11 agosto 2014

faenas, emociones y las enfermerías abiertas de par en par

No es raro, pero no deja de sorprender que el toreo de repente explote con toda su intensidad un domingo de agosto. Faenas, emociones, toros embistiendo y esa marca indeleble de la verdad de todo esto con las puertas de las enfermerías abiertas de par en par.

Fandiño en Bayona. Cuajó un toro así, de dos orejas, y otro por poco lo parte en dos. 
 Foto ::  Roland Costedoat


Eugenio de Mora cuaja un toro del Conde de la Maza y por poco toca la gloria en el día de agosto más caluroso en la arena de Madrid.  Por cierto, del Conde de la Maza ya llevamos dos toros que han embestido para triunfar y no en cualquier parte: en Sevilla y Madrid. Que se lo pregunten también a Pepe Moral.

Y en Madrid caían dos. El matador José Carlor Venegas, que tiene algo diferente, y además mucho valor. Y el banderillero Vicente Cabanes.

 Foto :: Juan Pelegrín

Y luego hay otro que está derrochando torería en una temporada para enmarcar. Da igual dónde: Madrid que València, El Escorial o Pontevendra. La foto es del sábado en El Escorial. Un poema.



También cataba el hule el novillero Salvador Barberán en Villacañas. Mientras, otros lo bordaron en una tarde en la que los pitones se caían --Manzanares en El Puerto de Santa María-- u otros hacían manos a patas triunfales --El Juli con Hermoso en Huesca--. Todo eso y mucho más es el toreo en agosto.