23 agosto 2013

#astenagusia13/ una cuestión de riñones

Entre la literatura propia que cada invitado a presentar el apartado que en Bilbao es tradición, hoy José Luis Benlloch, que fue el resposable de introducir a los toros de Fuente Ymbro que iban a ser enchiquerados, dijo entre otras cosas que venían "con los riñones bien recubiertos". Literatura. Porque tampoco va a glosar a la contra: no es el sitio ni el momento en la ceremonia del apartado bilbaíno. Esas palabras --los riñones bien recubiertos-- vinieron a la memoria cuando el quinto sacaba un temple prodigioso y un tranco con un velocidad de menos, pero un recorrido excepcional, y Perera sacaba ese muletazo tan suyo de una envergadura fenomenal y a un ritmo que se paladeaba tantas veces en la eternidad de esa muleta planchada tan ajustada a la noble embestida, casi de carretón.


Al ganadero ese toro 'Haragano le dibujaría una sonrisa en una corrida que fue un petardo evidente y en la que al final rompió con duración el toro de más remate atrás: el de riñones más recubiertos. Fue por ahí por donde ese 'Haragano' soportó su falta de fuerzas y contuvo una mansedumbre a flor de piel para, en cambio, como ya se ha contado, planear a ralentí.

Ese toro contuvo por los riñones lo que el resto hizo evidente: la falta de raza, de poder, de casta. Los pilares que admiten y permiten la lidia, el toreo. Esto es, toda la corrida tuvo excelentes formas en peto. Fijeza y capacidad para elevar a los buenos caballos de Bonijol por las patas delanteras tuvieron, pero porque no les dieron. Muy cruda se quedó la corrida y pese a ello, marcaron tendencia a la baja: la casta, la raza, de repente se desplomaba.

Y así, el mano a mano entre Miguel Ángel Perera e Iván Fandiño acabó en tablas y con los dos toreros con el cuchillo entre los dientes, compuestos y sin toro, con las ganas de competir a flor de piel. La tarde al final tuvo dos faenas más que notables, solo una oreja para Perera y un par de quites por cada uno. Esa competencia se palpó sobre todo en los últimos capítulos: quinto y sexto. Donde no quedaba más, la suerte sonrió relativamente a Perera, quien al final se llevó el lote más enclasado con diferencia. Una faena fue la suya, a ese 'Haragano'. La otra fue obra de Iván Fandiño a un manso, el segundo de la tarde, al que sometió por la vía de la inteligencia.

La tarde empezó con una declaración de guerra en el turno de quites del primero. Muy levantado del suelo el toro, abierto de cara, pero justo de trapío y muy escurrido de atrás, es decir poco recubierto de riñones. Y claro: las gaoneras de Fandiño y las chicuelinas de Perera de firmeza ambas, quedaron en eso, meras declaraciones. La intención de Perera se estrelló cuando a la primera serie se había desfondado el animal ya sin entrega.

Vino entonces la faena de Fandiño. Manso el Fuente Ymbro, también ligero de atrás. Se pico al relance y apenas nada. Facilidad para derrotar y defenderse, la faena de Fandiño tuvo la virtud de la inteligencia despierta. La aspereza de la serie inicial por un pitón izquierdo que había cantado cierto son, fue rebincada. El cambio de terrenos mejoró la cosa por esa mano: Fandiño metió al toro en la muleta, pero eso también fue una invitación a que eligiera. Del remate por alto el toro se fue al lado opuesto con todo el descaro.

La negociación de los terrenos fue para el toro y en ese pacto Fandiño le invitó por la diestra y de repente le sacó la muleta por debajo de la pala del pitón en un serie ligada y pellizcada por la emoción del sometimiento del manso. Mira, que hasta Matías tuvo ganas de escuchar música. Pero Fandiño achantó al presidente en un plisplas, hizo parar la música y siguió a lo suyo, por encima de los matices que presentaba  Hechizo. Sometido a derechas al concederle las ventajas del terreno y al final rematado a con una serie en la que el natural domó definitvamente con los vuelos. La estocada requirió del descabello. La opciones de trofeo quedaron en rotunda ovación.

El castaño que hizo tercero también lució un temple ideal, pero le faltó alegría al ir y venir. Y además, se lesionó de una mano en un giro. Lo que faltaba. Perera que había tenido tiempo de mostrar y acariciar esa embestida en una serie lentísima con la embestida dormida, debió maldecir la lesión. Aunque no sé si más que un Fandiño que vio como el guapo cuarto de nombre 'Impagado' flojeaba de remos y era devuelto al corral. En su lugar salió uno de Alcurrucén. Otra película: abanto y corretón, manso que rompió a peor siempre: sin entrega, sin clase y sin opciones Fandiño ante el colorado que además sacó peligro sordo, viniéndose muy de lado.

El quinto, otra vez estamos en 'Haragano', en cambio fue el toro equilibrado. Sueltas las carnes, sin apreturas, pero --éste sí-- con los riñones bien recubiertos. Ahí sostuvo sus escasas fuerzas, ahí aguantó esa mansedumbre a flor de piel que al final se haría patente, tras un buen puñado de templados muletazos de Perera, ahí tuvo el principio, en unos riñones reforzados, su excelente embestida. Un pitón izquierdo cantado desde su salida, un derecho cosido a los vuelos. Un placer en medio de esa guerra que se había quedado helada. Un carretón. Supremo el temple, lo metida que iba la embestida, el natural de muleta planchada, el palillo perfectamente agarrado, como lo coge Perera por su mitad, y la envergadura tremenda, todo ese trazo. Estocada rotunda, pero trasera. Una oreja.

La tensión se podía cortar. Esa oreja, el toreo así de despacio era la contestación a la faena inteligente y consentida de Fandiño al manso. Pero Fandiño quería más, pero no encontraría la suerte: el sexto, reservón como él solo. Resulta que fue el único que escarbó con descaro, cuando en Fuente Ymbro hasta eso de escarbar había sido sintomatológico de bravo. Pero no, 'Tramposo' no lo fue. Freno de mano echado, media arrancada, haciendo hilo, incómodo e incomodando. Fandiño hizo el último esfuerzo, porque era toro de esfuerzo y nada agradecido. Muy provocados los muletazos, sobre ambas manos, y exponiendo los muslos. Se iba a quedar con ganas de toro.

El mano a mano quedó de nuevo en tablas, como en Dax, y faltó de toro. Solo embistió el de la riñonada bien cubierta. Y Perera y Fandiño se tienen ganas. Lo dijeron en los quites con los que se tocaron los costados con los toros quinto y sexto. Que alguien los vuelva a anunciar, pero con una corrida de toros con casta y remate por delante y por los riñones. Esa es la cuestión.