26 mayo 2014

#sanisidro14/ cuestión de estómago

Lo de ayer no lo vimos. No entraba en nuestro planes. La tarde la había parido un antitaurino o un empresario taurino con ganas de hacer una obra de caridad y, al mismo tiempo, llenarse el bolsillo a espuertas timando a los domingueros que dicidieron echar la tarde en Las Ventas y los aficionados con más curtido estómago. Más de tres horas de 'espectáculo', un porrón de toros --¡hasta once!-- e incluso una vuelta al ruedo en plena pachanga. Eso es lo único que vimos la aseada y correcta faena de un Eugenio de Mora voluntarioso y con sitio. Tiene mérito que después de una tarde así un templo de las emociones del toreo como Las Ventas siga en pie. Cuestión de estómago a prueba de todo abuso.



Para más detalles, un extracto de la crónica de Javier Hernández.


Vía :: Vivir y Torear |

Tardes como la de hoy demuestran que don José Antonio está muy equivocado, aunque no lo quiera reconocer y haga todo lo posible por llevar razón. Lo de hoy lo organizan sus empleados para darle la razón al gran jefe, para demostrar que don José Antonio nunca se equivoca. Porque no cabe pensar que un cartel tan atractivo como el de hoy esté hecho con la intención de acelerar el proceso del fin, claro.

La cosa marchaba miel sobre hojuelas para ellos. Eran las 20.42 horas, hora y cuarenta y dos minutos desde el inicio del paseíllo, y sólo se habían finiquitados dos actos. Sólo se habían matado a estoque dos toros y los 15.000 espectadores habían visto ya salir siete astados. Una colección de sobreros de distinto color, tamaño y condición. Hora y cuarenta y dos y nada se había visto. La gente no prendía fuego a la plaza, ni se tiraba al ruedo, ni tan siquiera se iba a ver escaparates, lo que demuestra que don José Antonio tiene los días contados como profeta porque si tardes como esta todavía hay que gente que repite es que no hay miedo: el espectáculo goza de salud.