29 mayo 2015

#sanisidro15/ aquellas muletas correctoras


La víspera rozamos la perfección. El estallido de Las Ventas con Castella y Jabatillo todavía retumbaba. El toreo busca la perfección, y a veces se acerca. También incluso esta tauromaquia moderna busca la embestida perfecta. Pero el toreo también es y fue mando, el toro, toro, y su embestida un mar de dudas. Así, hubo un tiempo que había muletas que rebosaban poder, muletas que se imponía, muletas que corregían, certeras, embestidas brutas, ariscas o desordenadas. Urdiales y Fandiño eran de esos. Y son. Pero hoy no sorprendieron frente a una corrida de Victoriano del Río que sacó raza, pero demasiada informalidad y poco fondo para romper adelante en el momento clave. Y el que sí quiso embestir, el segundo, cayó en la vulgaridad.



Los toros de Cortés suelen ser poco graciosos ellos. El primero salió dando regates sin irse y sin romper adelante. Negro, apretado en basto y sin cuello. Nunca se estiró. Diego Urdiales vio como los muletazos se le ensuciaban. Imposible sacarlos por abajo y desagradable estimular aquella embestida que no era tal. Metió la espada de primeras.

Los de Victoriano del Río ya están más contrastados. Muy recto y largo de lomo 'Vampirito', el segundo. Sueltecito. El Fandi hace lo posible por ordenarlo y sujetarlo. Al menos la relación de 'Vampirito' en las telas es templada. En banderillas fácil y espectacular. Muy puros los dos primeros pares. Brinda al público Fandila. Inicia de rodillas en los medios, pero hay que perderle pasos y toca levantarse. En la muleta deja un puñado de embestidas. Se ralentiza por el derecho y humilla. Hay calidad. Por no pasa más. La muleta funcionarial y sin sabor. Al final se aburrieron todos.

Muy abierto de cara el tercero. Se estira en el recibo brioso y apretado de Fandiño. Mejor por el derecho. Mete la cara por ambos pitones pero no finaliza. Le sienta bien la primera vara para romper algo. La segunda es breve. Muy pegajoso y tropezando de bruto en el intento de quite de Uridales. La cuadrilla de Fandiño da un buen tercio de banderillas. A destacar, sobre todo, el capote templado de Pedro Lara en la brega.

Fandiño arranca con un farol de rodillas pegado a tablas que no prende por inesperado. La primera serie es a izquierdas. El animal se rebrinca cuando intentan ligarle en una baldosa. Obliga a perder pasos, repone. Por el derecho se suceden dos tandas sin uniformidad. Un gañafón al final, otro muletazo que se reboza en exceso, otro que empuja con los cuartos traseros y otro donde pierde las manos. Iván trata de prender el muletazo por abajo siempre. El toro se para definitivamente y es por el izquierdo por donde salen los mejores trazos de la faena, con una pausa necesaria entre uno y otro, llegando mucho al animal, dejando la muleta bajo el hocico. Buena estocada.

Impresionante presencia la del cuarto, castaño y veleto, serio, hondo y badanudo. Muy dormido en el primer tercio y no descuelga. Espera muy por arriba en banderillas. Al tercero de El Fandi, Domingo Valencia, que estaba para cortar, lo cogido y le pega una cornada.

Saca poder en el último tercio y aspereza. Diego Urdiales se coloca perfecto, mas no logra imprimir mando. Y el animal se va complicando más. No repite dos embestidas iguales, repone, intenta sorprender sale con la cara alta, se frena en el muslo y al final se raja. Urdiales no vuelve la cara, aun sin dar con las soluciones. Enganchones varios. Faena, además, larga.

El quinto le dio dos puñetazos a la muleta de El Fandi, le repuso, se le revolvió con presteza y el de Granada no se entretuvo y se fue a por la espada. Era otro que pedía muleta correctora.

Humilla el castaño y veleto sexto, quiere humillar ya de salida, pero le cuesta una enormidad ir hacia adelante. Un esfuerzo que denota falta de poder. Lo cuidan en varas. El inicio con un cambiado por la espada de Fandiño y varios recortes sin mover zapatillas al Victoriano le sienta como una patada en los mismísimos. Lo acusa, se rebrinca y al final acaba defendiéndose por arriba. Iván lo mueve, le cambia terrenos para convencerlo, pero cada vez anda más a la defensiva y tambaleante, y eso complicando la estocada. Y todo por falta de poder.

Lo mejor es que en dos horas escasas se ventilaron la corrida.