29 septiembre 2014

'el morbo a escena, la cultura en la basura', por salva ferrer

Vía :: El Mundo |

A MENOR escala en decibelios y espacio informativo, el Toro de la Vega cedió los trastos de la polémica anti a Algemesí. Del toro alanceado a los becerros muertos a estoque. Los «toros bebé», dijo alguien -quizá- para estremecer a esa parte de sociedad «Guay» Disney, modernos y sensibles que humanizan animalitos y animalizan aficionados. Con dos cojones. Como si hubiera toros adolescentes que, tras la pubertad y el acné, alcanzan la mayoría de edad. Ninguna de las dos prácticas gusta a quien suscribe. Menos nos gusta la impunidad de los anti. Más de una vez he escrito que nos llaman «fachas, asesinos, hijos de puta» por el mero hecho de ir a los toros. Autoridades: algún día se liará parda. Quien quiera toros, que vaya a los toros; quien quiera pasear al perro o al loro, que vaya de paseo o que lo vista de Chanel si aspira al concurso de belleza. Libertad, siempre.

El caso es que toros e informativos son sinónimo de polémica, sangre, morbo, drama, bandos: la España partida de toda la vida de dios. Exponer, tratar e informar de toros sobre la base de la dimensión artística, cultural, histórica, ecológica o económica de la Fiesta es un espejismo. E ignoro por qué razón no vende eso mediáticamente. Y como no vende, se da vía libre a la manipulación y al maniqueísmo: buenos y malos, bárbaros -nosotros los taurinos- y los ecologistas chulis. A eso contribuye esa TVE emitiendo en directo desde Tordesillas cuando no han ofrecido ni una mísera corrida de toros en todo el año. Rajoy -«Luis, sé fuerte»- llevaba en su programa electoral la protección y promoción de la tauromaquia. Espero que Ponce, Juli, Morante y compañía digan algo respecto a la gestión/inacción del PP. Y que se mojen más como hace el barcelonista Piqué con sus cosas.

La ecología de las dehesas, el hábitat en el que vive el toro, la ingente aportación de la Fiesta a la economía (trabajos directos e indirectos, hostelería, transporte, turismo, impuestos, libros, cuadros...) apenas cala en un mensaje distorsionado.