09 febrero 2016

¿será la tauromaquia moneda de cambio populista para la formación del nuevo gobierno?

Soy optimista. Tras la espantada de un Rajoy rechazando el mandato del Jefe del Estado, automarginado en el circo parlamentario, hasta las cejas de corrupción e incapacitado para ejercer una política de pactos tras su pésimo uso de la ya agotada mayoría absoluta, los tiempos demandan sensatez, abertura y capacidad para enfocar la multicolor pluralidad que arrojaron las últimas elecciones generales. Parece que Pedro Sánchez está conduciendo con prudencia la situación para la que se le ha propuesto, leyendo la enrevesada realidad con atinada clarividencia pese a lo complicado que se plantea todo acuerdo posible.

http://www.abc.es/media/espana/2016/01/19/congreso-diputados-efe_xoptimizadax--620x349.jpg 

Más que de enfrentar programas se trata que crear un proyecto plural para una situación compleja. Más que ceder tú por aquí y yo por allá, se trata de buscar puntos en común en beneficio de una ciudadanía cada vez más fracturada. 

Para todo eso lo primero que hay que tener es voluntad. Sin voluntad, no hay nada. Y voluntad, por lo visto por ahora, la tienen PSOE, Ciudadanos, Izquierda Unidad, Compromís o PNV. Podemos y sus confluencias han hecho excesivos quiebros como para no tomar en serio cualquier postura. A Rajoy le bastó tocar la realidad del poder para olvidar su programa electoral de 2011 y hacer justo lo contrario en los cuatro años siguiente. A Podemos ni eso. Todo lo dicho quedó en entredicho cuando aquí todavía no ha echado a andar nada. La realidad siempre pone en evidencia a los que creen estar en posesión de la verdad, y algo así le ha pasado a la formación que dirige Pablo Iglesias.

Como decía, soy optimista. Tal vez en exceso. Pero eso no quita que cualquier posible pacto también me despierte cierto miedo; o mejor: cierto pánico. Por lo complicadas que son las soluciones sociales y económicas que demanda el país, el populismo tiene más fácil hacerse un hueco. Y claro, si los problemas de paro o desigualdad se antojan todo un Everest, el ruido animalista siempre puede echar un capote.

Lo que trae está nueva política son actitudes beatíficas. Políticos con aires de curitas y discursos moralistas. Postureo buenista al que solo le falta el alzacuellos. Política y democracia que se confunde con apostolado y que tacha porque sí a los impíos por naturaleza.

Y ahí el animalismo marca el top. El político más beato se gana la santidad mostrando su animalismo a los cuatro vientos. Tal vez porque está bien pagado por el lobby que lo sostiene toda es industria y propaganda.  

Animalismo al alza vs Humanismo en decadencia hasta dar con la realidad: El ruido mediático del odio totalitarismo vegano-animalista-antitaurino es ensordecedor. Así que, llegado el momento, estas siete líneas que siguen pueden hacer a más de uno comulgar con ruedas de molino o a Podemos con Ciudadanos o cosas así.


Este punto del documento elaborado por el PSOE puede, al final de toda negociación, pesar más que los objetivos por reducir la desigualdad, acabar con el desempleo o garantizar la sanidad universal. Simplemente por el brindis populista que supone y el ruido que sería capaz de general. Lo estamos viendo en ciertos municipios y alguna comunidad autonoma que otra, ¿verdad?

Hasta en eso el PSOE de Pedro Sánchez ha sido 'inteligente' a la hora de negociar un gobierno en el que supuestamente las personas y sus problemas y preocupaciones deberían ser su principal eje y objetivo, pero en el que la Tauromaquia, la cultura taurina y toda su riqueza y diversidad podrían ejercer como peligrosa moneda de cambio. Aunque la pluralidad del Parlamento diga lo contrario.

Porque no nos engañemos: maltrato animal es el eufemismo político que se utilza en España para atacar a la Tauromaquia, que justamente se fundamenta en todo lo contriario al maltrato; a saber, se fundamenta: en el amor, veneración y respeto a un animal y su auténtica animalidad, el toro bravo.

Pero esperemos que no; que no se juegue con nuestra Cultura, con nuestro Patrimonio Cultural, nuestra riqueza y diversidad económica, genética y ecológica, que se llama Tauromaquia y mueve a más 15 millones de personas cada año y que el día 13 de marzo, en València, han decidido salir a la calle.

http://www.campoytoro.es/img/banner8.jpg