14 mayo 2016

#sanisidro2016/ ¿por qué talavante una oreja y roca rey dos y puerta grande?


La primera tarde de apretón de San Isidro se calentó a fuego lento y acabó por estallar por todas las costuras. Se le abrió Madrid en canal por una Puerta Grande indiscutible a Roca Rey. Justo antes Talavante levantó el fuego en una faena macerada del error al acierto, donde la virtud fue acabar por encontrar el camino: toro cuajado y espadazo. La corrida de Cuvillo, remendada y desigual. Punto negativo. Dos del Conde de Mayalde completaron el sexteto. Madrid midió. La faenas insulsas ante la casta insulsa las protestó. Y con razón. Dos toros normaluchos para un Sebastián Castella como atascado. Al peruano Andrés Roca Rey le protestaron una faena que quisó solucionar de arrimón y la cátedra le dijo que esas cosas aquí, sin toro, como que no. El castaño de Talavante, pues como aquel. Bastote, protestado y en límite. Diciendo nada.

Pero salió el quinto. Enorme. Alto, cuesta arriba y 591 kilazos. Jabonero de Cuvillo --Tala fue el único que se llevó los dos del hierro titular. Embestía en forma su forma natural tal cual era. Y eso que se llamaba 'Tramposo'. Bruto y por arriba. Tarascadas a cientos. A Trujillo le embistió por la esclavina y por poco lo caza ahí, y antes a la salida del piquero ya se había librado. Arrollaba el jabonero y por arriba era como un ventilador lanzando los pitones.

https://pbs.twimg.com/media/CiW82faWwAAAUvw.jpgTalavante pecó de primo en el inicio por alto. Primer desarme. Primer error. La solución, el acierto, fue la rectificación de volver a empezar pero esta vez por abajo. Ahí el toro abre la vía de luz. A su altura sigue con el ventilador. Revolviéndose. Lanzando gañafones por arriba de la hombrera. El temple se antoja fundamental. El derecho es doble potencia. Violento por ahí. Los muletazos a su altura son para destrozar muletas. Hasta tres tiene que emplear Talavante para al final corregir errores y ver que es el izquierdo y por abajo y templado. Una serie en redondo tragando tarascadas impávido. Y salen dos series al natural robadas por esa rendija por la que dejó ver la luz. Y el mejor Talavante toreó con los vuelos, se embraguetó vertical y ligó emocionantes naturales. El toro y su violencia estaban más que cantados y por eso sorpredieron más esos dos manojos de naturales de perfecto vuelo. Hasta larguísimos se sucedieron. Dos tandas para sentir la sensación del torero, la sensación de cuajar al toro y atraparlo de estocada, que es como deben matar las figuras los toros que cuajan. La oreja era de enorme mérito.

El fuego al máximo justo cuando Roca Rey volvía a escena. Con 'Buzonero', del Conde de Mayalde. Un quite por gaoneras dejando que los pitones le afeitasen la barriga en los mismos medios. El gusto que debe dar eso. El comienzo por estatuarios. Planta firme. Un cambiado por la espalda y luego otro inverosímil del que se libró porque el toro embistió por el pitón de fuera, por donde marcaba la muleta, y no por dentro, porque por ahí lo atravesaba.

Más fuego. La firmeza absoluta. La muleta citando soterrada. Ni un alivio. Muletazos de un sometimiento absoluto. Un parón que es todo un pulso que gana La Roca. Luego estalla la ligazón, vuelve la arrucina inverosímil. Al natural lo ata. El toro no es fácil, protesta, lanza la cornada a la mínima. Y entre muletazo y muletazo lanza una radiografía y se quiere como venir por dentro a ver qué caza. Pero Roca Rey no le deja ni suspirar. Se lo ajusta. Y lo puede en treinta muletazos de toreo sobre ambas manos y sus remates accesorios marca de la casa, esos que electrocutan al más pintado. Las Ventas se entrega, estalla y revienta la puerta grande de una estocada en la que literalmente se encuna entre los pitones.

¿Por qué Talavante corta una oreja y Roca Rey dos y puerta grande? Porque la tarde fue a más, y mejor salir en sexto lugar que en quinto. Porque Talvante utilizó tres muletas y Roca Rey solo una. Porque la faena de Talavante fue siempre del error al acierto para al final cuajar dos series de naturales y Roca Rey simplemente arrolló sin rectificar un ápice en una faena de enorme intesidad y mando. De las dos estocadas, que los son, la de Roca, además, tuvo un embroque del salió indemne de milagro. Pero la cuestión es que una corrida de toros desrazados e inexpresivos remontó cuando salieron dos toros con emoción. Entonces el toreo, el valor, la torería y la misma vida cobraron sentido y nos pudimos sentir unos privilegiados por entenderlo y sentirlo.

1 comentario:

Gonzalo Ramos Aranda dijo...

EL TORERO ROCA REY

“Le ha brindado un toro . . . al Rey.”

Que desto nadie se asombre,
por que es condición del hombre,
enfrentarse con la bestia,
en la más taurina fiesta.

Confirmación, en “Las Ventas”,
después de miles de tientas,
vestido de verde hoja,
verlo lidiar se me antoja.

Limeño, serio, sencillo,
luz del sol que vierte brillo,
el torero Roca Rey,
impone su estilo a ley.

Sus ojos tienen mirada,
de hambre, de triunfo, alborada,
la juventud, por delante,
valiente, de buen talante.

En las suertes es variado,
los triunfos ni lo han mareado,
le gustan los toros “crudos”,
él los transforma en maduros.

No perdona ningún quite,
la quietud sella su cite,
ningún viento le hace mella,
al diestro que tiene estrella.

Que madera tan peruana,
lo que le pega la gana,
hace con su tauromaquia,
arte, alquimia, vuelta magia.

Astados le tienen miedo,
el espanto ronda el ruedo,
“Tortolito”, “Buzonero”,
recuerdo imperecedero.

¡Qué matador tan seguro!,
tan “chaval” y tan maduro,
espada de antología,
la Virgen siempre lo guía.

Desde niño, consagrado,
novillero fiel, honrado,
Andrés, sí tiene talento,
este “gallo” es un portento.

Hoy, Madrid, se le ha entregado,
al torero más osado,
dos orejas, puerta grande,
que su ser jamás . . . desande.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México a 13 de mayo del 2016
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)