23 abril 2015

¿qué dicen del juan pedro 'flechillo'?

"Flechillo, el toro de JP que no quería jugar a la juampedrada, empujó de pura raza tras la muleta. Genio y casta revolviéndose con presteza, exigiendo al novato Garrido una enormidad. El salto al toro debe(ría) ser esto"




Patricia Navarro en La Razón:
El sexto, «Flechillo», con el hierro de Juan Pedro Domecq, interrumpió en el patrón descarnadamente monótono de la tarde. Era el segundo toro para la alternativa esperadísima de José Garrido, al que hemos visto cumbre en otras plazas, con un hito en la memoria de aficionado que fue el solo de Bilbao. «Flechillo» sacó carbón para una camada entera. Fijeza, repetidor, abrumador, muy difícil de gobernar por el encastado ímpetu con el que iba a la muleta. Pero importante. No era toro para pasar desapercibido y seguramente tampoco para lidiar con la alternativa de estreno.





Barquerito en La Verdad:
El toro derribó en la primera vara con estilo fiero, se empleó fijo en la segunda. La fiereza iba a ser su sello. Embestidas como calambrazos, violentas a veces, pegajosas en cuanto empezó a enterarse. Por abajo protestaba revoltoso, pero sin dejar de pelear. Fue muy difícil estarse delante sin temblar, sino con la entereza con que anduvo Garrido. En la tercera tanda, vibrante, casi en los medios, se arrancó la banda. 'Cielo andaluz'. No se oyó completa ni la primera de sus dos melodías. Un desarme en un tornillazo.
Garrido aguantó impertérrito todas las revoluciones del toro, que fueron muchas y sin tregua. El ajuste, insuperable. En cada viaje, enganchados casi todos los muletazos, el ay de la emoción verdadera. Se sentía que el toro, el genio muy vivo, podía coger, y que, si lo hacía, sería certero.


Antonio Lorca en El País:
El sexto derrochó genio y poca clase, y al muchacho le traicionaron los nervios, quiso hacer en un momento todo lo aprendido en varios años, y todo le salió muy embarullado.

Vicente Zabala en El Mundo:
Derribó el último con la divisa de Juan Pedro al buscarle las vueltas al caballo. Más bajo el concentrado toro para llevarle la contraria a una corrida mejorable de hechuras. Temperamental y repetidor. Tanto, que reponía sin irse de la muleta de un firme José Garrido. Difícil la papeleta para el toricantano ante unas arrancadas tan de público. Para colmo le desarmó con la izquierda. Nervuda y por dentro la geniuda embestida siempre encima; valiente Garrido de veras. Un toma y daca la pelea.


Carlos Ilián en Marca:
la noche dejaría al final el recuerdo de una faena sin mando pero terriblemente emotiva de José Garrido, que tomó la alternativa. El chaval no le perdió la cara a Flechillo, que se quería comer la muleta y se metía por dentro con aviesas intenciones. Había que jugársela y el chico, a su manera, entre momentos brillantes con la derecha y muchas  fatigas con la izquierda fue creciendo. Una pelea de hombre para su  tarde de bautizo. Al final le negaron una oreja.

Pedro Salado en Pureza y Emoción:
“Flechillo” también de Juan Pedro, negro mulato listón y de 515 kilos de peso. Fue éste un toro encastado, que no se dejó torear de capote. Hizo un magnífico tercio de varas, encelándose en el peto, derribando en el primer encuentro y empujando con fijeza en la segunda vara. Galopa alegre en banderillas. Ya en el último tercio, brinda José Garrido su muerte a Fernando Domecq, para comenzar muy torero con el en terrenos del 4. Es encastado el toro y transmite en la primera tanda. Quiere sitio, ir muy tapado y mando, mucho mando, pues es tobillero y complicado. Las vibrantes embestidas y la predisposición de Garrido, hace que suene la música pero poco duran los acordes de Tejera pues un desarme emborrona el momento. Vuelve a la carga Garrido a tragar ante las violentas embestidas del bravo y encastado Juan Pedro que se acuesta mucho por el izquierdo y se revuelve afeitando siempre las medias de su matador. Todo tiene interés y emoción. 

Emilio Trigo en Cultoro:
Galopó con mucha alegría de salida el sexto, que derribó al penco con mucho poder y empuje con los riñones. Hasta allí lo había galleado por chicuelinas Garrido, muy capaz. Tuvo emoción el inicio poderoso del extremeño, que supo perderle el paso para fomentarle el ritmo que no terminaba de coger el inquieto toro. Le plantó cara con voluntad Garrido a la avispa, que no le dejó respirar ni un momento.Anduvo firme con el trapo para meterlo primero, imponerse después y despedirlo quitándole la intención de reponer y buscar tobilloal venirse por dentro. Muy exigente el de Juan Pedro, que terminó por quedarse corto y planteando un examen complicado

 Fotos :: La Maestranza y Aplausos