01 junio 2014

la huella de #sanisidro14 (III), por ángel moreno

Una semana más Ángel Moreno reflexiona en voz alta sobre lo sucedido en Las Ventas en esta tercera semana de una isidrada que viene jalonada de muescas más o menos profundas. La cita con su análisis sereno se ha hecho imprescindible y por tercera vez (primera entrega, segunda entrega) vuelve tras siete intensos días de toros en Madrid para poner en valor lo mucho bueno y para señalar y criticar lo que no estuvo al nivel apropiado de la primera plaza del mundo de la que Ángel Moreno es abonado.


Miguel Abellán dirección puerta de chiqueros. Así empezaba una tarde ya inolvidable | Fotos :: Juan Pelegrín.



Hasta cinco veces asomó el pañuelo verde en el palco presidencial el domingo 25 de mayo. Se derrumbaban una y otra vez los toros de Peñajara. Entre el sopor quedan el esfuerzo de Eugenio de Mora y la entrega de Alberto Lamelas.

El toledano de Mora, hizo recordar el más puro corte de torero castellano. Veterano y maduro, lidió un complejo sobrero de La Rosaleda, encaste Núñez, hierro perteneciente a José Luis Pereda.  Con el oficio bien aprendido, desplegó una tauromaquia sobria y poderosa, gracias a ella consiguió que el complicado animal fuese sacando su fondo. Sin prisas, sin agobiar al toro fue imponiendo templanza en las ásperas embestidas. El sincero esfuerzo tuvo como premio una vuelta al ruedo.

La solvencia con la que Alberto Lamelas ha pasado por la feria es digna de elogio. Absolutamente entregado pero con la cabeza muy despejada. Admirable la entrega consciente con la que se jugó la vida con un peligroso toro de Los Chospes. El torero de Jaén dejó ver su dimensión técnica y demostró compromiso y capacidad.

En la última novillada del abono se tuvo que recomponer el cartel, nos quedamos sin ver a Martín Escudero por una lesión y vino a sustituirle Román. También hubo problemas con la anunciada novillada de Guadaira, se tuvo que remendar el encierro con novillos de Montealto.

Si hubo que aplaudir la presentación de la anterior novillada del ciclo, ahora toca denunciar lo desigual, destartalada y contrahecha que salió al ruedo ésta.

Agradeció el público la vuelta de Román. Es justo valorar que no rehuyera el compromiso estando a pocos días de su alternativa. Con el gran ambiente que había dejado el día de su presentación no le hacía falta volver al joven valenciano. No tuvo la suerte esperada, pero volvió a demostrar sus buenas condiciones.




Gonzalo Caballero ha evolucionado técnicamente, su colocación es igual de sincera, corriendo siempre el máximo riesgo para torear, pero ahora lo hace con más sentido. Como si hubiese descubierto la fórmula exacta del toreo, ésa que consigue que el hombre se ponga en el sitio por donde va a pasar el toro y a través de éste libra el trágico final. Impacta su puro concepto al interpretar el toreo. Esa tarde hubo dos tandas de muletazos extraordinarios, asentado el torero, manejando con soltura los engaños, con impecable precisión en las alturas y extrema sensibilidad al mover las telas.    

El banderillero Curro Robles estuvo sensacional toda la tarde y cabe destacar el mérito que tuvo un par de banderillas de mucho riesgo al incierto novillo corrido en quinto lugar.    

El martes tuvimos cambio de ganadería, la corrida anunciada de José Luis Pereda fue sustituida por una desigual pero fuerte y cuajada de Fuente Ymbro, en la que hubo dos toros importantes que ofrecieron posibilidades de triunfo.

'Gritador' fue lidiado en primer lugar por Uceda Leal. Noble el toro, con fijeza y movilidad. Tuvo fondo y fue mejorando su condición a lo largo de la faena. Como bravo que era exigía que le toreasen bien ya que protestaba y se descomponía cuando el torero se dejaba tocar los engaños.
 
La faena compuesta por el elegante matador madrileño fue un tanto irregular porque no siempre acertó a coger el pulso a la embestida del animal. Los momentos brillantes de la faena fueron de categoría excelsa, la cima llegó por el lado izquierdo en una tanda de naturales encajada y sentida.  

El largo metraje y las veces que los pitones del toro alcanzaron la muleta de Uceda  restaron conjunción a la obra. Una estocada perfecta fue clave para que el presidente le concediera una benévola oreja al matador.  

El tercer toro lidiado esa tarde tuvo por nombre 'Informador', y aunque mansito en los primeros tercios de la lidia, tuvo para la muleta la embestida más exquisita que hemos paladeado en lo que va de feria. 'Informador' tuvo esa embestida de cara perfectamente colocada que todos imaginamos cuando dibujamos un muletazo al aire para sentirnos toreros.

Le tocó en suerte a Matías Tejela, que se gustó y disfrutó por momentos, pero no estuvo a la altura del ritmo, la clase y la dulzura de las embestidas del noble 'Informador'.

Brillaron a gran altura las cuadrillas la tarde de Fuente Ymbro. Destacaron Antoñares, Jesús Romero y Montoliu, pero merece reconocimiento especial Ángel Otero, quien en el sexto de la tarde puso dos pares de banderillas que le valieron para recibir la ovación más fuerte del festejo.

