05 octubre 2014

ante la falta de respeto, varea y roca rey se hacen de respetar


Para entrar a la plaza hubo que sortear una cadena formada por el totalitarismo antitaurino. No llegaban a 90 los contados por un servidor, pero a gritos, insultos y amenazas parecían las mismas SA en la previa a la noche de los cristales rotos. Pero como cada día se aprende algo más, descubrimos que la caspa y la cutrez predomina entre los taurófobos, que los hay también como hay homófobos. Porque al final se trata de respeto. Pero a este nivel no son capaces ni de deletrearlo. 

Dentro, un tercio o algo más; unas 3.500 personas, libres. Habían accedido una vez más sin caer en las provocaciones. Si la democracia del día a día es esta mierda, ya no les cuento como va la otra de cada cuatro años. Había ilusión por la novillada anunciada en tan reivindicativo cartel: #CulturaDeBou reza, provoca y trata de concienciar. Gente de Algemesí y Almassora para ver a sus toreros, Jorge Expósito y Jonathan Varea (only Varea en los carteles, que cala mejor) y de Lima a aquí, un novillero con enorme futuro, Andrés Roca Rey, nuevo en esta plaza con picadores y que en Fallas trunfó sin paliativos sin los de la vara y el castoreño. Los tres pusieron todo de su parte. Se arrimaron, no perdonaron un quite, se retaron, se dejaron dar y hasta hubo uno que hizo el toreo con tremenda profundidad. Pero luego salió una novillada de Los Chospes como criada por un antitaurino. Rajada, desbravada, desanimalizada, mansa y sin poder. Infumable. Una provocación, otro insulto más al toro y su raza y a los que vienen, pagan y se sientan en el cemento con toda la ilusión del mundo. Y así al final uno ya no sabía si sentía más impotencia por la dictadura de los que no te dejaban entrar o por los que echan al personal vulgarizando al toro y a la fiesta.

El brindis en el sexto de Roca Rey a sus compañeros debió ser a modo de reflexión en voz alta. Porque sino, no se entiende semejante gesto para con tus compañeros tal y como había discurrido la tarde. "Oye, chicos, va por vosotros que habéis puesto todo; Varea, qué bien has toreado; Expósito, tío, tú has acabado en la enfermería con un puntazo. Pero con estos novillos no tiene futuro la Fiesta ni nosotros. Voy a ver si me pego un arrimón y arreglo algo. Va por vosotros." Y fue el limeño pegó un cambiado, los pitones le rozaron pantorrillas, luego las espinillas, se apretó con el novillo, que embestía a puñetazos porque no quería hacerlo por derecho y con entrega. La última ilusión se llamaba 'Príncipe'. Buen ritmo de salida. Lances a pies juntos, ganándole el terreno Roca Rey y de ramate una larga cambiada de rodillas en la misma boca de riego. Zasca. Motivos para prender la ilusión. Pero de menos a mucho menos el de Los Chopes. Raza y valor en el peruano. Atropellando la razón. Embistiendo y toreando un imposible. Mucho el ajuste. Trataba de sorprender sacándolo por la espalda y un gañafón a traición lo elevó tres metros a Roca. Con un espadazo arrancó la oreja, la única de la tarde.

La novillada de Los Chospes, muy corrientita y escasa de trapío. Mucho pelo rojizo y poca casta. La raza, el poder, la bravura, la casta o la propia animalidad del toro es la mayor defensa de la Tauromaquia. Si la novillada va a la contra y no hay atisbo de todo eso, si se intenta acomodar todo, pues pasa que no hacen falta cadenas totalitarias y antitaurinas fuera. Lo de dentro ya resulta suficiente como para desertar y estrellar todo el arrojo de un terna cargada de ambición. Así, tres o cuatro novillos se derrumbaron de forma escandalosa provocando impotencia ante el desmorone del toro ante nuestros propios ojos sin antis de por medio. Vergonzoso.

