viernes 4 de julio de 2008
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y algún que otro gañafón. El blog de Andrés Verdeguer Taléns.
Este blog, bajo el título de “Cornadas para todos”, es el espacio donde el periodista Andrés Verdeguer expresa sus ideas y opiniones, se hace eco o comenta noticias con o sin actualidad, concernientes a la fiesta de los toros, música, política, su propio pueblo, que es Catarroja, o acerca de cualquier otra materia que le plazca. Los comentarios que realice cualquier otro usuario están moderados por el propio y personal criterio del autor del blog. Los enlaces que pueda realizar a partir de cada post a cualquier otra página web o blog se establecen porque mantienen una relación temática al menos con el asunto tratado, pero sin hacerse responsable el autor de este blog de las opiniones vertidas en los espacios enlazados, claro está. Del mismo modo, el autor está conforme con que el contenido de este blog sea vinculado a otras páginas si así lo estima oportuno cualquier usuario. Y creo que nada más, sólo que libertad y respeto.
Ya estamos aquí. Vivos tras la locura. La Mercè alineó los astros, provocó un fin de semana --día y medio-- agitado y que acabó con el gran estallido de La Monumental de Barcelona. José Tomás se encontró con el último toro de su temporada. De Núñez del Cuvillo, de nombre Idílico. Y así fue.
Recibió dos puyazos. Tras el primero cantó su inmensa nobleza y embestida boyante sobre todo por el pitón derecho al que se apuntó José Tomás en un quite por verónicas. Por cierto, que el primer puyazo fue normal. Medido. Y el segundo un simulacro, aunque la puya marcó dos ojales porque el primero quedó excesivamente delantero. Tras éste, se apuntó por chicuelinas Serafín Marín y muy bien...
¡Gora El Cid! Y Victorino, y también Bilbao. Porque por fin la tarde, la feria, el toreo y la bravura rompieron auténticos. De verdad. La gesta había quedado ahí, realizada de manera descarada, valiente y torera. No sé si Victorino y Manuel Jesús “El Cid” estarían conchabados para la ocasión, pero el plan les ha salido perfecto, y ya queda ahí para la historia. [Los videos de una tarde histórica]
Qué decir, nada más que hoy -en su tierra, Bogotá- se despide uno de los mejores intérpretes del toreo eterno y verdad: César Rincón. Hizo historia con las cuatro Puertas Grandes de Madrid en 1991 de manera consecutiva y un antes y un después definitivo fue aquel 7 de junio de 1994. La casta fiera y brava de Bastonito de Baltasar Ibán puso a prueba el toreo eterno. La imagen del toro de Ibán herido de muerte, Ricón a merced entre sus pezuñas, es icono de la verdad de la Fiesta. "Un toro de casta brava" título Joaquín Vidal. El 20 de julio de 2005 en Valencia escribió otra más de sus páginas de torería: “Pasaron varios minutos para que César volviese en sí. Cuando lo hizo, transfigurado y más torero que nunca, sin poder ni andar, lo citó con la diestra al tal “Dulcero” desde veinte metros en el mismo centro del platillo, el toro se arrancó, y le propinó el toreo más obligado, más poderoso, más bello, más necesario y más auténtico que en mucho tiempo se haya visto. La mano abajo, soterrada, la suerte cargada y largo el dibujo, el riesgo auténtico y el arte verdadero. Enorme: la épica era arte".
Las cosas eran así: Espartaco era líder del escalafón, el Barça empezaba a soñar el fútbol y Héroes del Silencio era mi banda cuando uno todavía no era ni adolescente. En julio de 1992 ya me había escapado de casa para ir a los toros un día que toreaban Emilio Muñoz, Espartaco y El Soro, y todavía no había cumplido los trece. Lo del Barça se disfrutaba por televisión y Koeman hacía el resto. Pero con Héroes, que ya retumbaban en mis oídos desde hacía un año con Senderos de Traición, nada hizo posible verlos antes de su separación en 1996. Así que tomaremos esta oportunidad como un puto regalo. Uno, en buena compañía, la mejor, ha ido a Sevilla y ha vuelto en poco más de 24 horas y como que todavía no acaba de creérselo, aunque el concierto se viera en la mayor parte de su extensión con toda la tensión, pero con los pies en el suelo y entendiendo la terrenalidad de estos Héroes del Silencio más de diez años después de su separación.
Enhorabuena. A todos los que sentimos, amamos y respetamos esta fiesta. La que nos emociona y nos arrastra hasta límites insospechados y que no conocíamos capaz de llegar tan alto. Sin duda, la reaparición de José Tomás, tras cinco años de retiro, era la ocasión perfecta para comprobarlo y cualquier expectativa quedó desbordada. La tarde fue el desenlace de una inmensa bola que empezó a rodar el pasado primero de marzo con el anuncio del retorno después de todos los rumores habidos; y estalló repleta de deseos, ilusiones y ensoñaciones de naturales eternos, rota la cintura, toreo puro en fin, en la misma bocana del patio de cuadrillas de La Monumental catalana. Fue hacerse presente José Tomás –“es verdad, está ocurriendo” –, vestido de azul y oro rematado en blanco, y el grito de exclamación dio paso a una ovación que acompañó todo el paseíllo.
"Estamos en el triunfo de una sociedad puritana, donde la impostura es moneda de cambio diaria. Es decir, todo el mundo expresa grandes conceptos, grandes palabras, todo el mundo es bueno, enormemente bueno frente a los demás en cuanto a sus teorías. Pero en cambio, hay un enorme pánico a enfrentarse a la realidad de los hechos tal cual son. Esto en relación a los toros es algo fundamental, porque nos enfrentamos a un rito que no es un arte de ficción como el conjunto de las otras artes, sino que es el arte de la verdad, donde está el riesgo, la muerte, la vida, también el miedo, el valor, la inteligencia, el buen gusto, la belleza. Es decir, todos los elementos que configuran la vida, incluida la crueldad. Este realismo causa pánico en la sociedad actual".
Mi pueblo es Catarroja. En la comarca de l'Horta Sud, cada vez es más grande. Está a 8 kilómetros de Valencia y ya la utilizan muchos como ciudad dormitorio. Además, sobre él pende una amenaza urbanística que doblaría su población. La llaman Nou Mil·leni y podría suponer el no llegar al próximo (milenio, claro).
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