24 julio 2015

#feriadejulio/ un cristian climent en hd y la proyección de álvaro lorenzo

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Tras el fiero preámbulo de la desencajonada, donde los toros de Miura desataron el pánico, una novillada de seis novilleros a una sola carta abrió el fuego a una escueta Feria de Julio. Qué pena un menú tan corto. Pero a ver si con esto se le abre el apetito a la afición.

Buena entrada, por cierto. Un tercio o lo que son, mejor, unas 3.500 personas para ver el futuro del toreo por dónde viene. Con novilladas así, de a seis, lo que hacemos es ponerle el camino más estrecho al futuro. Favores, pocos. La materia, un encierro de El Ventorrillo --en sustitución del anunciado de El Torreón-- con su toque de seriedad. Aunque un tanto desigual en forma y contenido. Y al final, lo que queda es la proyección de Álvaro Lorenzo y el estallido de un Cristian Climent por fin en su versión HD (alta definición), que tuvo que ver como un presidente de visión en blanco y negro le negaba una puerta grande de ley. No sé qué Maicas, por cierto, se llamaba el del palco.


Abrió plaza Fernando Beltrán. Su papeleta es que ésta era la primera vez que se vestía de luces. Y no, no le tocó precisamente la lotería. Novillo cuesta arriba, de pezuñas ortopédicas, que no humilló ni de casualidad. Rebañaba por encima del palillo o de la faja. Fernando Beltrán estuvo por encima en todo momento. Muy encajado, tragando con la mala clase. Muy asentado, mentón al pecho y queriendo torear con suavidad. Pellizcos de torería en algún remate o en un par de molinetas que salpicaron la faena. Había motivos para volverse tarumba con aquella embestida y el de Faura acabó resolviendo una faena a la que acompañó el público. Un pinchazo hondo no valió y con el descabello se enredó lo demás. Silencio, pero buen sabor. Merece mejor suerte.

Faena intermitente, pero repleta de sus tan personales chispazos, fue la de Posada de Maravillas. Novillo muy rajado e informal, que una vez la tomaba con codicia y otras molestándole todo, defendiéndose o incluso parándose. Al relance el novillo, apretando hacia adentro y volviendo con esa inercia a los medios, ahí empezó Posada con un cartucho. De los cuatro naturales de inicio, uno, el tercero, pegó un crujido. Una veces sí y otras no. Muy a la defensiva. Dos series más profundas y enroscadas mediada la faena tienen personalidad. Pero la faena se vuelve a enredar. No le venía en gracia eso de tomarla por abajo. Falta de raza.

El tercero miró las tablas con descaro ya con los primero capotazos. Parecía el más negado. Pero Álvaro Lorenzo bajo la atenta mirada de don Pablo Lozano inició faena con dobladas de libro. Temple y mando. Y el que parecía manso ya nunca se volvería a acordar de la querencia. A favor del novillo, la hechura. Cumbre del toreo ligado las dos primeras tandas en redondo. La muleta muy por delante, ofreciendo distancia. La ligazón en un palmo, el paso adelante sin dudarlo para sujetar la embestida y el enganche del muletazo siempre templado. Trazo largo y muy entregado. En la corta distancia también resolvió. Natural muy con los vuelos. La espada es la que se fue baja. El premio, merecido, de una oreja.

Novillo con expresión de toro el cuarto. Muy bajo. A Jorge Expósito la premura por lograrlo todo se le hizo una montaña y todos los sueños acabaron estrellados. Exigió la embestida, que para nada fue clara, y con la espada pasó un calvario.

Cristian Climent encendió la mecha con el mejor novillo de la tarde-noche, al que solo le faltó un mejor tramo final. Embestida muy templada y enclasada. A la verónica lo recogió perfecto y se sitió por ese palo. Luego, el de El Puig, los tocaría todos. Quite por tapatías, por gaoneras, un tercio de banderillas made in Foios, y El Soro desviviéndose en el callejón, dando certeros consejos. Era la mejor versión de Climent. En HD.

La faena prende de rodillas con emoción. Las primeras series en redondo tienen verticalidad, cadencia y sentimiento. Con la embestida ya a menos resuelve por la vía del desplante, las rodillas al suelo y, al final, un espadazo de premio. Dos orejas a la mejor versión de Cristian Climent en alta definición para todos, menos para un presidente tacaño. Qué cenizo. Climent cortó una oreja y dio dos vueltas al ruedo porque así lo quiso el pueblo.

El jabonero sexto del Ventorrillo fue el de más baja presencia de la novillada, pero su embestida, para variar, también vino cargada de complejidades. Si apenas se dejó dar una verónica decente, al último tercio llegó con embestida alocada y descompuesta. Varea no dudó ni una vez y resolvió sobrado la papeleta con una muleta capaz. Solo con la espada echó el borrón.


FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Toros de València, 23 de julio de 2015. Feria de Julio. Novillos de El Ventorrillo bien presentados en general y de variado comportamiento. Los mejores tercero y quinto; el primero, sin entrega, el más deslucido.  Fernando Beltrán (silencio tras aviso), Posada de Maravillas: (ovación tras aviso), Álvaro Lorenzo (oreja tras aviso), Jorge Expósito (silencio tras aviso), Cristian Climent (oreja con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo) Varea (ovación tras aviso). Un tercio de aforo (una 3.500 personas).