30 mayo 2014

#sanisidro14/ ¡para un día que viene la preysler!

Isabel Preysler ayer fue a los toros | Fotos :: Juan Pelegrín
Para un día que va Isabel a los toros. Isabel Preysler, claro. Vamos, la Preysler para el común de los mortales. Para un día que va y le sueltan una corrida que ya veremos si vuelve.  Pegó un petardo la ganadería de El Pilar, y eso no es nada glam. Con una corrida de toros que no era tal. Y menos para Madrid. A saber quién metió mano. ¿Candidatos? Cualquiera de las tres figuras que adornaba un cartel que colgó en apenas 48 horas el no hay billetes y sus respectivas cortes. Una escalera sin trapío. Por no tener, no tuvo ni el mastodóntico Portillo, que antes fue sospechoso y escasamente ofensivo. Y luego la fuerza raquítica. La patitas se doblaban, tropezaban, los costalazos se sucedían. La mansedumbre no empujaba nada. Al contrario, la huída fue constante. 

Como para decirle a Isabel Preysler que ponga su afilipinado y bello rostro para promocionar esto que es la Tauromaquia. Que no, que no va a pasar. Porque nadie del toro va a hacer la colecta necesaria para semejante promoción. Ni tampoco es la imagen que necesita el toreo. Pero ya que estamos, si se fuera a dar el caso, Isabel --perdona que te tuteé-- nos diría, "mirad chicos, es que esto que he visto hoy me da muy mala espina. A mi es que nunca se me ha roto un azulejo de Porcelanosa y en 20 años no me han perdido el brillo los del baño invitados y de los Ferrero, pues la verdad, nunca he probado ninguno malo ni con la avellana amarga. Pero hoy que me han invitado mis amigas Nuria y Nieves, ya ves: Como para no volver. Se tambaleaban los pobres animalitos, se caían y el toreo apenas emocionaba. Porque ya me dirás las escasas opciones de Castella o la corrección supérflua de Manzanares".

- Isabel, pues tienes toda la razón. Pero perdona, ¿te quedaste hasta el último por un casual? Es por si viste a Alejandro Talavante con el sexto, el único pilar que aparentó querer embestir no sin una preocupante flojera de remos. Pregunto por si viste a Talavante torear a la verónica a ralentí y a palma abierta. Hubo una por el derecho inexplicable. Y los remates y el quite. Es otra dimensión la de Talavante. Abusó de una mano demasiado baja tal vez, pero cómo ligó sobre ambas manos y jugó la cintura, descargado sobre los riñones con naturalidad, sin retorcimientos. Porque Isabel, este Talavante ya no se retuerce. Éste está para que le embista un toro, pero de verdad. ¿Quieres volver el próximo miércoles, Isabel?

¿Isabel?