13 mayo 2015

#sanisidro15/ la entrega de ureña y una pedrada de pedraza


El Pedraza 'Brigadier' es grande como él solo. Alto y largo. 626 kilos de toro de capa colorada. Fino de vientre. Buena pelea en varas. Serio en lo que hace es el toro. Con los riñones. Atragantado el quite de Ureña por chicuelinas. Fernando Sánchez se luce en su par. Andándole y dejándolo arrancar.


 Una ayuda y una muleta pierde Javier Castaño en los primeros compases de la faena con sendos gañafones. El toro arisco y áspero. Sobre todo cuando hace presa y saca el carácter. Luego no descuelga en exceso. Señala una vez el muslo por la mano izquierda. Parece un hombre. Pero cuando lo llevan con temple su movimiento es chochón, con cosas de manso desrazado. Hay que tragar. Aunque parezca que no. La última tanda lo empujan y va adelante.  Trasteo plagado de dudas. Lo caza a la segunda con la espada.

Muy cuesta arriba el castaño segundo. Además de alto y huesudo. El hocico no baja más allá del pecho. Embestida acaballada. A favor, la movilidad. Sin gracia. Actitud de Pacor Ureña. Es imposible, pero se pone muy de verdad. Lo tumba con la grupa y se libra de milagro Ureña. Solo un puntazo donde los machos. Más de verdad se pone entonces y se inventa dos o tres naturales inmensos. Inventados de la nada. Citando de frente, dando el pecho y empujando hasta la cadera una embestida imposible.

Fijeza y cierto orden de movimiento del colorado tercero. Quite de Juan del Álamo a la verónica hacia adelante, muy mecido y templado. El toro embiste con ritmo. Inicio ideal por ayudados. Por arriba y por abajo, ganado el paso. Con suavidad. Una trincherilla que es una pintura. En la primera serie en redondo el Pedraza embiste como los pilares buenos. Ligazón en los mismos medios. Mejor aún al natural. La bamba de la muleta por debajo del hocico, tirando perfecta. En la siguiente tanda se para algo ya el toro, tardea y pide recolocación. Lo que tenía ya se lo había sacado Juan del Álamo. No hubo final.

Enorme el cuarto. Cuello descomunal, también su hondura. Largo como él solo. Negro listón. Engatillada la encornadura. Desarma a Castaño cuando éste intentaba pararlo. Regates varios. Puyazo espectacular de Tito Sandoval que al final ganó el toro. Al caballo le costó dios y ayuda levantarse tras la costalada. Una eternidad. Y el pobre penco que se fue enseñando las enagüas. De banderillas el tercer par, de Ángel Otero, es de premio. Muy bruto. La reunión, totalmente frente al balcón.

Por el derecho tira a dar. El inicio vertical de Castaño lo descompone el gigante a la cuarta embestida. Por el izquierdo se quiere quitar la pañosa de delante. Feo estilo no, peor. De desagradables aires mulares. Con los aceros, otra eternidad.

Se corre turno. Con Ureña en la enfermeria salió el reseñado como sexto para Del Álamo. 686 kilos de toro. Sale intenso y humillando. Es castaño y sus patas son exageradamente gruesas. Tiene brío. Se duerme en el peto, pero no empuja con espectacularidad. Arrea el animal. Es ver un banderillero y cruzarse la plaza de una arrancada. Luego cuando lo llaman más le cuesta. Se había acabado ya el gas.

Caralinda sale muy engallado. A Paco Ureña lo reciben con ovacion. Es más fino, dentro de lo grande que es. A pezuñazos sus primeros viajes. Empuja al peto por arriba y blandea. Pese a todo, Paco Ureña compone y quiere sentir la embestida, ayudarla, romperla adelante y sostenerla sin que se derrumbe. Perfecta la disposición y la apostura pese a que los pitones pase por el corbatín. Por el izquierdo mide y repone. Pero Ureña no vuelve la cara con su puntazo y todo. El gesto y la entrega de torero. Cruzadísimo y queriendo torear despacio. La voltereta, el torero agarrado al pitón, vuelve a escapar. Qué bueno para el toreo sería que uno le embistiera de verdad (y no como el Fuente Ymbro del otro día) a Paco Ureña en un gran escenario.

Porque la de Pedraza va a ser que no. Un pedrada, grandona y poco agradable en general.