03 abril 2014

la diferencia / la différence

Se anuncia en Arles una manifestación protaurina que está promovida por el Observatorio Nacional de la Cultura Taurina de Francia. Otra vez Francia, esa que ahora tiene un primer ministro de origen y apellido catalán, Manuel Valls, y que simplemente por sus gustos y aficiones es capaz de poner en evidencia al mismo tiempo a la extrema derecha francesa del Frente Nacional y al nacionalismo de Catalunya. Lo que tiene ser del Barça y que te gusten los toros: Que aparece el nacionalista de turno y hace el ridículo democráticamente hablando.

El objetivo de la manifestación de Arles no es otro que hacer una demostración de la fuerza de la Tauromaquia en Francia con un acto simbólico, que nace a petición de los aficionados y que quiere tener repercusión en los medios nacionales y dejar en evidencia las minoritarias manifestaciones antitaurinas.

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Mundotoro editorializó ayer al respecto bajo el título 'Salir del armario' con el sueño de que eso una vez sucediese en plenas Ramblas de Barcelona y que la mani estuviese encabezada por ilustres empresarios que ocultan su afición cuando entra en conflicto con sus negocios y empresas. Perfecto. Pero hay una diferencia.

La différence. Y es que Francia se ha currado varias revoluciones y en ellas, si ha hecho falta, han rodado cabezas. Cada logro alcanzado por la sociedad francesa se defiende con uñas y dientes. Si se trata de defender la educación, pues los profesores son los primeros, y si  hace falta un mes de huelga, se está un mes aunque ese sueldo se pierda y tengas una familia a la que mantener.

Pues la Tauromaquia forma parte de esos mismos derechos y libertades alcanzados por la sociedad francesa. Mientras, aquí en España, los toros no han dejado de ser opio para el pueblo desde el déspota y absolutista Fernando VII y la Tauromaquia no fue ni un derecho ni una libertad ganada y hace dos días contados fue reconocida como 'cultura'. Pero claro, si hasta la democracia que ahora padecemos/disfrutamos fue un engendro pergeñado, negociado e impuesto entre unos pocos de los que hasta hoy mismo no hemos dejado de dudar.


El año pasado en Dax, en nuestro primer contacto con la Francia taurina, nos dimos cuenta de esta realidad tras visitar un exposición que abordaba la historia de la Tauromaquia en el sudeste galo:
la cultura taurina que se ensalza y preserva en Francia es en definitiva fruto de la misma lucha por la libertades y derechos que han construido la República Francesa a lo largo de la historia. Y en eso hay una sutil diferencia con este lado de los Pirineos, donde ese que llaman democracia fue una sutil imposición tras años de dictadura y cloroformo. Por eso tal vez también perdamos tanto tiempo discutiendo etiquetas, diversas y distintas formas de expresarse que tiene la tauromaquia.



¿Salir del armario? Primero habrá que demostrar que sabemos luchar por algo que realmente consideramos nuestra cultura, parte de nuestro patrimonio y que eso va más allá del mero brindis de los políticos de turno, y realmente atesora una auténtica fuerza social. Ortega y Gasset, evidentemente, sigue teniendo razón. Y la visión opiácea de la Tauromaquia a esta parte de los Pirineos predomina en exceso, tanto dentro como fuera del sector, incluso por encima incluso de la visión cultural.

Por eso a veces dudamos del futuro...




(y es que el informe PISA no es que ayude a, precisamente, pensar mejor)



La diferencia / la différence es tan evidente.

La Tauromaquia no es ni de los empresarios ni de los toreros ni cuentos chinos... es de la sociedad, pero nunca de una sociedad adormecida y sin interés porque conozca toda la riqueza de lo taurino, y a la que se bombardea con mensajes viciados, intoxicados, manipulados, según los intereses de unos pocos.


La tauromaquia es de la sociedad. En Arles esperemos que se dé buen ejemplo de ello el próximo 19 de abril.