21 agosto 2013

dax experience!

Era el primer contacto en carne propia con la Francia taurina. Y Dax fue la afortunada, una ciudad plenamente desbordada por su Feria desde el día 14. La llegada fue la víspera y el recibimiento ya, una novillada imponente de El Parralejo de enorme interés de la que ya hablamos.

De repente adentrarse en esa Francia es como descubrir vida en otro planeta y comprobar cómo respetan el rito. Desde el mismo silencio que se creó unos segundos antes de que los clarines lo rompiesen. El rito es respetado desde ese mismo instante hasta la muerte del toro, momento profundo y que no admite coñas. Así lo viven.

Pero el toro va más allá de la misma plaza de toros. La ciudad se desborda y el toro, la tauromaquia, desbordan Dax, o lo lleva totalmente impregnado en su ADN. El toro es tendencia perenne. Por eso en los kioskos las revistas de toros no desentonan al lado de la Marie Claire.


Y en el mismo Carrefour no hay complejo de sacar a relucir al toro como elemento fundamental de una Feria que también se viste, como en Pamplona, de blanco y rojo.

 

Lo dicho, otro planeta en el que los prejuicios con la Tauromaquia no están instigados. Dax tiene al toro como centro, las Arenes como referente de la fiesta y al mismo tiempo con esa sorprendente capacidad de abstracción: Del bullicio exterior de unas calles atestadas de gente que ha llegado de cualquier punto, principalmente de las misma República Francesa, al respeto total al rito.

Me atrevería a decir que Dax es la plaza con mayor porcentaje de aficionados que he pisado. O al menos esa es la impresión. Si no es la de mayor porcentaje de aficionados hechos y derechos, será la que mejor combina conocimientos, respeto y ganas de saber, conocer, reconocer y paladear. Tal vez le falta pasión o una mayor variedad de sensibilidades, el caso es que hay --mayoritariamente-- un patrón totalmente válido (y ahora más que nunca necesario) al que se adaptan la gran mayoría de aficionados.

Dax vive el toro y también se lo bebe. El 15 de agosto marcaba una doble jornada que aspiraba a mucho. Por eso viajábamos. Pero nos encontramos más. Por ejemplo una exposición que aborda la historia de la cultura taurina en sudeste francés a lo largo de los siglos y que te da una absoluta idea de qué va esto. Y es que la cultura taurina que se ensalza y preserva en Francia es en definitiva fruto de la misma lucha por la libertades y derechos que han construido la República Francesa a lo largo de la historia. Y en eso hay una sutil diferencia con este lado de los Pirineos, donde ese que llaman democracia fue una sutil imposición tras años de dictadura y cloroformo. Por eso tal vez también perdamos tanto tiempo discutiendo etiquetas, diversas y distintas formas de expresarse que tiene la tauromaquia.

El 13 la novillada de El Parralejo, el 14 lo dedicamos a hacer turismo por Las Landas (ya subieremos algún post sobre eso) mientras la ciudad multiplicaba su población y encendía la mecha de su feria, las bandas, charangas y demás tomaban las calles...


Y el 15 fue intenso: por la mañana el esperado mano a mano entre Perera y Fandiño, que pese a la oreja que cortó el extremeño quedó todo en tablas por una corrida de Fuente Ymbro decepcionante, rajada de principio a fin, sin el fondo necesario para el toreo que podían pretender gastarse estos dos así a hostia limpia.

A eso de las 10 de la mañana el flujo de gente, las calles de Dax, todas llevaban a Las Arenes, que empezaba a ejercer como un imán. A esas estampas, por cierto, también dedicaremos otro post.


Lo dicho, en el mano a mano quedó todo en tablas por una decepcionante corrida de Fuente Ymbro que tampoco estuvo a la altura de un público francés que tiene en el tercio de varas el eje de la lidia y por esas que la corrida tuvo que tomar dos vas por toro, porque lo demás era restar al espectáculo.

En ese espectáculo la corrida de la tarde supuso un cambio notable. La de Cuadri se llevó al menos 18 varas y ahí en ese tercio se vivió por momento un grandioso espectáculo. Pero antes de que paseíllo arrancase a las seis de la tarde, había que entregarse a la acogida que Dax brinda. Carpas populares abiertas. Singulares menús: ensalada al modo landés, con pato, y anguilas fritas.

Una visita a alguna exposición, a descansar en cualquier jardín --en eso Dax también se parece a Pamplona, aunque el desparrame francés es bastante más contenido--, si es viendo resúmenes de los festejos de la feria, mejor...


... O viendo cómo calentaban en plena calle, en los exteriores de la plaza, los caballos de Bonijol, que sin duda serían los protagonistas de la tarde junto a los Cuadris, Tito Sandoval y la cuadrilla de Javier Castaño.



La de Cuadri tuvo casta, pero de algún modo se hizo evidente el error del ganadero. Vamos, que las virtudes del Tanquisto no aparecieron en el resto de la corrida: la casta, la fijeza, el tranco, la entrega, el galope. El resto fue de caras altas y ninguna entrega en plan bravo. Espectacular por manso y poderoso fue el cuarto, el del tercio de varas memorable de Tito Sandoval. Pero poco más ya que incluso los cuadris flojearon de remos.

Pero pese a no ser dos festejos lucidos o redondos, enseñaron claramente la personalidad de una afición que valora cualquier recoveco de la lidia, lo respeta, y luego vive y comparte la tauromaquia en la calle, sin complejo.

Como reza el buzón que hay en un rincón del patio de caballos de las Arenes de Dax...


Como queda claro en las calles, en la misma fiesta.

Dax experience!


PS: Y dicen que la de toros y salsa es otra que tal baila.