21 mayo 2015

#sanisidro15/ la excepción de escribano en otra tarde a merced del viento y la vulgaridad



Otro día de viento en Las Ventas. Esta vez se celebraba la Corrida de la Prensa. El rey Juan Carlos estaba en la meseta de toriles. Le brindaron tres toros. Algún brindis la mar de rancio: que si 'juancarlistas' por aquí, que si el vomitivo término 'fiesta nacional' por allá. Ni Peñafiel, vamos. Y al final la vulgaridad y el viento se llevaron otra tarde. La jandillada no tuvo más culpa que cierta falta de poder para completar ciertas virtudes y que se trajinó muy pegada a tablas y a la querencia. Fue excepción, por temple y valor, Manuel Escribano. Pero para eso hubo que esperar hasta el sexto.


Desde un primer momento la lidia se decantó a los tendidos que van del seis al cuatro huyendo de la corriente. Miguel Abellán se fue a porta gayola en sus dos toros. Si bien su primero (con el hierro de Vegahermosa) adoleció de poder y flojera de remos que ayudase a la calidad de su embestida, el que hizo cuarto rompió enrazado y repitió incansable. Sin duda el animal de mayor emotividad.

Guiñador, como el primero también de Vegahermosa, fue un castaño levantado de vientre. Con sus cosas de bravo como demostró en la segunda entrada al peto, empujando fijo; y como también lo demostró en banderillas: saliéndose mejor a las afueras que a los adentros, donde le costó acudir al cite de Fandila. Fácil y vistoso de capa el de Granada y cumplidor con los palos. La gran pena es que le faltó todo el poder al animal. Sujetado con dificultades. Muy a menos, no podía. El Fandi abrevió con espadazo.

Fino el tercero ya con la estrella de Jandilla. Pero ni mejor ni aporta. Escribano sube el tono en banderillas. Ese quiebro imposible esperando sentado en el estribo. Inicio con el cambiado por la espada sin tirón alguno. Pero ya en la siguiente tanda se le doblaron las pezuñas. Y pese a la suavidad de Escribano, todo fue a menos. Tardeaba, tropezaba, el viento y ni dentro ni fuera.

Y salió ese cuarto, Gestor. El estilo en lo primeros tercios no es el mejor. Pero, aunque sale por muy con las manos por delante, hay otra viveza. Y por fin esa calidad se pudo apoyar en la raza y el poder, y allá que se fue 'Gestor' una y otra vez tras las telas en tres tandas de redondos de buena intensidad. El acople hasta llegar hasta ahí se tuvo que trabajar. Incluso al segundo muletazo desarmó a Abellán. En la primera  tanda ligada casi que llava el mando el toro. Sorprende ahí. La segunda se reparte. Y la tercera es en la que Miguel Abellán más manda y los muletazos se ligan con principio y final. A partir de ahí la faena se diluye.  Una media letal, la petición corta y la vuelta al ruedo.


Más amplio el quinto, pero bajo de cruz. Fandila echó su rato en banderillas para alegrar a los suyos y en el ultimo tercio entre el vendaval, lo bruto que fue el castaño y la falta de limpieza muletera, aquello, por suerte, no se alargo demasiado.

Y en el último turno es cuando la seriedad de Manuel Escribano se abrió paso como excepción en una tarde ya condenada. Valor y temple. Desde el recibo a porta gayola. Ariscote el jabonero. Basto y bruto. Le hunde la mano y lo somete por la derecha. Embiste a regañadientes de rayas adentro, pero no le queda otra que seguirla. Pulso en las telas, tira perfecto, con aguante, muy despacio y muy metido entre los pitones. Un cambiado por la espalda, manoletinas también y al final buena estocada sacándose al toro a los medios y ovación bien merecida.