23 septiembre 2015

#bousalgemesí/ triunfo rutinario de galdós y de miranda

La Setmana de Bous sube el nivel. A partir de ya se suceden los carteles rematados con novilleros punteros y hierros de renombre. Para empezar, Guadaira, que en el cuadrilátero de La Ribera ha cuajado tardes para recordar en los últimos años. Y por eso vuelve. Encajan bastante bien. Casi siempre, por seriedad y cuajo, se llevan la palma. Pero esta vez la tarde transcurrió gris, plúmbea y predecible. Muy a contraestilo del mismo Algemesí. A la manejabilidad (que palabro más asqueroso) de Guadaira le faltó casi todo lo demás. Desde la apariencia de seriedad, al fondo y raza del que se presupone bravo o al menos lo aparenta.

David de Miranda y Joaquín Galdós no pasaron de correctos. Demostraron tanto oficio como escasa imaginación. Y al final la tarde se fue, incómoda e ingrata, con el viento molesto que ya apunta al otoño. Pocas cosas que recordar. Y es que no siempre vamos a rozar el desiderátum en la ejemplar Setmana de Bous de Algemesí, a la que por cierto, una vez más, la secta antitaurina ha vuelto a amenazar queriendo tapar el sol con un dedo fascista.

La plaza de nuevo llena en miércoles de disfraces. Casi 4.000 espectadores un día más. Pero esta vez no hubo por donde arrancarse. La puerta grande que compartieron el onubense y el peruano fue muy por la cara. Agradable, fácil, intrascendente, rutinaria.

Buscas a algo a lo que agarrarte para armar la crónica y no te sale más que un capotazo de Raúl Adrada al castaño que hizo cuarto por la mano derecha, de sedoso y larguísimo temple. Ese capotazo fue dentro de un buen tercio de banderillas a cargo de la cuadrilla de Galdós, que desmoteró, frente a ese novillo castaño, que también fue el mayores y más reunidas virtudes. Se llamó 'Leñador' y tuvo trapío de novillote, discreto de cara y algo montado.

Movida fue su salida, repitiendo y buscado la capa de Galdós. El depósito tras una vara empujando tuvo que suministrarse con mesura. Ahí apareció el capote de Adrada. Galdós fue acortando terreno conforme avanzada su faena hasta acabar metido entre los pitones. Si algo equilibró esta faena y la anterior, fue su mano zurda. Leve el toque y ordenado su vuelo. Aprovechó las embestidas por abajo. Esa punta de casta brava lo pedía todo por ahí. Por arriba era una arreón, un hachazo. Si llega a tener una pizca más de poder se hubiera redondeado aquello. Galdós tiró de oficio y un espadazo supuso dos orejas.

Pero apenas nada consiguió la trascendencia de lo imborrable. Los muletazos venían y se iban como pisadas en la orilla del mal. Maldita esta tauromaquia del oficio, de novilleros tan sin mácula como impersonales, y novillos en el límite.

Pastueño y noblón el primero. David de Miranda tuvo disposición. Se pegó un arrimón por momento, dejó entrever su concepto, carente de retorcimientos, pero nunca acabó de pegar el grito. Eso sí, blanco roto y azabache quedó tintado en sangre. El quite por tafalleras a pie firme fue como una declaración de intenciones que no acabó de escucharse en estéreo, y Algemesí va el ruido, pero también las nueces. Firme, ajustado, limpio. El novillo lo exprimió con suficiencia y facilidad. Mal cosa en un novillero. Las innecesarias bernardinas con el toro ya muy aplomado y quedándose encima acabaron en una paliza. Siempre es oportuno. Hubo oreja.

Otra le cortaría al tercero. Pero ésta muy con alfileres. Este negro sí recordó al cuajo que Guadaira suele lucir por Algemesí. Bajo de manos, rematado, carnes por delante y por detrás, no mucha cara, pero con la seriedad del cuajo. Le quedó poco fondo, poca raza y una embestida atrancada. De Miranda tocó brusco, el viento molestó lo suyo y se sumó algún susto con el novillo ya a la defensiva. No hubo estructura, pero al final un espadazo en sitio de muerte valió una oreja.

Queda por decir del segundo. Escasa la presencia. Falto de riñones. Quedó muy aplomado. Sobre todo por la mano zurda tiró bien Galdós, quien le puso al final efectos de cara a la galareía a la faena para llamar la atención


FICHA DEL FESTEJO
Algemesí, 23 de septiembre de 2015. Quinta de la Setmana de Bous. Novillos de Guadaira desiguales de presentación y bajos de raza en general, aunque nobles. El cuarto reunió más virtudes de bravo. David de Miranda (oreja y oreja). Joaquín Galdós (oreja y dos orejas ). Casi lleno (3900 espectadores).