El primero de Los Chospes fue 'Rejonero'. Un castaño listón de trapío liviano y algo altiricón. Muy hueco. Entre blando y desrazado. Airoso el saludo capotero de Jorge Expósito, con vitola de triunfador en su pueblo, Algemesí. La media del quite de Varea. Era su primera muesca de toreo en la tarde que venía con papel de sustituto del malagueño Fernando Rey, que se repone de una cornada.  El inicio de Jorge Expósito, al hilo de tablas. Al novillo le faltaban poderes para romper con un tranco de más y a Expósito la colocación. Un serie por la mano izquierda fue mero espejismo. Repitió el animal, ligó Expósito con buen aire. Por ahí siempre se reforzó la expresión de su toreo, pero luego el novillo empezó a rajarse definitivamente y buscar las tablas. Poco misterio. Solvente a espadas. Letal estocada caída. Ovación que toma como excusa para dar la vuelta al ruedo.

Varea se expresa a la verónica con el segundo, un tal ' Granadino'. Novillo que dice poco. No humilla, pero con el capote Varea no lo duda y lo ve fácil. A la tercera ya se ha encajado y embarcado perfecto. El novillo que embiste por arriba parece metido en los vuelos. Un lance por el derecho, otro por el izquierdo de arrancar el olé sentido. Una media y otra más a pies juntos. El toreo bueno hay que ver lo rápido que se distingue y se siente. Tremenda facilidad, sorprendente el gusto. Brinda al público. Y su faena adquiere por momentos alto rango. Máxima la expresión de toreo profundo. El toro no era para echar cohetes, pero Varea se puso como si fuera el mejor, y ay si ese tranco de más lo hubiese tenido. Un inicio a pie firme y compás abierto. El Fino en la memoria, la firma a modo de cambio de mano lo remarca. En redondo, muletazo breve, pero profundo y rematado atrás. Naturales ligados conforme, la mano muy baja y el que no quería humillar, tocaba con el hocico la arena y la franela se escapa con temple por debajo de la pala del pitón. Varea impacta. No lo puede evitar y derrama torería en cada gesto. Cierra por poncinas. Pincha, luego una estocada defectuosa y la ovación cerrada al toreo caro de Varea sonó rotunda tras dos avisos.

Parecía mejor hecho el tercero. Por bajo y expresión en el galope. Pero siempre fue para quererse ir. En busca de las querencias, donde nadie los sometiese. Roca Rey, que se presentaba en València, lo buscó en faena deshilvanada hasta que consiguió reunir una serie en los medios. De ahí a la querencia de chiqueros y una voltereta tal cual. Literal: lo volteó sobre el pitón tras prenderlo por la corva. Estocada una pizca desprendida. Vuelta al ruedo tras escasa petición. Impactó más la cogida que la faena que no hubo por desestructurada.

Se emplazó el cuarto. También de pelo rojizo. Fue Jorge Expósito a por él.  Un pulso. Muchos pies y fragor capotero. 'Pescadero' tiene el genio del mansurrón, así se emplea y no cede. Aprieta hacia adentro y toma con violencia los trastos. No hay pulso en la faena que Expósito le ha brindado a El Soro. Falta la limpieza del toreo rematándose por abajo. El animal no deja de salirse por arriba. Hacia el final del trasteo y a pies juntos se templa el de Algemesí. Queda la estocada y ahí lo caza el tal 'Pescadero' de Los Chospes soltando la cara por arriba. Pitonazo en la ingle. Fea la paliza y la cornada que le suelta a Expósito en el suelo. Se lleva una cornada envainada.

Vuelve Varea y esculpe una media dejándose caer, recogiendo capa sobre la cadera en el saludo a 'Largapuya', el cuarto. Otro ritmo de salida. Pero lo va perdiendo tras el paso por el caballo. Tardea, se agarra. Es el son al embestir. Otra media de Varea golpea con un olé al dejar al novillo en suerte.  Roca Rey aprieta por gaoneras inmóviles. Repica el de Almassora a la verónica Pero siempre fue más difícil el toreo por el palo fundamental. A 'Largapuya' ya no le quedó mayor resuello. Los antitaurinos de fuera ya no hacían falta ninguna ya. Y Varea desconfiado con la espada. Una pena todo. La oreja de Roca Rey al sexto sabe a casi nada.


Plaza de toros de València, 5 de octubre 2014. Mini feria del 9 d'Octubre. Novillos de Los Chospes bajos de presencia y descastados en general. Jorge Expósito (ovación y vuelta por su cuenta y palmas cuando pasada a la enfermería en el cuarto), Varea (ovación tras dos avisos y silencio) y Roca Rey (vuelta al ruedo y oreja). Un tercio (unos 3.500 espectadores).