13 septiembre 2016

feria de albacete/ medida y sazón de curro díaz ante los grises de la quinta

De nuevo el sol y la luz de Albacete, de su plaza de toros en concreto. Feria grande. Corrida seria de La Quinta, que repetía tras el espectàculo de hace un año con un  cartel extraño. Trapío de primerísma. Curro Díaz, con 19 años de alternativa, se presentaba en Albacete (Curro Díaz toreó por primera vez en Albacete como matador el 15-9-2011, y cortó una oreja) , y lo hacía con el tabique partido. Juan Bautista y el local Sergio Serrano completaban cartel.


El de Linares marcó las pautas de la tarde. De la lidia. Seguramente por aquello del grado que da la madurez. La inteligencia al servicio de la torería. ¿O era al revés? Lo justo de capa al primero de los cárdenos. 'Aceituna' le llamaban. Guapura y seriedad de toro. Una ovación. Como a casi todos, que conforme se hacía presentes iban tendido a tendido recogiendo palmas. Ya por eso la corrida tuvo interés.

La aventura de descubrir, extraer, medir y aguantar la casta santacolomeña era otra película. Una en cada toro. Curro Díaz, en sazón, decíamos, marcó la pauta. Académicos sus inicios. Sedoso temple, por abajo a su primero. Y uno de pecho de broche. Los muletazos contados en la mente y en la voluntad del toro. Ambas manos alternadas. Muy abajo en redondo. Despacio y cadencioso. Díaz cimbreando la cintura. El toreo en pecho y caderas, y en la palma. Despacio, sin aspavientos. Fácil en apariencia ante una embestida que fue mintiendo, hasta rajarse y cazar moscas. Por dos veces, como sin querer, se le vino encima a Curro Díaz, que le andó en el epílogo con muletazos por abajo la mar justos, bellos y necesarios. No regaló ninguno más y se retrató en un arreón final a todo lo que se moviese cuando antes emebestía como adormilado. Curro Díaz midió perfectamente.

De una serie se pasó con el cuarto. La que ya no quiso. Hasta entonces Curro Díaz administró con tremendo gusto. Desde el mismo inicio. Ayudados por arriba y un cambio de mano por abajo la mar de torero. La personalidad y la capacidad de pulsear embestidas que había que ir creando, alternando pitones y empujando sin violencias. Cruzándose y provocando mucho los naturales postreros, más largo aún hasta colmar la casta y el sentido.

Porque los toros encastados a veces también se enteraran antes que cualquier otro. Cobró la estocada Curro y el palco no pareció enterarse ni de la petición ni de la tremenda tarde de madura torería ante la complejidad de los toros de La Quinta. Vuelta al ruedo.

El toro más completo fue el tercero. Lo fue porque embistió con semejante profundidad a izquierdas y derechas. Dos tandas al natural acomplado el torero y metida la embestida en la muleta, girando perfecto tras las telas. 'Riojano' su nombre. Le correspondió a Sergio Serrano, a quien sus paisanos obligaron a saludar antes de la salida de su primero toro. Pegajoso y humillado de salida, costó abrirle los caminos entonces. En el último tercio le cuajó dos tandas al natural de perfecto vuelo, pero ya la tercera se le quedó encima, debajo, el toro como ya era otro y se multiplicaba. Pero quedaba el pitón derecho, por donde la faena de Serrano encontró emocionante y profundo sostén. La espada privó de trofeo y final

El lote más manejable fue el de Juan Baustista, que por momentos anduvo fácil en exceso. A su primero le faltó celo y capacidad para embestir por abajo veinte veces. Por contra, lo hizó solo en tres o cuatro ocasiones, en todas con temple mexicano.  Pincho y cobró estocada después en la suerte de recibir. El premio fue ovación.

Para temple mexicano, la forma de gatear del quinto nada más salir. Se paró el tiempo prácticamente en el manojo de verónicas con el toro 'Santurrón', que embestía andando. Delicada y deliciosa forma de embestir. Pero Juan Bautista no mimó. Llevando el toro al caballo, lo hizo galleando a banderazos de frente por detrás, y claro: toro al suelo, alarmas encendidas y toro sin picar: solo un refilonazo. Toro serio y hondo, el más hondo de todos: 555 kilos que marcaban diferencia.

Quedó el toro señalado con un mero refilonazo y por lo tanto sin picar. En el inicio de la faena de muleta el ritmo y velocidad del toro era mayor que el de salida y poco a poco fue agriándose más y más en la muleta de Juan Bautista, que acabó desbordado por no picar un toro dentro de una corrida encastada y de tremenda complejidad. La clase inicial de 'Santurrón' se convirtió en casta con sentido y picar.

El sexto puso el borrón a un interesante y complejo lote de La Quinta, que cuando tuvo que romper, sacó sentido. Desrazado y sin emplearse este último. Se estrelló con él Sergio Serrano, que porfío todo y más sabiendo de sobra que no iba a sacar nada en claro.


Feria taurina de Albacete. 12 de Septiembre de 2016. Curro Díaz, Juan Bautista y Sergio Serrano from La Taurino Manchega 2 on Vimeo.