Andy Younnes se ha convertido en la primera gran sorpresa
de la Feria de Fallas 2016. Puerta grande para un francés que hace un
rato era un desconocido en Valencia. Probablemente hacía años que los
toros de Fallas no traían este rumor tan ilusionante. El toreo es el
arte de la sorpresa y lo imprevisible, y en esta feria fallera hay
motivos para el misterio y la ilusión. Un tal Younes de Arlés ha sido el
primero en dar en la diana y, la verdad: nadie se lo esperaba.
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11 marzo 2016
#fallas2016/ orden de lidia de los novillos de lópez gibaja para la primera de la feria de fallas
Están anunciados el valenciano Jesús Chover, el de Almassora Varea y el francés Andy Younnes.






20 marzo 2015
#fallas2015/ leo valádez, la felicidad al final de una tarde de un romanticismo desgarrador
Temporal atlántico. Valencia parecía la costa Da Morte
gallega en pleno azote. El sirimiri racheado rasgaba. El vendaval de la víspera; ése,
pues aumentado. Sólo faltaba que el oleaje del océano se levantase por
encima de la fachada del coliseo de la calle Xàtiva. La tarde en sí era un
poema romántico desgarrador, sin cursilerías. O un cuadro, como el del
alemán Friedrich: 'Caminante sobre un mar de nuebes'; una obra que
retrata esa incertidumbre frente al acantilado y lo desconocido, de un
hombre en pose retadora frente la espesura de la bruma y la tormenta.
Pues más o menos eso eran los Espada, Climent y Valádez: en
medio de la la nada y a merced del temporal, bajo un cielo de nubes,
tres novilleros de escasa experiencia --Valádez se presentaba incluso
con los del castoreño--, retando la embestida de una novillada de Gibaja
que por momentos pareció lucir mejor trapío que los garcigrandes de la
vispera con los que se dieron un festín los julis y pereras. Una
novillada variada, pero de buenas láminas en general y caras más que aceptables, e
interesantes contenidos. Parecía una desgracia de todos que lidiasen en
medio de la peor tarde posible. Porque solo hacía día mantita y sofá o
centro comercial en su defecto.
Pero El toreo volvió a surgir de entre el temporal y el torero, ese héroe romántico, se alzó desgarrador pese a todo y los pocos allí presentes dimos la tarde por muy bien empleada.
Ni el novillero de El Puig de Santa María, Cristián
Climent, ni el hidrocálido Leo Valádez tenían mejor plan que buscar el
triunfo con sus armas y descaros pese a toda esa incertidumbre y mala
leche metereológica. El ejemplo de El Juli el día anterior cerraba cualquier excusa. Ambos tocaron pelo, y el mexicano sino es por la
espada o porque su faena al sexto necesitaba de una jornada de más calor
y quorum para lograr dos merecidas orejas, habría abierto la puerta
grande con merecimiento.
En el sexto dejó más que claro lo que sólo había apuntado con el
tercero. Firmeza, actitud de novillero y apunte de un concepto que
apuesta por la profundidad, junto a los efectismos propios de quien quiere ser.
Si no tocó pelo ahí fue por la espada. Inició de rodillas sin pensarlo
dos veces, los pitones pespuntando su pechera y un final por Manolete.
Era nuevo, debutante, y se presentaba como muy hecho y con valor.
En el último turno confirmó todo y multiplicó su cotización. Valor y la quietud. La
capacidad de asustar con un quite por zapopinas ajustadísimas por
mediación de eolo. Músculo banderillero. Poco se notó el golpetazo
tremendo pareando en el tercio por invitación de Climent en el
quinto.
El caso es que atornilló zapatillas y de pronto Valádez, de la Escuela
Taurina de Madrid --la Marcial Lalanda--, se puso a torear al natural,
pasándose literalmente los pitones por la barriga. Emoción en escena con
la lluvia racheada. El medio pecho, la pierna contraria ligeramente adelantada y el muletazo ajustado prendido por los vuelos, embraguetado y rematado atrás. Pureza.
Sorprendió Valádez. La lluvia fina bailaba caótica, azotaba el viento, el frío hasta las trancas, pero el novillero de Aguascalientes, la ponía por delante y citaba. El compás ligeramente entreabierto. Vertical el concepto, asentadísimo de riñones. En una baldosa la templada ligazón. Faena de mucha reunión. Los cambios de manos y el tragar. Novillo enrazado. De los de no fallar. Valádez por encima. Faena maciza. Estocada desprendida. Orejón.
