12 abril 2014

no hay gallito que valga (por ahora)

El hoy y el ahora están para poner del revés el entramado que dirige, por decir algo, la Tauromaquia. El cotarro, vaya. Parece mentira, pero no nos casamos de repetirlo. Mira si seremos imbéciles. Pero no, no basta con ir de modernos --pijo-modernos--, tuitear de modo más ingenioso que nadie o difundir selfies como si esto fuera la repera y luego poner el grito en el cielo si nos critican por ello. Pero vamos, que todo suma: el hacerlo, la crítica al hecho o la misma reflexión. Incluso establecerse como hilo directo con el mismo José Gómez Ortega, 'Gallito', sin abuela ni comillas de por medio. Así a lo mejor a alguien, además de a los cuatro gatos medio locos, se le ocurre revisar las raíces. Pero la inercia del toreo, ahora en fase 2.0: la de los abrazos, besos, selfies y gin tonics que 'enriquecen', 'naturalizan' y 'modernizan' la Tauromaquia, de nada sirve si el mensaje se pierde en el mero postureo y no se apunta más alto y sobre todo con un plan.

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El Gallito de hace un siglo lo vio entonces y dijo: "háganse las plaza monumentales, por favor". Hoy no hay Gallito que valga y vislumbre la necesidad de trazar el más ambicioso plan para la Tauromaquia. Es más, se lo preguntas públicamente a uno de los que podría hacer más que casi nadie al respecto, y la pregunta cae en saco roto. Y no es que no se haya avanzado en ese sentido: somos Cultura, patrimonio cultural por decreto y por ley. Pero ahora le corresponde hacer al sector los movimientos para, repito, trazar el más ambicioso plan para la Tauromaquia y su futuro y negar lo que escribimos hace unos días: "la visión opiácea de la Tauromaquia a esta parte de los Pirineos predomina en exceso, tanto dentro como fuera del sector, incluso por encima incluso de la visión cultural".

Los dos últimos editoriales de Mundotoro (1 y 2) van por ahí. El último motivado por la cobardía o la sumisión de la empresa de viajes Nautalia al totalitarismo antitaurino, que sigue encontrando excusas sin que toda la fuerza de la Tauromaquia se rebele con todas sus fuerzas.


Decía El Juli en su entrevista con los lectores de Mundotoro:
para ver un futuro alentador en la tauromaquia debemos trabajar mucho en diferentes aspectos, como por ejemplo en la comunicación o en la naturalización de la sociedad en cuanto a la tauromaquia

CRV al día siguiente escribía:
Un día escribí algo así como que era necesario meter al toreo dentro de la 'naturalidad' o la 'normalidad' de la vida. Ahora se lo escucho a mucha gente del toro. Lo dicen sin saber lo que dicen. Imitan, copian. Pero no lo entienden y, por tanto, se alejan de la necesidad de ser “normales”.

Y un día más tarde --hoy mismo-- Mundotoro, tras el brindis antitauino de la diminuta agencia de viajes, editorializaba:

todo esto, nos lo ganamos a pulso. Ayer, un artículo de este medio, reflexivo y plural, fue tomado como un ataque, cuando sólo era, es y será, una vía para la reflexión. Una más que lanzamos ahora. Ellos no pelean entre ellos, ellos se organizan para hacer terrorismo de chantaje en una misma dirección. Aquí se espera a ver que que ha escrito este u otro medio para reirse, para mofarse, para hacer de su ombligo el mundo. Vivimos buscando la forma de herir, juzgar, condenar al otro. Así nos va. Somos lo que somos porque no somos capaces de hecer frente de una vez a esa nueva ETA.


Así que cuando quieran, oiga. La Monumental cumple hoy 100 años, los tres últimos cerrada por obra y gracia de totalitarismo antitaurino y permiso de un inoperante, deslabazado e infantilmente enfrentado sector taurino.