03 febrero 2012

el espíritu de las azores: por el activismo taurino mundial


El arranque del Fórum Mundial de la Cultura Taurina, celebrado entre el 26 y 28 de enero en Las Azores, arrancó con reticencias a la fuerza de las nuevas tecnologías y una certidumbre: “nosotros somos el problema. Tenemos que salir de nuestro mundo, tenemos que darnos a conocer al mundo exterior con una comunicación adecuada” ante la falta de conocimiento social que hay sobre la riqueza de la Tauromaquia. El antitaurino no tiene nada que aportar.

Hay nuevas formas de comunicar la Tauromaquia y los primeros que no tienen que poner impedimentos son los que integran los estamentos taurinos. Y es que es verdad, y esto también se dijo: “el espectáculo podría ser mejor si no existieran tantos intereses”.

La red de taurinos se extiende por todo el mundo y desde Colombia llegaron los ejemplos de cómo afecta la no retransmisión de festejos en la televisión pública española a los países de Sudamérica. Esa misma red ha sido y es objetivo de los ataques antitaurinos contra la libertad de expresión, atentando contra web y blos taurinos a lo largo y ancho de todo el mundo.

El mejor ejemplo, sin duda, es Francia, donde el Observatorio de las Culturas Taurinas ha logrado con trabajo el reconocimiento de la Tauromaquia como Patrimonio de la Nación francesa. Se trata de un hecho respetado por todos los candidatos a la presidencia de Francia al ser preguntados por los mismos antitaurinos.

Otro ejemplo, y más que eso, una lección, fue la conferencia sobre el estado de la Fiesta en Ecuador y la apuesta por el activismo militante de taurinos y aficionados en su defensa ante la maquinaria totalitaria del Estado.

También se trató la situación del periodismo taurino ante la situación de precariedad del sector y los problemas tanto internos como externos que encuentra la propia Tauromaquia, que entroncan lo comercial con el desapegó social y las tesis antitaurinas.

El periodismo está en crisis, la revolución se hace desde Internet. No es tiempo para reclamar derechos de imagen. Al contrario, hay que plantearse que ofrecemos nosotros a la televisión para lograr la difusión y así crear una barrera cultural seria y fuerte.

Y otra vez Francia como ejemplo. Ante las acusaciones de que los toros son nocivos para los menores, la afición francesa invitó a hacer un estudio que incluyese los toros, pero también toda la oferta a la que están expuestos constantemente los más pequeños, desde los videojuegos hasta el cine o la televisión. Evidentemente la institución prefirió dejarlo todo como estaba. Desde Ecuador también se aportó el dato de que la plaza de toros Quito es de las que tiene una media de edad más baja en todo el mundo pese a la prohibición de entrada de menores, los cuales incluso llegan a falsificar su DNI para entrar a los toros.

Ante la privilegiada posición del arte del toreo sobre todas las demás por su carácter efímero o por tener un estudio como el Cossío con el que no cuenta cualquier otra disciplina, el Fórum sirvió para lamentar la falta de una verdadera industria en el sector.

El interés del periodismo taurinos a través de los medios tradicionales o la red debe ser alcanzar al público no taurino. Emocionar sobre emociones (como dijo Zocato, “ser un trovador”) aunque cada vez más la reflexión es más inmediata: las crónicas ya se escriben con el smartphone, la tablet o con el portátil sobre las rodillas y sentado sobre la piedra. Esa situación frente a la de tener que pelearse con los jefes lo complica más aún.

También a la hora de hacer periodismo está los límites del propio sector taurino, tradicionalmente opaco, endogámico e inmerso en una constante lucha de egos y vanidad que impiden avanzar.

Por ese mismo motivo hasta el momento no ha existido una inversión de los estamentos taurinos en promocionar la Fiesta. Lloramos mucho y hacemos muy poco: no hay reinversión. La fiesta necesita un mensaje global y consensuado para combatir todos los frentes. Como dijo Robert Ryan, “el toro necesita mucha explicación”.

Y las redes y blogs están al alcance de los aficionados para transmitirlo desde la responsabilidad y la reflexión crítica y responsable, creando esa comunidad tribal mundial todos los que somos los aficionados, responsables hoy de este tesoro artístico, cultural, económico y ecológico que es la Tauromaquia. El activismo taurino es nuestra obligación utilizando las armas de las nuevas tecnologías para difundir los valores y cultura de este rito totalmente vivo en pleno siglo XXI. // CONCLUSIONES

1 comentario:

Juan Carlos Muñoz-Collazos dijo...

Mi modesta contribución desde Colombia son mis entradas en www.torosliteraturaymas.com, genéricamente tituladas "Explicaciones de un aficionado a los toros", y dirigidas a aquellos anti-taurinos o indiferentes que prejuzgan sobre la fiesta de los toros. Creo que los taurinos estamos arrinconados ante un discurso plagado de prejuicios ignorantes, y que no hacemos nada al respecto. Como lo mencionas en esta entrada, el quid del asunto hoy es la comunicación entre el taurinismo y el grueso de la sociedad. Ojalá tengamos éxito, aunque sea parcial.