Cristian Climent le cortó una oreja al segundo. Mostró disposición por encima de las circunstancias desde que se presentó con un quite al primero por gaoneras, llevándose su correspondiente voltereta. Irregular con los palos, recuerdo al Soro en un molinillo y un inicio arrollador con la muleta. Un falor de rodillas casi en los medios. Novillero con oficio y recursos. El Gibaja tuvo nobleza, Climent llegó a pisar sitio comprometido y tuvo la virtud de encontrar novillo en todos los terrenos conforme se le iba rajando. Estocada y oreja.
Con el quinto quedó prácticamente inédito. El viento jugó a la contra. Se orientó metiéndose por los bajos de los capotes. Lidia muy trabajosa. Con la muleta imposible. Embistiendo a oleadas, parecía poseído por el viento. El de El Puig lo cazó a la primera.
Francisco José Espada anda estancado y mecánico. No pasó de correcto con su primero, un novillo de poco fondo en el último tercio y con el que hizo toreo de cercanías sin transmitir nada. Y peor con el cuarto, un tal 'Duquesito' de preciosa hechura. Bajo,
recogido, enmorrillado; y mucho mejor su expresión de salida, ese galope
y la forma de estirarae al tomar las telas. Una raza que se le amontonó
a Espadas ya al cuarto capotazo y se llevó volteretón tremendo por mera incapacidad
de enganchar y vaciar esa embestida y darle sitio y más sitio. Pero de la chicuelina de recurso con el novillo encima salió cogido sin consecuencias. Pésima lidia. Apenas le abrieron caminos a 'Duquesito', que aun así tuvo nobleza y repitió cuando se la dejaron.
No fue el día de Espada. Climent reivindicó que camina firme y Valádez, ante la incertidumbre del temporal y estampa romántica, se reivindicó como una novedad heróica. En tarde de perros --otra más-- un novillero se ha puesto en boca de todos. Valádez contra los elementos. Y todo frente a una novillada de Gibaja perfecta en su conjunto y con cuatro o cinco animales con enormes posibilidades. Esto de los toros es puro romanticismo. Del paisaje más desolador quedó al final una sonrisa.
FICHA DEL FESTEJO:
Plaza de toros de València, 20 de marzo de 2015. Octava de la Feria de Fallas. Novillos de López Gibaja de correcta presentación, nobles, enrazados y con enormes posibilidades, salvo el imposible quinto. Francisco José Espada (palmas y silencio tras aviso), Cristian Climent (oreja y silencio) y Leo Valádez, que debutaba con picadores (silencio tras aviso y oreja). Menos de un quinto en tarde desapacible (unas 1.500 personas).
Plaza de toros de València, 20 de marzo de 2015. Octava de la Feria de Fallas. Novillos de López Gibaja de correcta presentación, nobles, enrazados y con enormes posibilidades, salvo el imposible quinto. Francisco José Espada (palmas y silencio tras aviso), Cristian Climent (oreja y silencio) y Leo Valádez, que debutaba con picadores (silencio tras aviso y oreja). Menos de un quinto en tarde desapacible (unas 1.500 personas).
11 febrero 2015
clase práctica en requena para empezar la temporada (vídeo)
En Requena con una clase práctica organizada por la Escola de Tauromaquia de València dimos inicio a la temporada del 2015. La cita formaba parte del calendario de festejos de la feria del embutido requenense. Fresco propio de la fecha y de la zona, y excelente almuerzo. Mereció la pena la excursión. Degustación de embutidos, vinos y productos propios.
La clase práctica fue demasiado dura para la fecha. Los erales de López Gibaja lucieron cuajo por demás. En ocasiones un puyazo se echó en falta. Y no sacaron excesivas bondades. Quien más quien menos se llevó su tunda. Novillada dura, aspera, con genio. Poca clase y bondades. Solo el sexto de forma clara y también un tercero, pero más descompuesto.
