14 febrero 2015

#fallas2015: el sainete de una buena feria

La Corridas Falleras de 2015 ya son oficiales. Pero tal vez eso es lo de menos.

Ayer por la tarde, justo después de comer, un escueto comunicado oficializó la cartelería. Fechas y nombres de toreros, novilleros, rejoneadores y ganaderias. Sin sorpresas después de una incontinencia rumorística desternillante. Alguno acertó algo, otros celebraron darle al palo o hacer temblar la mesa. Los ombligos, que se multiplican en un espectáculo que confirma como está el cotarro: ya no da más de sí por sí mismo. La cola, la pescadilla, la torpeza y una vez más un enorme fallo de comunicación generalizado.


Hay carteles, sí; mas la única noticia es el nombre de Leo Valádez, que debutará con picadores. Es la única novedad, la que confirma que no hubo ningún premiado con el pleno al quince en ninguna de los cientos de quinielas que de forma irresponsable --jugando a qué-- todos se atrevieron a publicar. De coña.

Hay carteles, pero todavía no hay cartel. No hay imagen que vista y venda el, a priori, buen contendido de falles i bous --24 horas despues ya hay cartel, obra de Jordi Pallarés--. Digamos que son unas Fallas de 'bien alto'. Notable habría sido con la inclusión de Cuadri, no pidamos demasiado. Y sobresaliente si los carteles se hubiesen abierto a la competencia y no hubiera cromos ni comodines de relleno de esos que no molestan.

El sainete se tenía que rematar como empezó todo tras aquellos 108 días de torpe gestación por parte de la Diputación para adjudicar la Plaza de Toros de València. Más torpeza y el descaro con el que los taurinos trapichean en las mismas narices de las ilusiones del que pasa por taquilla.

Nada más se adjudicó la plaza --6 de febrero--, el reloj empezó su cuenta atrás. Una semana o menos para cerrar una feria que iba a tener en el 25 aniversario de Enrique Ponce su gran argumento, pero por la que El Soro iba a luchar con la ilusión de un novillero pidiendo justicia. Y Vicente Ruiz se multiplicó. Ya se había multiplicado, vaya. Lo mismo se pasaba la tarde cogido al teléfono buscando apoyos, que recogía firmas, que subía el Monte Picaio al amanecer y lo colgaba en Facebook, que se aparecía en un coloquio y lo hablaba con Ponce, que se iba de tentadero.

Es el que mejor ha capeado el temporal en este tenso ensamblaje de los carteles, el enorme follón fallero. Aunque le llovieran chuzos de punta desde los tuiters o las primeras tribunas, nadie ha podido con él. El Soro estará en las Fallas de 2015 junto a Ponce y Manzanares el 16 de marzo con una corrida de Juan Pedro Domecq. Lo que ha pasado --21 años del día de Sant Josep del 94-- desde su última vez vestido de luces en València sólo lo sabe él.  

En la orilla contraria, el affaire con José Garrido. La nota de Fallas habría subido con la alternativa de uno de los novilleros de mayor proyección de la última década. Pero las puertas no se le abrieron. Otra tema sería cómo fueron las negociaciones. La presión por José Garrido llegó desde todos los frentes tuiteros. Pero no. Que no había espacio para el futuro en una feria, que como casi todas desde hace varias temporadas vive más en el pasado.


Todo lo que se movió hace apenas 48 horas tratando de sacar al Soro de una terna y liándole en un festival de luces y de rebote dándole la alternativa a Garrido es una historia que alguien debería contar. Pero que no lo haga ningún portal de (des)información taurina, por favor.

Flaco favor al periodismo taurino y a la Tauromaquia en sí todos los piscinazos rumorísticos --llamarlos informativos es un insulto-- que se sucedieron desde que, más o menos, el pasado domingo se abrió la veda. Como internet es tan sufrido y se puede modificar todo sobre la marcha. Los carteles bailaban, los tuits lo mismo que aparecían, desaparecían. La impaciencia se apoderaba en un sin sentido absoluto. La desinformación reinaba.

Mientras, los taurinos iban manejando los cromos. O las comisiones. Hilaban fino o grueso. A su antojo. Filtraban. El domingo las líneas maestras de la feria ya no diferían en exceso del que sería el resultado final. Parecía que casí estaba ya todo cerrado. Pero quedaba el reparto. No aparecía por ahí Padilla, por ejemplo. Y eso desde la radio, de madrugada ya lunes, se decía que se tenía que arreglar. El periodismo taurino de toda la vida, vaya.

