17 enero 2016

david bowie: torería pop


La semana empezó con un repentino mazazo: David Bowie se había ido. Decir pop es decir Bowie. Por momentos, una especie de doctor Levingstone abriendo nuevos caminos sonoros y estéticos, siempre bien relacionado. Un vida que se supo reinventar siempre y que fue eso, una vida, UNA VIDA EN MAYÚSCULAS, hasta el último suspiro. Con los tiempos medidos. El 8 de enero de 2015, cumplía 69 años y publicaba su último disco: Blackstar, y jugaba a morir y resucitar con la canción Lazarus. Tres días después fallecía. Era el remate de su gran obra.

Hasta para despedirse tuvo lo que en Tauromaquia llamamos TORERÍA. Ese algo con el que solo los elegidos son capaces de comunicar.

Ay, qué bueno hubiera sido que alguna personalidad de referencia del toreo hubiera mostrado en público el mínimo dolor o sentimiento por el adiós de David Bowie. O se sintiera parte de lo que podía llegar a significar. Habría sido todo un detalle de que por ejemplo el toreo, por algún poro de su piel, todavía mantiene contacto con la realidad. Pero no.

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En 1965 Los Beatles aterrizaron en España y ya bajaron del avión con monteras en sus cabezas, e incluso se retrataron vestidos de luces. Por entonces el toreo era lo más pop. El Cordobés hacía rock en el ruedo. Aquellas broncas entre Paco Camino y Palomo Linares en televisión tenían personalidad. Aquel venezolano llamado César Girón repartía cornás para todos en los patios de cuadrilla. El toreo era pura cultura pop, era transgresor, era puro corazón latiendo e impulsando las ilusiones y emociones de una sociedad.

Y claro, hasta Los Beatles para ser pop en España se tenían que parecer al toreo. Era 1965 y hasta entrados los 80 el toreo todavía mantuvo esa fiebre con una pomada de toreros tan diversa como apasionada: hasta el recuerdo de un torero ochentero como Julio Roblés esta semana ha sido trending topic.

Y es que no, no había nada en esencia más propio de la cultura popular en España que una chaquetilla grana y oro. Pero de los Gabitene Caligari también se pasó...


Cuánta torpeza hasta llegar hasta aquí, hasta hoy. De ser vanguardia a ser tópico y burla, a ser motivo de denuncia en un Facebook para pusilánimes y mojigatería 2.0.

De ser héroes y referentes de moda y de vida… a que las figuras del toreo de hoy no puedan más que competir con los previsibles modelos del cátalogo de la Semana Fantástica de El Corte Inglés. Qué triste.

¿Con que se ha muerto David Bowie? Sí, ahora nos queda todo su legado. Pero, ¿y la grandeza del toreo? ¿Qué fue de ella?