07 mayo 2016

#sanisidro2016/ ¿ya no quedan faenas de 20 caricias y espadazo?


La corrida que inauguró el San Isidro 2016 no rompió. Se contuvo. Cuando pudo lanzarse, se empastró. Cuando no la lluvia, la mansedumbre o el toreo moderno y desorientado y a destajo. A la corrida de Valdefresno le faltó armonía en las hechuras. Por lo demás, fue muy atanasiota. Para mal y, también, un poco para bien.  Necesaria en la diversidad de encastes. Porque salieron dos toros y pico con capacidad para embestir al final, más o menos. Para Fortes, nada. Le tocó sorber las escasas embestidas pegado a tablas, casi siempre por dentro. Y así imposible. Daniel Luque sacó carácter. El de los privilegiados que de repente se ve fuera de ese cotarro por los codazos y los despachos que tejen y destejen esta temporada crucial. Buscó las vueltas a su lote. Con capacidad. Sin concretar. Tal vez por exceso de hambre. Rompió con el segundo complicado y al quinto, que le faltaron finales y rebozarse en los vuelos, le contruyó y deconstruyó la faena hasta que sonó el aviso. Y sí, a Abellán se le escapó un toro de trofeo. Toques en exceso y pocas caricias. Ligazón en noria. ¿Ya no quedan faenas de 20 caricias y espadazo? Hoy, en esta primera tarde de San Isidro, se antojó que ya no. Y la corrida tampoco fue tan mala ¿o es que nadie esperaba algo así de los atanasios de Valdefresno? 16.175 personas en los tendidos. Quedan 30 tardes por delante.

Fotos :: Juan Pelegrín