25 mayo 2013

talavante vuelve a sentirse poderoso


Foto :: @rosannacabo

La corrida empezó lenta. Plúmbea. Las lidias se nos hicieron largas o ineficafes. Nada fluidas. Primero la de Castella con ese Batatero, de hechuras, remate y cuajo como para silbarle y echarle un piropo y que se venía a las telas tranco y entrega acompasada. Pero a Batatero apenas lo disfrutamos en el capote de Chacón y en el galope a un lucido Ambel con los palos. Luego se partió la mano, y la lidia de Manzanares y los suyos también hizo aguas en el primer tercio. Ni efectividad ni fluidez. Pero el toro lo guardaba. Mucho guardaba.

La corrida de Victoriano del Río, dibujada. Tuvo cuatro toros para enmarcar contando al primero, que habría sido el mejor, seguro, pero que se partió una mano. Ya ves. Valió el manso hasta abrir la puerta grande o el de embestida menos profunda, pero mayor seriedad.


Fotos :: Juan Pelegrín

Alejandro Talavante quiso quitarse fantasmas rapidito. Las gaoneras al segundo así se intuyeron. El petardo con los seis de Victorino no es de los que se borra fácil. Pero salió 'Artillero' oliendo, midiendo,  rebotando en los petos como buen manso y arrollando con todo cuando se quedó sin forma. Pero sacó el genio, la casta del manso y cuando se puso a embestir lo hizo con todo. Se merendaba la muleta templada de Talavante. La voltereta sin herida cuando se confió y perdió la cara al animal, fue un guiño del destino. El error no tuvo consecuencias que lamentar y sumar a lo que venía de atrás. Talavante se sintió poderoso. Era su muleta la que arrastraba la tromba del manso con mando y temple. El cambio de mano, larguísimo el natural. Y luego la batalla en tablas, mismo terreno donde en 2007 también cuajó a otro manso de puerta grande. Y ya lleva cuatro en su carrera. Aunque cada vez merece menos la pena salir por ahí: de vergüenza es la paliza y la falta de respeto con que tratan al torero. Lamentable.



 Manzanares imprimío estética de más. Los remates los bordó. Ahí es donde más se rebozó. En los cambios de mano sobre todo. El toro era de clase y tranco, de humillada formas, y que fue a más. Boyante, de embestida a galope. Mucha belleza, menos profundidad. Más empaque que rotundidad, y a todo eso Madrid y su esquizofrenia. Que sí, que no. La estocada recibiendo de Manzanares, un monumento. Caía la primera oreja de la tarde.

Luego vendrían las dos de Talavante y salía el cuarto. A Castella se le había quedado una única oportunidad: 'Embarrado'. Que se venía siempre a media altura. Tras la primera vara ordenó Castella a Ambel bajar manos. Y ahí vino el mucho mérito de la faena de Castella. Toro de distancias, alturas, temple y velocidades muy peliagudas, pero serio, agradecido, pero nada tonto. El inicio cambiado, las apretuas al pasarlo de frente y por detrás. Incomodaron. Sobre la diestra sometió incluso demasiado, protestó, amagó la colada y pasó a izquierdas donde por temple, letintud y aguante Castella extrajó los muletazos de mayor mérito de la tarde y acabó metido entre los pitones. Tal vez faltó una tanda más de apretón y, sobre todo, que la estocada hubiera sido efectiva del todo. Pero pese a un descabello, cortó una oreja.

El quinto, con 600 kilos, apuntó al tercer capotazo falta de poder y por eso acabó muy a la defensiva. La faena de Manzanares fue otra vez coreada por esas Ventas demostrando su esquizofrenia de unos contra otros y otros contra todo. Y al sexto, toro encastado y con genio, llegó la peor noticia: el cornadón a Valentín Luján en banderillas.

Cogida de Valentín Luján

El parte, asusta: herida por asta de toro en fosa iliaca izquierda con una trayectoria ascendente de 20 cms, penetrando en cavidad abdominal. Se practica laparotomía media Infra y supra umbilical. Se encuentra hemoperitoneo, con rotura de mesenterio que se sutura. Revisión de cavidad, observándose contusión de asas intestinales sin perforación. Cierre por planos. Pronostico muy grave que le impide continuar la lidia. Intervenido bajo anestesia general en la Enfermería de la Plaza, se traslada a la Clínica La Fraternidad. Fdo: Dr. García Padros.

Era toro de esfuerzo y compromiso, tal vez sin fruto. La puerta grande de Madrid esperaba a Talavante. La paliza, también.

El triunfalismo se medio desbordó, Madrid matuvo esa lucha consigo misma y lo que si es innegable es que la corrida de Victoriano del Río fue una pintura pintada para lo sucedido.

No hay comentarios: