10 agosto 2015

jesús duque, sánchez vara y andres palacios triunfan con una de benítez cubero en el herrumblar

Por Luis María Garrido 

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Por algo lo llaman "La Fiesta de los toros" 

Con tarde soleada y calurosa, nos dimos cita en esta pequeña localidad conquense, El Herrumblar. Sinceramente nunca había acudido a una "corrida de pueblo" por así decirlo y además sentía curiosidad por ver los Hidalgo-Barquero de Benítez Cubero lidiar a pie, tras tantos años condenados a los festejos de rejones, así que hacia allá marchamos con la compañía de otros buenos aficionados valencianos. A las 18:30 de la tarde, la plaza de El Herrumblar lucía casi llena y se palpaba en el ambiente la esencia de un pueblo en fiestas que se volcaba en lo que siempre ha sido y será la piedra angular de su festividad veraniega: la corrida de toros.

Ya corrían las noticias de que desde la sevillana finca de "Los Ojuelos", Don José Benítez Cubero había enviado una docena de buenos y crecidos pupilos. Poco faltaba para cerciorarnos de que así era. Primer toro, bien presentado, cuajado y serio, sin saber aun que sería la nota común en el festejo. Sánchez Vara, de rosa y oro, se estira fácil a la verónica rematando en la (si la hubiera) misma boca riego con dos buenas medias. Galleo por chicuelinas para dejar al toro que empuja fuerte y fijo en la única vara sacando al caballo del tercio. Se luce en banderillas el matador. En la muleta, se torna el toro en noble hasta el extremo. La falta de fuerzas que acusa le hace soltar la cara al final muletazo, defendiéndose. Ducho Sánchez Vara en estas lides de las "corridas de pueblo", brinda al público y tras sacarlo toreramente desde las tablas no escatima en guiños a la galería: rodillazos, desplantes, abaniqueo... no faltó nada y así se lo premió el público tras una efectiva estocada ligeramente caída. Dos orejas.

Andres Palacios, de Albacete, con un elegante negro y oro intentó torear a la veronica a un bien presentado segundo más abanto pero con más clase. Aprieta como su hermano fuerte levantando al jaco. Bonito quite por verónicas cerrando con una media muy torera, para empezar a vislumbrar el buen corte de Palacios. El burel corta y mide en banderillas, y tocan a muerte con solo 4 palos en el lomo del benitezcubero. Con la muleta, se reafirma lo antes visto: buen concepto y corte de Palacios, sorprendiendo a propios y a extraños que no le conocían, como el que escribe estas líneas. Buenas series por la derecha, bajándole la mano a un toro con mejor fondo aunque no sobrado de fuerzas. Por la zurda, un desarme le hace desistir y otra vez el toreo a derechas con un toro ya venido a menos. El detalle, unos toreros ayudados por bajo para cerrar al toro antes de la suerte suprema. Pinchazo, estocada casi entera y golpe de verduguillo. Una oreja y ganas de verlo con el 5º.

 Torazo el tercero, negro listón, bien armado y de lujosas hechuras: una preciosidad. Se lo piensa mucho en el capote de Duque, que viste un azul marino y oro con cabos blancos que ya se enfundó en la pasada Feria de Fallas. En el caballo falta clase, y toca el toro música estribera aunque dejándose pegar, metiendo riñones en un largo encuentro con el caballo. Las banderillas, de aquella manera, con el toro muy parado y en tablas, pasando aparente factura su pelea en el jaco. Brinda Duque al público y con toreros doblones saca al toro de su querencia en tablas, para torear en los medios a un toro que se desarrolla a más, repitiendo por el pitón derecho. Poderosas las series de toreo en redondo, calando en los tendidos, transmitiendo el toro. Por el izquierdo, embestida algo descompuesta y más corta.

Con el toro ya a menos, se viene un arrimón que destierra antiguos fantasmas falleros, extrayendo buenos muletazos y un desplante final tocando el pitón del toro. Faena hecha, tendidos contentos. Un pinchazo, estocada y 2 orejas. Buen toro tragándose la muerte hasta el final.

