16 marzo 2014

#fallas14/ el triunfalismo sin criterio

Ficha del festejo
Plaza de toros de Valènciam 16 de marzo de 2014. Octava de la Feria de Fallas. Toros de Núñez del Cuvillo de desigual y baja presentación entre anovillados, faltos de remate y pobres de cara. Blandos y descastados. Al noblón y con movilidad sexto se le premió con exagerada vuelta al ruedo. JUAN JOSÉ PADILLA (vuelta al ruedo tras petición y aviso, y oreja); EL FANDI (silencio y oreja) y DANIEL LUQUE (silencio tras petición y dos orejas tras aviso). Dos tercios de entrada (unos 8.000 espectadores). 
[FOTOS :: JESÚS CAMACHO]



Tarde de toros de fácil digestión, aunque al aficionado enterado le habrá tocado la úlcera por tan escasa profundidad, casta, verdad y una busca irracional por la algría del que paga. Como el que quiere que le hagan reír, hoy tocaba los que quieren ver cortar orejas. El pueblo manda. Y no seguiremos discutieno. El caso: los tendidos de sol llenos hasta los topes. La sombra entre nubes y claros. El público fiel a un cartel sustentado por Padilla y El Fandi, no falló. El triunfo fácil fue para un Luque templado y compuesto, de mente despejada, clarividente. La corrida de Cuvillo dejó mucho que desear. Desigual de presencia: anovillados, ofensivamente discretos, sin remate; y pobre, muy pobre de contenido y con muy pocas rendijas a la ilusión de encontrar cierto fondo entre tan blandas y desclasas embestidas. Tercero, quinto y sexto, pero en cuenta gotas.

El triunfalismo final de las dos orejas a Daniel Luque y la vuelta al ruedo al sexto perdió todo el criterio. Pero el que paga se llevó las orejas para contar la tarde. No hay nada mejor que volver de los toros para el público que tener orejas que decir. "¿Vienes de los toros, cómo han estado?" Y dicen a boca llena, felices y orgullosos: "¡Cuatro orejas han cortado!" En cambio al aficionado le pregutan y ya le ponen en un serio aprieto que resume en un breve gesto la mayoría de las veces. Porque si se ponen  a contar pelos y señales, lo más seguro que es que lo tachen de loco. ¿Han estado bien los toros? Bueno, eso parece, conentos han salido, pero...

Luque gustó. Templó su tarde y al mejor lote. Su reposo como mayor virtud. Lo vio fácil y pronto. Sobre todo a su primero, un jabonero muy discreto al que consintió sin abusos ni tirones, con gusto, poso y encaje especial. Digamos que por interés y contenido, fue faena más rica en matices la del tercero. Temple, alturas, distancias. Con la espada echó uno de los pocos borrones de la tarde porque el toro se cerró y lo tuvo que matar con el costillar pegado a tablas. Se quedó sin el trofeo que le pidieron.

Pero al sexto Luque le cortó dos. El triunfalismo, agazapado durante toda la tarde, pegó una dentellada: dos orejas y vuelta al ruedo al toro. La chabeta definitivamente se perdió porque... como el que paga, manda. Razón: Plaza de Toros de València. La tarde la daba por bien empleada el público fallero-orejista que se iba satisfecho. 'Relatero' fue el clavo ardiendo a que en lo de Cuvillo no está todo perdido. La nobleza pastueña y la embestida uniformemente repetitiva y más o menos entregada a una muleta tan sedosa como aliviada fueron excesivamente reconocidos. El toreo de Luque no tuvo misterio. Más preciosista que profundo sobre ambas manos, quedó en mero acompañamiento ligado en línea y pierna retrada; eso sí, muy bien compuesto y arriñonado el torero. La estocada tuvo contundencia. El triunfalismo se desató sin criterio.

Hasta el momento la tarde había transcurrido con un afán de la terna por agradar y tapar un corrida desbravada y blanda, que dejó estar. La entrega de Juan José Padilla no conoce límites. De primeras tuvo que tocar las teclas del Cuvillo que abrió la tarde, que no tuvo nunca claridad a la hora de tomar las telas por falta de celo. Lo desengañó Padilla en un interesante manejo de toques, alturas y terrenos para acabar en alardes de valor entre los pitones ya con el toro entregado y rajado. La estocada fue de perfecta ejecución y cobrada en los mismos medios, dando salida al animal dirección a chiqueros. Se le pidió la oreja, pero por entonces el palco todavía hacía como si desde allí se defendiese la integridad de la santísima tauromaquia. Pero como el que paga manda, tras deshacerse Padilla con una estocada de premio del manso cuarto, que no duró ni dos tandas más un desplante con el animal aculado de tablas, la oreja a Padilla se la acabaron dando. Ver para creer. A ese por cierto, El Pirata (antes conocido como El Ciclón de Jerez) lo recibió a porta gayola y con esa y otras tres, le dio cuatro largas cambiadas. Eso es la entrega. Ahí ya marcó tremenda querencia a los adentros, por donde se acabaría rajando. El mestre El Soro lo vio al instante.

El Fandi echó su tarde entre banderillas (siete pares clavó) y alguna momento interesante capa en mano. Levantó al público de sus asientos, sí. Pero sus faenas de muleta fueron de evidente superficialidad con sus excusas. El segundo porque manseó y el quinto porque no acababa humillar. Pero la verdad es este quinto en una condición muy justa de raza y entrega, se movió por encima de las posibilidades El Fandi, que pese a todo también se llevó su orejica. Lamentable.


PS: La corrida la estuvimos comentando en directo para Aplausos Radio.