La corrida de Baltasar Ibán tuvo una presentación inmaculada. Compendio de seriedad y armonía, con varios toros ovacionados de salida por su imponente belleza. Por desgracia, el comportamiento no fue en consonancia con las hechuras.

'Tomillero', segundo de la tarde, fue el único del encierro de Ibán que hizo gala de la explosiva bravura que caracteriza a la histórica ganadería. Un torrente de casta, fiero y exigente desde que salió. Empujó con fijeza y celo en el peto, galopó en el segundo tercio y embistió humillado y con violencia en la muleta. Toro encastado, emocionante y espectacular.

Amenazaba tormenta, viento y lluvia, y el público había sido seducido por las vistosas cualidades del animal. Ésta situación, típica en esta plaza,  somete a una presión añadida a los toreros que se van a poner delante, en este caso, Luis Bolivar. Frágil de mente, incómodo e indeciso, fue incapaz de controlar el temperamento de 'Tomillero'. Cambió de terrenos, probó por ambos lados al toro y lo único que podemos decir es que solventó la difícil papeleta con dignidad.

Otra vez Ángel Otero tuvo una brillante actuación, esta vez actuando a las órdenes Fernando Robleño.



El jueves 29 de mayo nos esperaba otro cartel de los marcados con una cruz y de nuevo el “no hay localidades” en las taquillas. Cartel rematado, ganadería de postín y tres toreros con vitola. Y otra vez, la gente guapa que entraba ilusionada en los tendidos, salía aburrida y decepcionada.

La corrida de El Pilar fue basta, fea y desigual. Aunque tuvo buena condición en su conjunto careció de fuerza y sólo dos toros, casualmente los más parecidos al prototipo de toro bravo, fueron los que mejor condiciones desarrollaron.

Castella reaparecía precipitadamente de un grave percance y no rindió como le hubiese gustado y de Manzanares se lleva tiempo esperando un compromiso más autentico con la autenticidad del toreo.



Lo más positivo llegó a última hora de la tarde de manos de Alejandro Talavante. Entregó el alma el torero a la débil pero cualitativa bravura de 'Fantasioso'. Templado y profundo con el capote de salida y solmene en tres lances a pies juntos a la hora de hacer el quite. Con la muleta pudo llegar el delirio pero 'Fantasioso' perdía las manos en los momento más inoportunos. Aún así quedó en la retina un toreo de inverosímil ajuste y profundidad mayúscula.  

Juan José Trujillo impartió una lección lidiadora en éste último toro de la tarde, por lo templado de su capote y por la exacta medida de los tiempos.

El último recuerdo de esta semana quedará marcado en la memoria. La emoción como hilo conductor del espectáculo y la verdad como protagonista principal. No hay en la vida cotidiana nada tan auténtico como lo vivido en la Plaza de Las Ventas el viernes 30 de mayo. Hoy todo está maquillado, estilizado o edulcorado pero la vida es dura y a los que se enfrentan a ella, como ayer lo hicieron esos toreros, hay que tomarlos como ejemplo para afrontar el destino, superar las pruebas y triunfar en la vida, bastante más cruda a como hoy la quieren mostrar.   

Descompuesto hizo el paseíllo Miguel Abellán por un cólico nefrítico y para entrar en calor se fue a la puerta de toriles a esperar al primer toro. Luego más toreo de rodillas y alboroto con el capote. Con la muleta se puso la cosa seria. Una voltereta impresionante y el torero hecho un trapo se volvió a poner delante del toro con la zurda y le dio fiesta. La estocada defectuosa le privó del premio, pero se fue camino de la enfermería abrazado por una calurosa ovación

Llegó Ureña tras el susto y se puso a torear de verdad a un toro que en cada embestida le tiraba siete cornadas. Admirable ver a ese hombre ahí quieto, tranquilo, y obsesionado en no perder un paso y pegarle muletazos.


Esperando a que saliese Abellán de la enfermería, se corrió turno y Ureña lidió su segundo toro con la misma actitud. El gentío contemplaba atónito, y el de Murcia seguía con su obsesión de torear bien, pero bien de verdad, tan bien que pegó una docena de muletazos bajo los cánones del que inventó esto. En un descuido el orientado de El Montecillo le metió el pitón, y ahora si reaccionó la gente. Con un boquete en la pierna todavía seguía el torero con su obsesión de torear, bendito seas.

Volvió a salir Abellán a escena, increíble, con mala cara pero con ganas de más, otro toro con malas ideas de El Montecillo, como toda la corrida, y el torero firme como un ciprés, aguantado coladas, miradas y paradas. Al final Abellán le hizo tragar quina al toro, lo qué son las cosas, y mató de una estocada perfecta y cortó una oreja de ley. Y otra vez camino de la enfermería, ahora con parada en la gloria de los toreros valientes.

Y Adame, no se quedó atrás, estuvo más que digno con el peor de la corrida que se tiraba al pecho de cualquiera  que se acercaba y con el sexto no le quedó otra que jugarse la vida, como sus compañeros habían hecho, como hacen los toreros. Gran feria la de el torero de Aguascalientes.

Y una vez arrastrado el sexto, de la plaza no se fue nadie, nos quedamos todos emocionados a aplaudir a esos tres toreros.