21 marzo 2015

#fallas2015/ varea abre la puerta grande y pone el happy end


Varea no tiene intención de dejar de soñarlo. El toreo que alcanza esa dimensión desconocida es el que se hace mientras se sueña, el que se siente con todo el cuerpo, el que se construye de pura emoción y, sobre todo, además, es capaz de transmitirla. Qué cosas tiene el toreo, que por más que se vea venir, se intuya, se huela a kilómetros, cuando ves el muletazo con los vuelos, el pecho que se va tras ellos, y la cintura que cruje rota, la ronquera del tendido sube en decibélios. Se notó. La tarde se la llevó Varea. Abrió la puerta grande de València como hace un par de semanas abrió la de Castellón.


Happy end fallero. Lo merecía un ciclo de demasiados fríos y desequilibrios. El cartel ya venía con runrún y casi pone media plaza en los tendidos. Pero a la novillada de El Parralejo le faltó romper de verdad como tantas veces ha hecho en esta plaza el hierro de Pepe Moya. Le falló el fondo en los momentos oportunos. No la calidad, de ésta hubo por arrobas. Pero la chispa esa tan propia de la casa, no apareció hasta que entró en juego 'Solterón', el sexto. En general, prevaleció la dulzura y faltó el reprís.

'Solterón' fue una finura. Degollado de papada, cuajado y lustroso. Las dobladas de Varea por abajo en el recibo tuvieron prestancia y mando. A favor del novillo, el buen tranco. Fue, sin duda, el que más allá se fue siempre. Por contra, el carácter. Bendita raza. En el primer tramo no fue fácil. Queriéndola coger, rebrincándose de puro bravo frente a la tela. Paciente Varea cuando otro se hubiera amontonado fácil. El tiempo, la pausa, lo despacio que anda por allí y la suavidad con que quiere torear. Y así, por fin, por el derecho se enceló; la muleta cargó por debajo del hocico y la pala del pitón una serie rotunda. De desgarrar gargantas. Es lo que tiene este Varea: que es capaz de ello sin apenas literatura. Que se llama Jonathan, es d'Almassora i parla valencià. Pero, ¿y cómo torea y sorprende e inventa y lo siente?

Superada esa primera parte, la faena fue a más. 'Solterón' parecía haber encontrado pretendiente en la muleta de Varea. Y ahora el natural. Dejándola ahí y arrastrándola con delicadeza. Pero el protagonismo de la faena recayó esta vez sobre la diestra con otra serie de ligazón y encaje que sucedío muy despació, con el torero metido, descargado sobre sí y la suerte. La estocada defectuosa, el fervor encendido. Era la última mascletà de Fallas. Dos orejas que podríamos discutir, pero por los varios sin sabores y el mucho frío pasado nos merecíamos un final así de feliz y de caliente.

Las verónicas de recibo al tercero de Varea. Cotizaron alto. Al primer lance ya toreaba totalmente desmadejado. Como haciendo fuerza hacia abajo y el mentón enterrado en el pecho. Pero el tal 'Pelirrojo' se quedó muy parado. La faena tuvo elegancia, prestancia, pero ninguna continuidad. El novillo embestía dormido. Tras fallar a espadas, Varea recibió ovación

El segundo de El Parralejo salió en tromba, repitiendo como un enorme intensidad, derrapando tras cada lance, el bruto. La voltereta que le dio a Ginés Marín fue seca y sin consecuencias cuando intentaba rematar con media a pies juntos. Pero oiga, el novillo se lesionó ahí y fue devuelto. Todavía estamos lamentando a 'Rociador'. Y no porque el sobrero, algo bastote, pero por hechuras y embestida, un toro. Más en ápero, pero sin acabar de irse, el caso es que también embistió mucho y bien por abajo, hundiendo el hocico. Ginés Marín lo disfrutó, muy asentado y sobre ambas manos con un final por bernardinas. Vuelta al ruedo.

El extremeño Ginés Marín echó la tarde con soltura y tremenda facilidad. Tal vez demasiada. Cuando mejor se expresó es cuando más se abandonó. Eso fue en el quinto. Novillo fuerte y cargado de báscula. 530 kilos de novillo-toro. Muy corretón de salida, encontró el aplomó en el último tercio tras una faena larga. Ahí, hacia el final, Ginés Marín se descargó sobre los riñones, dejó una bella tanda en redondo y de uno en uno varios naturales. Estocada tendida y oreja.

Al lote de Jorge Expósito le faltó buen final, y al de Algemesí ordenar mejor, de otra manera, sus faenas. A su favor la disposición, las ganas de sorprender y de encontrar soluciones. En contra, la maldita espada. Tanta dulzura como falta de raza tuvo su primero al que recibió con una larga y empezó con un cartucho cambiado por la espada la faena. Muy despacio embestía. Una tanda al natural marca la diferencia, pero le sigue por circulares y pierde el hilo. El epílogo de hinojos da color. El descabello tras estocada, lo deja en ovación.

Por talaveranas en los medios recibe al cuarto y casi lo arrolla. Perfecta la lidia de la cuadrilla. Ovación al capote templado de Javier Rodríguez y a los palos de Raúl Martí. Mucho temple en la embestida, perfectamente mimada. Una serie en redondo muy por encima de la media de la faena, el final con circulares de rodillas y una ristra de pinchazos. Ovación tras aviso que sabe a poco.

A la tarde le costó estallar, casi tanto como a las Fallas, ayunas de casta auténtica. Pero al final llegó Varea y lo siguió soñando. La putada es que hasta julio la plaza queda cerrada. 

Gracias.


FICHA DEL FESTEJO:
Plaza de toros de València, 21 de marzo de 2015. Décimo y último festejo de la Feria de Fallas. Novillo de El Parralejo de excelente presentación, el segundo lidiado como sobrero, nobles en general, pero faltos de raza y finales; el mejor, el sexto, de nombre 'Solterón'. Jorge Expósito (ovación tras aviso y ovación tras aviso), Ginés Marín (vuelta al ruedo tras aviso y una oreja tras aviso) y Varea (ovación tras aviso y dos orejas). Casi media plaza (unas 4.500 personas)