Un publirreportaje de buen toreo nos volvía locos. La opinión pública de acuerdo. Hasta un mandamás tuiteaba: ¡viva la imperfección! Pero no, los carteles de Fallas no se abrían. Juli-Perera, Morante-Talavante y la traca final (que va de inicio) Morante-Juli, más el revuelto con el aniversario poncista, la reaparición sorista y el aroma manzanarista. En el viva la imperfección estaba la coartada ante la opinión pública. Cómo serían esas horas: todo el miércoles, su noche y, sobre todo, ese jueves. Los telefonazos y gusapeos. Los noticias que desaparecían en un ejercicio de rigor nefasto. Y el tuiter alimentando el sainete. El corral de la Pacheca en hora punta era el smartphone.

Las Fallas, ese ring donde el taurineo hace guantes a principio de temporada y al final se reparten todo. El Soro se aferró a su cartel. El festival de luces no duró ni 15 minutos en la red de redes y entorno Garrido pataleaba tuits. El orden volvió a como estaba el lunes o el martes. Nombre arriba, nombre abajo. Por ejemplo, raro era ver a Paquirri de telonero de El Juli, pero más raro era verlo con Garcigrandes. Claro, al final va en la de Zalduendo en el cartel FIT por excelencia, que esa es otra.

El caso es que no debían salir las cuentas. Faltaban Padilla y Abellán --Abellán por méritos propios tras si triunfo en la Fira de Juliol debía estar--. Pero ya había siete corridas colocadas y cerradas y como la Diputación había permitido los recortes, cómo iban a dar ocho.

De esas siete corridas, si de alguna tenía fotos el aficionado en su smartphone era de la de Cuadri. Como cromos pululaban las fotos de al menos cuatro de los toros reseñados. Todo el mundo quería verlos y soñarlos en la plaza de toros de València. Donde al menos no se verán hasta julio, como si un toro fuera una prenda que puedes guardar en el ropero.

Toros de Cuadri reseñados para las #Fallas2015


No salían las cuentas. Abellán y Padilla, tenían que entrar. Urdiales para acallar a la opinión pública. ¿Quitar cromos? No, no fue esa la opción. La corrida de Cuadri estaba, aparentemente, libre de sospechas y fue candidata. ¿Cómo es que en esta nadie rasca bola? ¡Exprópiese!

Y los Cuadri salieron y quien cada día se iba a dormir echando un ojo a su reluciente pelazo, montó en cólera y con razón. Otros decían, una buena noticia: entra Diego Urdiales. Pero claro, a cargo de una noticia peor: sale Cuadri, sale Rafaelillo (que, como triunfador de julio, también tenía todo el mismo derecho que Abellán) y salía Rafael de Foios, quien ya por aceptar el reto de los Cuadris se sentía torero y era posiblemente uno de los diestros anunciados con mayor tirón taquillero.

Pero los taurinos en su cónclave había decidido insultar al toro. A la imprevisibilidad y misterio de la casta. Con Urdiales entraba Abellán, y cuando parecía que lo haría Pepe Moral, la realidad golpeaba fuerte. El mismo periodista que el domingo por la noche clamaba para que Padilla estuviese, lo anuciaba el jueves: Padilla estará en Fallas. ¿A qué intereses respondía? Pues como mucho al de Matilla.

Ya salían las cuentas: las Fallas estaban cerradas. Ningún corrida era un verso libre. 22 puestos --entre matadores, novilleros, algún rejoneador y alguna ganadería-- se reparten la FIT (12), Casa Matilla (5), Taurodelta (2) y Casa Lozano (3). El resto, sin contar ganaderías, son 11 o 12 puestos para 'los independientes'. Esto no es ni bueno ni malo. Sólo es para hacerse una idea de cómo está esto y quiénes manejan el toreo y por lo tanto quiénes son responsables de dónde nos encontramos: al borde del abismo de la credibilidad. Tal vez por eso hay una corrida de Adolfo Martín que se lidiarán para recortes.

Y pese a todo es una buena Feria de Fallas. Podía haber sido mucho peor ante la incontinencia infantil mediática y los intereses comisionistas. Se aspira a cinco llenos. Los dobletes de El Juli y Morante elevan el nivel. El aniversario de Ponce y la emoción Sorista será un cúmulo de demasiadas cosas. Me gusta la posición estratégica de Román, que debe de alzar la voz sí o sí. Apetece Victoriano del Río y las novilladas mirando al futuro. Un error que el toro con todo su lustre no sea protagonista ni un solo día por méritos propios. Y lo peor es el cómo se ha cometido ese error.

El listón de las Fallas 2014 en cuanto resultado artístico es alto. Firmar que se iguale la cosa ya sería bueno. Suerte. El sainete, por suerte, ya acabado. Ahora empieza lo realmente serio.


PS: Y cuatro horas después de anunciar los carteles de #Fallas2015, la FIT daba otra vuelta de tuerca y comunicaba la reaparición del José Tomás en Aguascalientes para el 2 de mayo. Lo petan.