No basta con toda la buena intención para que todo salga a pedir de boca. Me quedo con una frase, que, aunque fuera de contexto, no resultará muy difícil encontrarle uno: eran vísperas, sonó el teléfono, "éste ya sé para que llama".
El espectáculo, nada que ver con la emoción de la bravura y el toreo. Más bien todo lo contrario: lamentable.
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Las colas de toda la vida en el primer día de venta de entradas para las fallas. Iban de las taquillas hasta la enfermería.

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