11 junio 2014

nimes: la monotonía del monoencaste y el triunfo vacuo

La alternativa de Román nos llevó a Nimes el pasado fin de semana. Pese a la ebullición de respeto y admiración por la Tauromaquia en la calle, la sobredosis de monoencaste nos sumergió en la monotonía en el interior de las arenas nimeñas.


Vimos lidiar --es un decir-- tres corridas, cada una con los hierros de Garcigrande, Juan Pedro Domecq y Fuente Ymbro. El toreo se antojó atascado, inexistente o de vacaciones. Las faenas se vieron abocadas al arrimón en el mejor de los casos, y ahí quien mejor se desenvuelve es El Juli, quien pese a pinchar a sus dos toros, el palco del coliseo nimeño no tuvo reparo en abrirle la Puerta de los Cónsules, que en realidad no difiere en exceso de la de Murcia o Alicante por cuanto al nivel del toro o de exigencia para el triunfo. Sólo Fuente Ymbro echó una corrida aceptable, de esas que cumplen el mínimo de dotar de cierta importancia a los que se les hace.



Un 'Víbora' y un 'Señorío', el lote de Juan del Álamo, con las complicaciones y exigencias de la casta, pusieron a prueba a un Juan del Álamo, muy periférico, que vio como el sexto --'Señorío'--  le ponía ciertas apreturas. Otro toro fue el cuarto, 'Buenastardes' al que Padilla le acortó terrenos y las buenas cosas por el pitón izquierdo que había hecho se quedaron inéditas con la muleta. Una pena. Fandiño ese día no tuvo el lote propicia y él a puñetazos con la muleta y las embestidas no hizo mucho más. Criminal fue el inicio de faena al quinto. Me preocupa Fandiño y su falta de tacto.

Juan del Álamo con 'Víbora', de Fuente Ymbro

'Buenastardes' de Fuente Ymbro
Del Álamo y 'Señorío' apretando

La mañana con la de Juan Pedro fue de arte y ensayo (o mero simulacro) para Enrique Ponce. Sobre todo la faena de temple y pausa a su primero. Con el otro imposible fue mantenerlo en pie. Finito sí tuvo un ejemplar emibistiendo de riñones, el quinto. Faena larga, de probaturas, detalles y de repente una tanda ligada y reunida sobre la derecha que fue el mejor toreo que se contempló en dos días y tres festejos en Nimes. Así está el panorama.

Manzanares salió por la Puerta de los Cónsules. Como un chiste. Derechista y sin reunión. Inédito a izquierdas. Pegapasismo ante benditos juampedros. Los circulares desde el costillar lo que más se celebró en Nimes. Dos espadazos fueron excusa. Para el premio gordo. Ver para creer.








La corrida de Garcigrande sirvió dentro de la monotonía. Presentación justa. 'Fogoso', el toro de la alternativa de Román, tuvo nobleza y cierto tranco, aunque demandó mando en la muleta. Román estuvo inteligente. Ofreció distancia, quisó lucir al toro. Vaya, el joven queriendo lucir al toro. Se agradece: dejó galopar al animal y trató de engancharlo por delante. Como es el toreo. Las poncinas y el espadazo fueron dos orejas. Tal vez las dos orejas con mayor justificación de las tres corridas a las que nos referimos.

El Juli hizo gala de ser propietario de forma insultante de un terreno más cerca del toro imposible. Por contra, ser propietario de ese sitio nos impide contemplar al toro. 'Pasodoble', de carácter noble, con tranco suficiente y buena condición por ambos pitones, quedó ahogado en el arrimón julista. Y lo mismo con 'Capellán', e incluso una vuelta de tuerca más por su santa nobleza. Ninguno de esos Garcigrande peleó por su terreno una vez los imantó El Juli a la muleta y se dejó llegar los pitones a la taleguilla y al pecho. Que no estuviese fino a espadas dio lo mismo: se tenía que ir sí o sí por los Cónsules. Román buscó el arrimón también al sexto, pero no acabó de administrar los tiempos, llenándose de toro en exceso. Castella, espeso toda la tarde.

La alternativa de Román

Román citando a 'Fogoso'


La devolución de trastos

El Juli con el segundo, una oreja

El Juli con el cuarto de aquí hacia abajo






Padrino y alternativado a hombros