Sale el cuarto, pero antes que no falte la típica anécdota. En este caso actúan de diestros corraleros los chavales de la localidad, y al tener ya al 4º toro en el pasillo para salir otro hermano rompe la puerta del chiquero y se enzarzan en brutal pelea. Cunde el pánico entre los neófitos torileros, que no saben afrontar la situación hasta que vuelve el toro destructor a su chiquero tal y como salió, cierran y sale el famoso cuarto, alto de agujas y largo, negro y con signos en sus pitones de la destroza anterior. En los primeros tercios, acorde a su formas: brutote. De nuevo Sánchez Vara fácil con los palos. Hace falta más que un Hidalgo-Barquero bruto para poner en un aprieto a este torero, todo hay que decirlo. Brinda al empresario, y de hinojos inicia su labor. Pierde las manos el burel; el encuentro con su hermano pasa factura, y se traduce en un toro nobletón con poca fuerza, al que le cuesta humillar. Al que no le cuesta hacer faena es al de Guadalajara, que a su estilo le saca todo a un toro que cuando se marcha el matador a por la espada, se tiende en el albero. Sin fuerza el toro (obvio) no le ayuda queriendo matar al encuentro. Lo caza a la segunda. Estoconazo de efecto fulminante. Otras 2 orejas...y que se note que están en fiestas.

El quinto, playero de cuerna y largo, a punto está de tumbar al caballo. Se muestra reservón en banderillas, cambiando el tercio con solo 2 entradas y sus consiguientes 4 garapullos. Antes, Palacios quitó por Chicuelo con gusto. Brindis al público. Toro complejo, con los matices de la casta este 5º. Noble como sus hermanos, pero gazapón y pegajoso a la salida de las series. Instrumenta Palacios faena ortodoxa más lucida por el pitón derecho. Estoconazo en lo alto y el toro encastado aguantando los últimos estertores. Muerte de bravo, sin paliativos. 2 orejas y la terna "matemáticamente" a hombros.

Faltaba un toro, pero en El Herrumblar la fiesta ya era plena. Sí, la fiesta de los toros, de los toros de su pueblo. Sale el sexto, que ya sin ser novedad resulta ser otro torazo, alto de cruz, un punto basto y playero, que sale como un tren poniendo en peligro la integridad de burladeros y tablas. Un simple espejismo. Cojea en demasía de la mano derecha. ¿Habrá sido este el otro combatiente? El caso es que la lesión convierte los primeros tercios en puro trámite, y ya en la muleta el garlopo saca la nobleza de sus hermanos, que junto con la lesión le hacen embestir casi ralentizado. Jesús Duque lo torea con relajo por ambos pitones, espaciando las series con inteligencia, dosificando el poco brío que atesora el mermado animal. Un alivio que las jóvenes promesas no solo controlen la técnica, sino también la inteligencia y los tiempos para sacar faena a todo tipo de toro con sus circunstancias. Traca final toreando de hinojos con un torero desplante. La guinda: manoletinas. Media estocada en los rubios de efecto fulminante y dos orejas con petición de rabo. Parece que la única que no lo quería era la señora Presidenta. De todas formas, estoy seguro de que también disfrutó de "la fiesta" en El Herrumblar.

El caso, es que cuando se junta la esencia de una localidad festiva con una corrida bien presentada y una terna dispuesta y preparada, uno entiende a todas luces aquello de "la fiesta de los toros". Y muchas veces, no hay mejor perspectiva que la que se tiene alejándose de las plazas de primera que tanto pisamos.

 Plaza de Toros de El Herrumblar (Cuenca). 9 de Agosto de 2015. Casi lleno en tarde calurosa. Toros de Benítez Cubero, negros en su totalidad, de excelente presentación por su seria expresión, lustroso remate, cuajadas culatas, y limpieza de pitones. Nobles en general y justos de fuerza, destacaron el encastado 5º y el repetidor 3º. Sánchez Vara: 2 orejas y 2 orejas; Andrés Palacios: oreja y 2 orejas; Jesús Duque: 2 orejas y 2 orejas con petición de rabo