15 mayo 2015

#sanisidro15/ jiménez fortes: verdad, tragedia y milagro



La tarde era de Fortes. Saúl Jiménez. Lo habría escrito no sé dónde. Pero se había convencido de que así iba a ser. La carta, una única carta para jugar San Isidro. Y su verdad fue apabullante. Se fue a porta gayola a recibir a su primero. Dice que en homenaje a David Mora y a aquella tarde de hace casi un año que puso en quirófano a tres toreros. Qué cosas tienen los toreros. Qué recuerdos los alimentan y los engrandecen hasta la heroicidad. 14 de mayo iba a ser. Tenía que ser. Se fue a porta gayola una vez y luego, tras conquistar un trofeo con la más absoluta verdad, se fue otra vez a porta gayola. Iba a ser, tenía que ser.



A su primero lo toreó hundido sobre los talones, sobre los riñones. Ligando en una baldosa entre tarascadas. Qué corrida de El Torero, de Salvador Domecq. Hecha, comida y pensada para el antitoreo. Impresentable y fea, y encima remendada con un guardiola de Fidel San Román, que tampoco. La tarde era de Fortes. El sitio imposible donde surge el milagro del toreo. De repente ligó dos muletazos que hicieron rugir la plaza y al sofá de casa del primo de mi padre por parte de padre. Como para olvidarse del dato por lo que iba a suceder después. El valor de Fortes, su ley, al servicio de la pureza del toreo. Esos derechazos de cintura quebrada y suerte cargada fueron de tremendo temple. Muy enganchados el uno con el otro y ambos de trazo sin igual. De rugido. Milagrosos. Pivotó Fortes que pareció un gigante para ganar la acción siguiente; la muleta por delante y hasta allá. El toreo. Luego insistió, luchó por la pureza y al final echó la bragueta en las bernadinas tremendas. Atragantón abrochado con un natural de frente con los mismo flecos, que fue una caricia tras la tempestad, y uno de pecho. La estocada y la oreja. Fortes había impuesto su ley.

Quedaba más. La carta al aire. La porta gayola. La capa que lo detiene ya en pie. No humilla ni humillará: sólo lo hará una vez. Salta de los 600 el mostrenco. Acaballado el chorreado. Imposible. Pero Saúl Jiménez Fortes se dobla, lo abre, lo lleva, lo empuja, lo acaricia. Una primera serie. El viento de toda la tarde. En el inicio de la segunda tanda lo arrolla de lleno, lo empala y lo lanza. El torero cae de espaldas. Ahí humillará 'Drogrero' y su pitón se perderá en el cuello de Jiménez Fortes. En València, todo el día por encima de los 40 grados, se nos acababa de helar la sangre y todo. La bolsa de cemento en el pecho de repente. El torero se sujeta el cuello. Está la sangre visible. El Plus tira de plano general. El sofa de repente es de hielo. La plaza de Las Ventas también. Entregada estaba a Fortes. Era el día. Pero una tremebunda cornada de auténtica mala suerte se empeñaba en decir que no. Pero sí. Era el día. Ese pitón se había perdido en el cuello dejando, según el parte del doctor Máximo García Padrós, "dos heridas por asta de toro, una en región cervical derecha con trayectoria ascendente y hacía adentro de 15 cm que bordea la glándula tiroide y esófago que contusiona la vena yugular y la arteria carótida y llega a la fascia prevertebral y la otra en región submandibular izquierda de 10 cm que bordea parótida y lesiona músculo esternocleidomastoideo. Es intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza de toros pasando a la clínica San Francisco de Asís a cargo de la Freternidad. Pronóstico muy grave". Un milagro.

Uceda Leal y Diego Silveti completaban la terna y se estrellaron. Lo normal ante semejante corrida impresentable.

#FuerzaFortes