09 agosto 2015

un rotundo escribano y un palazón siempre queriendo le cortan siete orejas a la de adolfo martín en alicante


Cayó Rafaelillo del cartel por un misterioso tirón muscular y la tarde quedó en mano a mano para que los toros volvieran para quedarse al agosto alicantino. Manuel Escribano se presentaba en Alicante  y Francisco José Palazón estaba ante una nueva oportunidad de gritar que quiere ser torero. La corrida de Adolfo Martín, la más seria que se ha visto en Alicante en tiempo. Los dos primeros fueron la mar de interesantes y el sexto de excelente embestida, pero poco fondo. Escribano (temple y valor) dejó claro con absoluta suficiencia el sitio que tiene ganado a pulso y Palazón, con sus carencias y querer ser, se reivindicó en lote nada fácil. Y al final triunfalismo con la emoción Albaserrada. Ver para creer: siete orejas le han cortado a una corrida de Adolfo Martín.

Un tío 'Chaparrito' para abrir tarde. Llegando a los burladeros, enterándose. Cárdeno, largo y musculado. Abre la cara. Mirada viva. Fácil de capa Manuel Escribano. El montado pica de pena y tarda en meter las cuerdas. En el quite por chicuelo se queda abajo. Luego saca el ritmo en la brega del peón. Hay que llevarlo. Facultades de Escribano para ganar la cara en banderillas. El adolfo obliga.

Inicio por abajo de Escribano. Llevándolo. Pulso... y por el derecho que se duerme esa embestida marca de la casa. Leves los toques. Más suavidad imposible. Le liga la primera tanda. La clase. Pero es listo Chaparrito. En el segundo muletazo de la siguiente, tanta suavidad le empalaga y sorprende a Escribano. Hay que enganchar y no dejar ni media ventaja. A izquierdas se queda más encima. Molinetes y otra en redondo. No baja un ápice la calidad del primer Adolfo por esa mano. Ni su fijeza entregada tampoco.  La estocada se cobra con mucha verdad y con un tremendo volteretón del que sale Escribano con la talega partida. Dos orejas exageradas y ovación para Chaparrito.

Palazón ante su reto. Hay cabeza en todo en lo que quiere expresar. Verde manzana y azabache el vestido. Arte para ir a la guerra. Capotea con pies y gana los medios a Horquillón. Toro recibido con otra ovación. Seriedad. Recia mazorca. Estrecho y con las puntas volviéndose un pelín. Dos varas. Esa embestida seca de lo albaserrada. La mano zurda la ve Palazón enseguida. Tal vez el toque es más por arriba que por los vuelos en el avío de Palazón. Para engancharlo mejor habría que tocar solo con los vuelos. Hay que llevar a Horquillón. Mandarle. La raza, las ganas del querer salir del pozo y la emoción. Por el derecho se revuelve como un ratón. Pero Palazón también se pone por ahí. Más emoción. Más argumentos. Media honda tras pinchazo. Y oreja.

Se corre turno. Escribano sigue en la enfermería. A Comadrono le falta celo. Gazapea sin fijeza alguna y nunca aparenta ir metido. Y hasta el momento también es el menos guapo. Palazón se pone como si fuera bueno. Otra vez a izquierdas, con la actitud de un tío. La embestida pasa como sin querer. Midiendo y cortando la respiración. Por el derecho le lanza el pitón el que parecía estar dormido y llega la voltereta. Fea la caída y la paliza, muy a merced. Espadazo de Palazón. Algo contrario. La muerte se hace de rogar. Una oreja que no corta cualquiera. Por cierto, que cuadrilla la de Palazón  con sabor a Alicante con Paquito Cervantes y Alvarito Oliver.

Paletón, casi playero, es el cuarto. Aviador se llama y es para Manuel Escribano, que se presenta en vaqueros y en mangas de camisa. La hechura de Aviador no acompaña. Le falta celo y tiene querencia a tablas. Lo desengaña Escribano sin tirones. Va a ser que le gusta torear templado y despacio al de Gerena. Se encaja. Pisa terrenos de cercanías y se apodera del toro, sujetándolo en los medios y lo liga por ambos pitones a ralentí. Por fin un Adolfo estaba dispuesto a hacerlo por ambos pitones. Todo el resto era de uno y mostrando claro desequilibrio. Estocada caída y oreja.

El quinto se agarra al piso y mide y no quiere. Otro trago para el escaso currículum de Francisco José Palazón. Otra vez alta tensión porque el alicantino nunca volvió la cara. Pero esta vez era imposible.

Bajo y acapachado el Aviador que hace sexto. Aire asaltillado. Humilla y gatea. De salida busca los bajos de los burladeros. Variedad capotera de Escribano, que se enamora rápido. Larga de rodillas, galleo por tapatías y remates varios. Muy por abajo siempre. Amexicanada embestida. Por ambos pitones también. El brindis de Escribano a Palazón rubricaba un tarde para recordar. El inicio es perfecto. Humilladísimo, se engancha en los vuelos. Pero no tiene finales por el mismo palo y clase y se acaba rajando buscando maderas. Pero la tarde de Escribano no tiene fin y se lo saca a los medios y le roba una tanda sin quitarle la muleta de la cara sin borrón y ya pegado a chiqueros se desplanta arrollador. Estocada y dos orejas.

Triunfalismo excesivo tal vez. Pero lo que es inegable es que apareció el toro que asusta, que multiplica el mérito, y que dos toreros se entregaron del todo. Escribano, imparable, y Palazón queriendo y queriendo.

Plaza de toros de Alicante, 9 de agosto de 2015. Toros de Adolfo Martín de desigual presentación, encastados los dos primeros. Manuel Escribano (dos oreja, oreja y dos orejas) y Francisco José Palazón (oreja, oreja y silencio). Algo más de un tercio de entrada (una 4000 personas).