23 marzo 2014

evidencias falleras, por paco aguado

Magnífico artículo de Paco Aguado en Al Toro México. A modo de balance fallero, pero realmente bastante más que todo eso: toda un reflexión sobre el toreo. Destacamos dos párrafos que creemos fundamentales.


En tiempos de férreos planteamientos, de muletas planas como escudos y mentes rígidas como las de soldados, la ductilidad de las muñecas, del concepto y de los vuelos de la muleta de Finito fueron un bálsamo para la vista y para la afición.
(...)
La hondura y la profundidad del toreo nunca se basaron en dejar media muleta permanentemente arrastrada por la arena y en encorvar la figura para alargar de manera antinatural la distancia del muletazo, forzando el cuerpo hasta el límite de la lesión muscular para lograr lo que, de manera flexible y sin crispaciones, se consigue simplemente con la cintura, las muñecas y los flecos del engaño.

 FOTOS :: JESÚS CAMACHO



 
Te muestran de salón la forma de ejecutar las suertes, de colocarte, de mover los brazos, pero a la hora de la verdad, todo depende de como absorbas el miedo, de como te sientas más a gusto, de tu disposición física, de la tranquilidad con que veas el peligro.
Cuando algo te preocupa, algún nervio, músculo o tendón se estira o se afloja, se reacomoda, y eso cambia los planteamientos pensados. Lo único que me propuse, eso sí con plena conciencia, fue torear con buen gusto.
Se volvió una fijación para mi eliminar todos los adornos innecesarios, los movimientos que, según yo, sobraban. Jamás torear para el público, es decir, nunca hacer circo ni caer en una espontaneidad fingida.