19 marzo 2017

toros #fallas2017/ eufórico colofón con el indulto de 'pasmoso' por lópez simón



Hace 25 años Manolo Montoliu se desmonteró por última vez en la plaza de toros de València por un tercio de banderillas antológico. Aquel día de Sant Josep del 92 estaban anunciados Manzanares, El Soro y Ponce con una corrida de Sepúlveda, que les aseguró no estaba mucho mejor presentada que la de hoy de Domingo Hernández y Garcigrande. Ésta, tal vez, ha sido la más pareja de toda la feria por dentro y por fuera. 25 años después València ha vivido sus mejores Fallas en bastante tiempo. Eso dicen los hosteleros y demás gentes que tienen negocios de puertas abiertas. Éstas, que han sido las octavas que programa Simón Casas Production, para la Plaza de toros de València también han sido las mejores en cuanto afluencia de público. Las fechas clave que van del 15 al 19 se han recuperado casi al completo. Buena señal. Otra es el rumbo, la seriedad y el triunfalismo tan fallero con el que se remató todo, con el eufórico indulto del toro sexto: 'Pasmoso-111' de Domingo Hernández, de maravillosas y agradables hechuras, colorado y ojo de perdiz, nacido en diciembre de 2012, de 532 kilos y que lidió Alberto López Simón.

¿De indulto? Pues no. ¿Ha sido el último toro de las Fallas el mejor de todo el ciclo? Sí.  Embistió, tuvo transmisión y López Simón lo lució. Derribó al piquero con estrépito, en banderillas acudió con franqueza y se desmonteró Vicente Osuna.

El inicio de faena fue eléctrico. El cambiado en el centro del platillo fue de infarto con el toro galopando. Ahí la gente se metió hasta las trancas en la faena y empujó. López Simón lo dejó venir muy de largo y ligó siempre. Faltó profundidad, pero la quietud frente a la movilidad animal y el temple hacían rugir a los tendidos. El factor sorpresa de los cambiados volvió a ser un arma a favor de López Simón. Al natural logró lo mejor. La muleta le voló perfecta y con los flecos condujo muy asentado y arriñonado hasta el infinito. Estaba a punto de desatarse la euforia por el indulto. Antes llegó el arrimón, ya en el tercio, de frente y por detrás. López Simón era, es, de nuevo el torero de tremendo gancho. Fue una locura cuando se fue a por la espada. Mientras Amado Martínez aguantaba el chaparrón, Simón cuajó el mejor ramillete de muletazos, por embraguetados, ajustados y emotivos, y que se remataron con un de pecho magnífico.

Asomó el pañuelo naranja ante el clamor y la locura. El indulto y la felicidad.

Pero no, no era de indulto. Como no era de vuelta al ruedo el toro quinto para el que Amado Martínez, que ya debería haber presentado su dimisión, no tuvo reparo en asomar el pañuelo azul. El prestigio y seriedad de la plaza de toros de València no puede estar en sus manos. Un presidente no puede inventarse una puerta grande como la de Perera y concederle una vuelta al ruedo a una babosa como fue ese toro quinto de Garcigrande, 'Campeador'.

Otra cosa es el clamor popular, el criterio de la gente que viene a los toros en Valencia, su cultura taurina o sus ganas de fiesta. Eso es otro mundo, de criterio variable, que igual vota a Podemos que al Partido Popular, que come carne o pescado, pero el palco de una plaza de toros no puede ser tan volátil.

En una tarde como la que nos ocupa, una corrida como la de Garcigrande y Domingo Hernández ha sido para cortar un porrón de orejas. Manejable y embestidora, noble en líneas generales, alguno con sus teclas.

El Juli fue el otro protagonista de la tarde. A orejas ganó la mano. Tres al esportón. La primera fácil en exceso. A un tal 'Tapabocas', de Garcigrande, al que se antojaba que le faltaba veneno en las puntas. Toro de lidia tibia. De último tercio sino llega a ser por las chicuelinas de Talavante. A la segunda serie suman temple y ritmo. Conecta El Juli. La cuarta tanda es para la mano zurda. Hay menos celo y menos estímulo. De esperar, se lo piensa por ahí. Desarma. Desiste y vuelve a la diestra. Conecta arriba con dos norias y se va a por la espada como con prisa. Estocada caída. Oreja de talanqueras.


'Malagueño' se llama el cuarto, un castaño con son y muy corretón. De un par de picotazos sale como atrancado de atrás. Parace que no, pero en manos de Juli se da el milagro. El inicio no deja ver futuro. Le cuesta por el derecho. Probaturas. Al natural le sopla tres naturales por el sótano. Demasido profundos. La intención es buena en el tal Malagueño. Pero le cuesta un mundo. Gazapón. Sigue cual perrito faldero a El Juli en sus paseos por el ruedo buscando el acuerdo de terrenos. De los medios al sol, y de ahí al tercio de sombra frente al tres. Ahí es donde se monta encima Julián López. Por el izquierdo, la cadencia. El pulso exacto. Imperial El Juli en ese espacio. Ni una mala mirada. Ni el más mínimo renuncio. Babosa para gozar de los circulares, los cambiados y dejarse lamer el bordado de la taleguilla. Esa fue la faena que se abrochó de espadazo desprendido. Las dos orejas las pidió el público.

Alejandro Talavante sorprendió con un inicio tremendo a su primero. Enganchado muy de lejos por la mano zurda y recogido en seis o siete doblones magníficos, templados y despaciosos. Se llamaba 'Salvaje', pero era muy políticamente correcto. A partir de ese inicio Talavante lo hizo todo a la velocidad del rayo. Y ahogando la embestida, muy encima. Enganchones se sucedieron y la espada se atascó.

Quiso torear más despacio Talavante al quinto. Y lo hizo. Muy pronto, sobre la mano izquierda y el toro respondió lanzando un pitonazo criminal al muslo del que se libró el extremeño por los pelos. Soltó mucho la cara. Con la derecha igual. La muleta marca un ritmo y el toro quiere otro. Suelta la cara 'Campeador'. No transmite  lo que lleva dentro. En la distancia corta fluye menos. Talavante suelta trastos como en el final de su primera faena y en ninguna de las dos acabó de imponerse.

El tercero también tuvo opciones. Un castaño muy justo de fuerzas. Cuando tocaban a muerte, una pelea a cara de perro en el tendido alto se llevó toda la atención. Hecha la paz, López Simón arrancaba de rodillas. Otra vez la capacidad de conexión que ponía la olla a la presión deseada. La falta de fuerzas y el pespunteo final, restan. Quiere torear despacio Simón. Un cambiado por la espalda se convierte en redondo y recupera la presión. Luego todo se embarulló.

Qué cosas. Las mejores Fallas en años terminaron con el indulto de un toro. Reflexionemos y seamos felices. Hasta la próxima.


FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de València, 19 de marzo de 2017. Undécima y última de la Feria de Fallas. Toros de Garcigran y Domingo Hernández. El sexto 'Pasmoso' 111 de D. Hernández indultado. Corrida pareja de presentación y noble. El Juli (estocada caída: oreja; estocada desprendida, aviso y descabello: dos orejas), Alejandro Talavante (pinchazo, estocada corta y descabello: ovación; pinchazo sin soltar, tres más y descabello tras aviso: silencio) y López Simón (dos pinchazos y estocada corta, aviso y cuatro descabello: silencio; simula la suerte en los medios, indulto: dos orejas). Más de tres cuartos de aforo (unas 9.000 personas).