20 abril 2012

vargas llosa para todos y contra la frivolidad

(TAMBIÉN APTO PARA TAURINOS...)

El nobel de literatura Mario Vargas Llosa ha publicado un ensayo titulado La civilización del espectáculo (Alfaguara), y con ese motivo El País publicó una entrevista al peruano en la que éste se muestra certero, claro, contudente y crítico y por eso la entrevista tiene miga, da para mucho, merece ser releída varias veces e incita a volcarse con el libro. Desde la experiencia y su tribuna desde la que observa y analiza la realidad, mete el dedo en yaga. Es un Vargas Llosa preocupado ante el superficialidad rumbo cultural que ha tomado la sociedad, la civilización, pero intentando mantener una visión positiva siempre.


El titular de la entrevista del pasado domingo no puede ser mejor: "Sería una tragedia que la cultura acabe en puro entrenimiento"; el retrato es claro. Y los aficionados a la tauromaquia también puden ver reflejado en dónde o cómo se encuentra o se haya el toreo: profundo y grave, auténtico ritual e inspirado choque de naturalezas convertido en arte... todo eso, preocupado por la imagen, aunque ya menos. O por llenar según las reglas del fast-food, porque hay quien se ha acostumbrado al toreo como mero entretenimiento sin mayores profundidades. Por si no se entiende: esto podría ser la 'tragedia' a la que se refiere Vargas taurinamente hablando.

Él ve llegar la superficialidad cultural, hueca y vacía, cuando cosa de la cultura es dar un sentido profundo a la misma vida. Dice:

creo que sería una tragedia que justamente en una época en que hay un progreso tecnológico, científico, material extraordinario, al mismo tiempo, la cultura vaya a convertirse en un puro entretenimiento, en algo superficial, dejando un vacío que nada puede llenar, porque nada puede reemplazar a la cultura en dar un sentido más profundo, trascendente, espiritual a la vida.


No todos son igual de cultos ni mucho menos. Ni todos son igual de buenos aficionados. Vargas Llosa habla de "especialización" y su explicación para que la cultura no deje de acercarse a la sociedad y se provoque ese consenso para discernir lo bueno de lo malo, lo feo de lo bello.

Como los aficionados. Cada vez menos, cada vez menos educados en la materia. A alguien le interesa que cada veza haya menos 'especialización', o de esos que se atreven a discernir entre lo bueno o lo malo. Resulta complicado según el peruano en este mundo, también en el de los toros. Y si desaparecen esas categoría, dice, entramos en "el reino del embuste, de la picardía". Más atinado imposible:

No todos pueden ser cultos de la misma manera, no todos quieren ser cultos de la misma manera y no todos tendrían que ser cultos de la misma manera, ni muchísimo menos. Hay niveles de especialización que son perfectamente explicables, a condición de que la especialización no termine por dar la espalda al resto de la sociedad, porque entonces la cultura deja ya de impregnar al conjunto de la sociedad, desaparecen esos consensos, esos denominadores comunes que te permiten discriminar entre lo que es auténtico y lo que es postizo, entre lo que es bueno y lo que es malo, entre lo que es bello y lo que es feo. Parece mentira que se haya llegado a un mundo donde ya no se pueden hacer este tipo de discriminaciones. Porque eso sí, si desaparecen esas categorías es el reino del embuste, de la picardía… La publicidad reemplaza al talento, lo fabrica, lo inventa.

Víctimas de la publicidad, las modas, de los cortos plazos, de la frivolidad... y el arte y la cultura convertidos en espectáculo de usar y tirar y confundir los valores:

Hoy en día hablar de cocina y hablar de la moda, es mucho más importante que hablar de filosofía o hablar de música. Eso es una deformación peligrosa y una manifestación de frivolidad terrible. ¿Qué cosa es la frivolidad? La frivolidad es tener una tabla de valores completamente confundida, es el sacrificio de la visión del largo plazo por el corto plazo, por lo inmediato. Justamente eso es el espectáculo.

El pasado, la historia como fuente, además, de enriquecimiento, sensibilidad e imaginación. Y su defensa, algo políticamente incorrecto. Lo correcto es la moda a corto plaza o esos antitaurinos que comparan la tauromaquia con cualquier aberración extinguida en el tiempo, y no se paran a pensar en la pervivencia y robustez de la Fiesta, razones... porque esa --tal vez-- "era una función de la alta cultura" y hoy hablar de eso incluso "es incorrecto, políticamente incorrecto"...

sé que en el pasado, al mismo tiempo que Cervantes y que Shakespeare, existía la esclavitud, el racismo más espantoso, el dogmatismo religioso, la Inquisición, las hogueras para el disidente… Yo sé muy bien que el pasado venía con todo eso, pero al mismo tiempo no se puede negar que en ese pasado había cosas muy admirables, que han marcado profundamente el presente, que enriquecieron la vida de las gentes, la sensibilidad, la imaginación. Y esa era una función que tenía la alta cultura, y hoy día no se puede ni siquiera hablar de alta cultura porque eso es incorrecto, políticamente incorrecto.

Política. Al político ya no se le presupone honesto o comprometido, sino corrupto por naturaleza.

hay una mentalidad que identifica la política con la picardía, con la deshonestidad. Es peligrosísimo sobre todo para el futuro de la cultura democrática. Si vamos a pensar eso entonces la cultura democrática no tiene sentido y a la corta o la larga va a desplomarse también.

Irresponsabilidad mediática, que opta por seguir a la sociedad que opta por la chismografía, con origen en la frivolidad cultural.


Que la propia prensa asuma una responsabilidad. Eso no se resuelve con sistemas de censura, ni muchísimo menos. Pero además yo creo que el sensacionalismo es la expresión de una cultura. La prensa forma parte de la vida cultural de un país. Y si la cultura empuja a la prensa a la chismografía, y hace de la chismografía un elemento central, al final el mercado se lo va a imponer a los periódicos, por más responsables y serios que quieran ser. Y eso lo estamos viendo en todas partes. Los periódicos más serios tratan de resistir, pero en un momento dado, si la supervivencia está en juego, tienen que hacer concesiones. El origen no está en los periódicos, el origen está en la cultura reinante, que impone la frivolidad y el amarillismo.

La religión, a la suya. Es de ingenuos combatirla --¿a quién le importa lo que pueda decir el obispo de Alcalá más que a sus feligreses?-- mientras no se interponga con nuestra libertad

es una ingenuidad combatir a la religión. Tiene una función que cumplir, y es dar ese mínimo de seguridad que permite vivir a la gente con la esperanza de otra vida, de una defensa contra la extinción que aterra a todas las generaciones, no importa que nivel de cultura tenga esa sociedad. Eso lo debemos aceptar los creyentes o no creyentes, siempre y cuando la religión no pase a identificarse con el Estado, porque entonces desaparece la libertad. 

2 comentarios:

Domingo Llerena dijo...

Estimado Andrés, excelente artículo; una sola observación, Mario Vargas Llosa es Peruano y no chileno como señalas erradamente.
Saludos

Andrés Verdeguer Taléns dijo...

Rectificado!

Gracias por el aviso. Fue un lapsis garrafal.

saludos!