26 septiembre 2014

#bousalgemesí14/ ecuaciones en el carrer muntanya

El rajado y resevón cuarto prendió a Álvaro Lorenzo en dos ocasiones | VÍDEO

Mala cosa cuando en la novillería hay clases y clases, y uno anda por ahí con rango de figura. En Algemesí pasa que todo se ve. Quien más quien menos, aquí cualquiera se entera de todo. Por eso, aparecer en la calle Muntanya (calle principal de la población que va de la estación al mismo centro) con furgoneta de alta gama como si a los mandos de la nave fuese un figurón del toreo, huele. Algo no acaba de encajar, la verdad. Lo peor es que casi todos lo ven mientras se toman el rockaful de rigor antes del inicio de la novillada. Y claro, si luego la novillada en la caja de la plaza Mayor es una insignificancia, terciada, escurrida, recortada de viga y solo intenta taparse por la carita, en la ecuación planteada en el carrer Muntanya entre furgoneta y novillo, la equis no da lo que tiene que dar según lo que toda la vida se dijo que era un novillero.

Sucedió poco y menos que conmoviera al personal. Una planicie tan correcta como superficial. Y entre lo poco, los sucesos de mayor trascendencia aguardaron al último turno. Con la novillada empatada a oreja por coleta con sabor a menos, Álvaro Lorenzo pechó con el novillo más aparente. Un castaño chorreado abriendo la cara y con cierto cuajo que se movió y empujó al peto como si aquello fuese en serio. Era metira. Se rajó en la primera serie. Se quedó mirando las querencias, pasó como si aquello no fuese con él, escarbó y midió. Lorenzo la mar de compuesto conducía la embestida aparente, con pies, pero ya rajada. Y sobre la mano diestra, con falta de fijeza y la actitud defensiva del cobarde, lanzó el tal 'Currillo' de Guadalmena la cornada. Álvaro Lorenzo quedó prendido del pitón, como si le hubiesen atravesado el muslo. Pero lo único desgarrado era la seda de la taleguilla. En la carne un varetazo considerable. Todavía en el suelo lo levantó por el vientre. 'Currillo' se había defendido. A partir de entonces se acorbardó más. Reservón y escarbador. Valiente Lorenzo. Sin perder las formas. El descastado 'Currillo' buscaba cualquier descuído. Llegó otro susto, y de un hachazó el novillero toledano se elevó dos o tres metros sin perder pie. El Guadalmena había arrojado las cartas, con el hocico entre las pezuñas, tiraba a dar. Lorenzo apretó y no dio opción, culminó el arrimón y cerró de estocada que necesitó de descabello. Se perdió el trofeo. El novillero, ahora sí, andaba más cabrado que dolorido.

Ya no habría más emoción ni menos aún conmoción. Con excesiva facilidad, a gorrazos, pero sin arrebatos. La novillada de Guadalmena, muy por debajo de lo que venía viéndose en Algemesí, tuvo dos primeros ejemplares de suprema manejabilidad. La envergadura y largura del muletazo de Francisco José Espada no se tradujo en esos mensajes más profundos que vienen a distinguir el toreo caro del toreo en serie y estandarizado. Y es que, lo mismo que hay un toro-novillo que permite --dicen-- 'expresarse', que también hay una faena estandar que, se supone, da el triunfo. Pero no siempre.

El segundo fue abecerrado. Ni cuello ni cuartos traseros. Con él Álvaro Lorenzo se encajó fácil de capa, ya casi rizando el rizo. Apuesta por el gusto y la composición el pupilo de la casa Lozano, pero su faena careció de misterios. La firmeza y el empaque destacaron sin alcanzar fondo trascendente. La oreja era una más.

Muy discreta la presencia del tercero. 'Blanquito', que era negro, sacó pies. Noble movilidad y justa entrega, a la par que la escasa casta. De ir y venir algo atropellado. Francisco José Espada, pupilo de César Jiménez, no tuvo mesura. Le costó acomplarse, encontrar sitios, temples y distancias. La faena se eternizó sin sorpresas. Difícil encontrar un muletazo sentido. Compás abierto, trazo largo e insípido. Sin daños ni emociones colaterales. 'Blanquito' no dejó de moverse. Circulares, manoletinas. Sin sorpresa decíamos. Buena estocada al segundo intento. Otra oreja más y al final un empate con sabor a poco. Esperemos que el futuro no sea así y las ecuaciones del carrer Muntanya den otro resultado.

Algemesí, 26 de septiembre de 2014. Séptimo festejo de la Setmana de Bous. Novillos de Guadalmena de muy escasa presentación, excesivamente manejables salvo el rajado cuarto. Francisco José Espada (ovación y oreja) y Álvaro Lorenzo (oreja y vuelta al ruedo). Al finalizar el paseíllo se guardó minuto de silencio por el 30 aniversario de la muerte de Paquirri. Casi lleno (unos 4.000 espectadores).