31 julio 2014

el toro y la torería devuelven la feria de julio al hall of fame de las grandes ferias

El 'Trastero' de Cuadri al epílogo puso a la Feria de Julio de València en el distinguido hall of fame que solo alcanzan los sucesos de las plazas de primera, de las ferias que hacen temblar a la temporada y distinguen a la Tauromaquia cuando ésta se manifiesta en su máxima expresión. Un toro con toda su barba, su raza, su poder y su bravura, inundó el ruedo y puso la guinda al clásico (y, pese a todo, maltratado) ciclo en honor a Sant Jaume, que de repente hizo caer a todos en la evidencia del peso del toro, del triunfo y del toreo en una plaza de primera. Esa es la máxima y más importante conclusión.

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La plaza de toros de València llegó a julio sin apenas ilusión. Una feria a priori como para escurrir el bulto, más de paso que de peso, sin lustre ni relumbrón; más de contención que de derroche. Pero al final sucedió lo que hace del toreo algo único... la imprevisibilidad. Y el ciclo se jalonó de fuertes golpes de emoción, y al final se desbocó todo con un Cuadri de nombre 'Trastero' y un torerazo, Rafaelillo, que lo lució, lo cuajó y estuvo a su altura con altas dosis de torería. Y la Feria de Julio se puso en boca de todos, los sucesos en una plaza de primera categoría como la de València adquirieron el nivel que merecen y reivindicaron su posición de privilegio en la temporada, y lo que se antojaba un engendro, al final fue simiente buena de la que recoger frutos, o cuanto menos para afianzar las raíces a partir las que trabajar con seriedad. València por julio con 'Trastero' y Rafaelillo, la verdad madura y torera con la que estuvo Miguel Abellán, el triunfo de Román que permite seguir apostando por el futuro, la zurda del novillero Varea o la garra de Cristian Climent dio al toreo mucho más del que el toreo se preocupó por ella en esta edición. Y la culpa es de todos. El ninguneo de una feria menos venida a menos nos dio a todos una hostia en toda la cara con la verdad del toreo.

Más allá de los esfuerzos creativos e imaginativos que requiere, el problema para los taurinos es el esfuerzo que supone una plaza como València en pleno mes de julio. Un toro de primera en estas temporadas de recortes se hace más cuesta arriba si cabe. Cuando se trata de arrimar el hombro, la excusa perfecta es que ya si eso nos vemos en Fallas. Pero de repente sale el toro: la de Cuadri, ojo a la corrida de Las Ramblas encastada y agradecida al bien torear o las novilladas de Talavante y López Gibaja lidiadas, que pusieron los mimbres necesarios y los de luces no fallaron al compromiso.

Sólo hubo una tarde que salió a la contra del resultado final. La mixta de Hermoso de Mendoza con El Juli y Perera no se quitó de encima la falta de ilusión que a priori traía la feria, y fue una puñalada. Ni toros ni toreros cruzaron ese raya que el resto de días sí se soprepasó con creces y provocó calambrazos de emoción. Pero las figuras vinieron a tiro hecho, más preocupados de recoger que de sembrar.

La Feria de Julio 2014 se cargó de argumentos con su balance final. Sin duda, ha sido en territorio español el gran suceso taurino del mes de julio. Por encima incluso de Pamplona, donde el triunfo final fue menos exigente. Se salió del sota, caballo y rey, y apareció toro como eje de gran importancia frente al que los toreros se cargaron de heróicas razones: ahí están un Rafaelillo agigantado ante el bravo 'Trastero', la estampa dolorida de un Abellán que lo dio todo en su inapelable triunfo o un Román que también fue cogido y por poco se queda sin cuadrilla que lo acompañase en su salida por la puerta grande.

La brevedad en todos los aspectos de la Feria de Julio al final se cargó de contenidos a favor. Se sembró para afianzar un nuevo concepto. Faltó el público, que en principio no encontró la ilusiones pertinentes y luego tampoco se volcó en vivir la Feria desde la plaza cuando está quiso convertirse en foco de día y también de noche. Pero los sucesos jugaron a favor. La nocturna funcionó, el toro de julio que siempre le dio lustre al ciclo, volvió a poner las cosas en su sitio y el futuro también respondió. Solo se racaneó con el glamour y las figuras, que deben atender a la reflexión final que ofrece esta Feria de Julio y no volverle la cara a la próximas ediciones. 

La plaza de toros València por Sant Jaume recuperó el pulso de la temporada y marcó la diferencia desde esa posición de privilegio que da ser plaza de primera categoría, con su toro y con esa actitud de entrega y torería que pone en valor el triunfo conseguido.


PS: Ojalá de aquí a 2015, con un nuevo pliego de por medio, a nadie se le ocurra poner más trabas de las actuales. Pero de eso ya iremos hablando.

PS2: Y si al balence de julio sumamos los resultados de Fallas, probablemente estamos antes la temporada más redonda en una planza de toros de primera categoría.



PREMIOS DE LA DIPUTACIÓN

- Trofeo al Diestro Triunfador de la Feria: Miguel Abellán

- Trofeo a la Mejor Faena de Matador de Toros: Rafaelillo

- Trofeo a la Mejor Estocada: Jesús Duque

- Trofeo al Mejor Toreo de Capa de Matador de Toros: Daniel Luque

- Trofeo al Mejor Rejoneador: Hermoso de Mendoza
- Trofeo a la Mejor Ganadería: Desierto

- Trofeo al Mejor Toro: 'Trastero', número 18, negro, de 560 kilos y nacido en octubre de 2009, lidiado en 4º lugar el domingo 27

- Trofeo al Novillero Triunfador de la Feria: Varea

- Trofeo al Mejor Toreo de Capa de Novillero: Cristian Climent

- Trofeo al Mejor Novillo: 'Esparraguero', de Alejandro Talavante, lidiado en tercer lugar la tarde del miércoles 23

- Trofeo al Mejor Par de Banderillas: José Manuel Montoliu

- Trofeo al mejor Banderillero en la Mejor Brega: Alberto Martínez

- Trofeo al Mejor Picador: Agustín Collado

- Mención Especial: Al caballo 'Pirata' de Pablo Hermoso de Mendoza