Al quinto lo rompió Castella en redondo, primero al tuntún, con buenos pasajes. Tras dos series, en el intento al natural el pavo se quedó con la franela entre las pezuñas, la siguiente con la diestra fue ligada y despaciosa. La respuesta en Vista Alegre, un clamor. Volvió a encontrar el espacio y la faena no hizo más que crecer; temple y valor. La zurda era necesaria, la del valor y el dinero, pero otra vez: no cuajó. No era igual ni el toro ni el temple del torero. La espada hirviendo y la faena, tras los circulares preceptivos, hecha, avisada ya entonces. La estocada se le fue atrás y caída, muy fea, sonó en el encuentro un golpe con la madera. Otro fallo, ya cualquier premio se esfumaba.
22 agosto 2007
desde bilbao: bisutería (asti)fina
La corrida de Torrealta fue un engañabobos. Tal cual. Bisutería (asti)fina, de esa que a las dos puestas pierde brillo y esplendor. Salió el quinto, descarado más que ninguno en la temporada. Colorado, con dos pitones enormes, vueltos y aviesos, se suponía, y resulta que fue noble y logró mantenerse y moverse. Y así, a menos, mucho menos, el resto. Flojos por norma, sólo cuarto, sobre todo, por seriedad en su comportamiento, y quinto, por noble, dejaron para la tertulia.
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