ray no tropezó en la acústica, a veces doliente de los viejos almacenes, al contrario cada cuerda sonaba nítida y brillante. Arrolladores y en perfecta cohesión los cuatro (Nacho Álvarez, Xabel Vegas, Frank Rudow y José Luis García), su repertorio en el que predomina la instrumentación sonó alto y claro. Y la personalidad de la banda, intercambiando instrumentos, haciendo canciones tan secas como para meter dos bajos, buceando las guitarras en la melodía y la batería clavando cada sacudida. Y todo sin alharacas, con sobriedad, en vueltos por una luz blanca, sin colorines, porque para qué: bendita sea la complicación musical de Manta Ray, qué se vea.

Micah P. Hinson, en cambio, sí que tiró de luces de colores, casi siempre tenues, pero también como que dio lo mismo, que la gorra ni se la quitó. Todo un personaje, tiene literatura. Siendo un adolescente se enamora de una modelo en decadencia, lo prueba todo, pisa la cárcel y con un buen puñado de canciones llega hasta donde está, con tres discos en su haber, guitarra a cuestas y el apoyo esporádico de la batería.

Es de Memphis, su voz grave y rasgada lo dice todo. También los cigarrillos que prendió, casi tantos como canciones. Es el folk, americanamente profundo, brillante, irónico y ágil con la guitarra, a susurros, acabó tronando y luego volvió y homenajeó a Leonard Cohen con la eterna “Suzanne”. Entre medias, por ejemplo, la feliz (¿?) por country “Diggin’ a grave” o “It’s been so long”, dos piezas de su “…And the opera circuit”, útima entrega de una discografía que crece a disco por año desde 2004 y que es tan recomendable como su directo, que estuvo bien, pero dejando esa sensación que te lleva a la pregunta de hasta dónde puede llegar este Micah.