Manso y rajado el primero. Juan Antonio Navas, quien ahora mismo es el alumno más avanzado de l'Escola, se vio obligado a robar los muletazos pegado a tablas. Santiago Sevilla se topó con uno que se fue orientando y lo prendió de mala manera por dos veces. Muy feo cayó en la segunda y pese a todo sacó fuerzas para acabar la lidia. Alejandro Contreras aprovechó las muchas embestidas del tercero y dejó una buena estocada. Vicente Tudón se encotró con el novillo más apretado. De muy viva embestida y poco recorrido, tuvo un radar. Lo mejor es cómo lo paró de capa. Luego todo intento fue imposible. El becerrista siempre estuvo a merced del poder del novillo. El de Algemesí, Daniel Martínez, todavía está en fase asilvestrada. Apuntar el valor y que todo lo demás está por pulir y aprender. También recibió lo suyo y tragó sin mover las zapatillas. Curro Linares, de la Escola Taurina de Castelló, disfrutó de las mejores embestidas con el sexto.
Al final, buena mañana de domingo. Dura sin contemplaciones, pero siempre es mejor que te avisen antes de que todo empiece a complicarse. Hasta el frío acabó siendo agradable.
La clase práctica fue demasiado dura para la fecha. Los erales de López Gibaja lucieron cuajo por demás. En ocasiones un puyazo se echó en falta. Y no sacaron excesivas bondades. Quien más quien menos se llevó su tunda. Novillada dura, aspera, con genio. Poca clase y bondades. Solo el sexto de forma clara y también un tercero, pero más descompuesto.
Manso y rajado el primero. Juan Antonio Navas, quien ahora mismo es el alumno más avanzado de l'Escola, se vio obligado a robar los muletazos pegado a tablas. Santiago Sevilla se topó con uno que se fue orientando y lo prendió de mala manera por dos veces. Muy feo cayó en la segunda y pese a todo sacó fuerzas para acabar la lidia. Alejandro Contreras aprovechó las muchas embestidas del tercero y dejó una buena estocada. Vicente Tudón se encotró con el novillo más apretado. De muy viva embestida y poco recorrido, tuvo un radar. Lo mejor es cómo lo paró de capa. Luego todo intento fue imposible. El becerrista siempre estuvo a merced del poder del novillo. El de Algemesí, Daniel Martínez, todavía está en fase asilvestrada. Apuntar el valor y que todo lo demás está por pulir y aprender. También recibió lo suyo y tragó sin mover las zapatillas. Curro Linares, de la Escola Taurina de Castelló, disfrutó de las mejores embestidas con el sexto.
Al final, buena mañana de domingo. Dura sin contemplaciones, pero siempre es mejor que te avisen antes de que todo empiece a complicarse. Hasta el frío acabó siendo agradable.
¡Un brindis por la feria de Requena!
Ahí van algunas fotos más...
19 julio 2014
feria de julio/ el bravo, la torería y un ladrón de orejas modernas
Plaza de Toros de València, 19 de julio de 2014. Primera de la Feria de Julio. Novillos de López Gibaja, de correcta presentación y de variado comportamiento. Encastados en general. Bravo el tercero y nobles segundo y quinto. Manso y complicado el cuarto, rajado el sexto. Fernando Beltrán (silencio y silencio tras aviso), Filiberto (palmas y dos vueltas tras petición) y Aitor Darío 'El Gallo' (silencio tras aviso y vuelta al ruedo). Un cuarto de entrada (unos 3.000 espectadores).
Arrancó la Feria de Julio en acto de valor. Alzar una bandera con tanta historia es un lujo que debería ser placer, honra y ejemplo. Pero los tiempos vienen mal dados y hoy es un mérito, más cuando cualquier compromiso se vende por un simple día de playa y el que más y el que menos se borra dejándolo para otra ocasión, cuando los tendidos se llenan con mejor inercia. Pero cuando de arrimar el hombro se trata, el contenido asoma con justeza, y los que quedamos tratamos de arreglarlo con marketin. Vaya papeleta, oiga. La emoción del toreo no entiende de milongas ni de "lo mejor es que lo dejamos para Fallas". ¿Tú sabes?
La torería prendió fácil en el inicio de Sant Jaume. Cartel de personalidades definidas. Y eso que era una novillada. Da gusto encontrarse entre los novilleros a tipos así, como Fernando Beltrán con es torería natural, para nada fingida o amanerada, que brota a remaches. Cuando se abre de capa y coge el aire y se hunde. En el remate soltando capa a una mano derramó su alma de artista. Y a la segunda tanda sobre a diestra, cuando el muletazo subía la cuesta, se arriñonaba el torero y el novillo ofrecía tras los vuelos su mejor embestida. Así. Faena breve, que marcó cuando se fue apagando al ofrecer las tablas a un novillo noble, pero justo de fondo. En los adentros costó más todo. La estocada cayó a la tercera. La torería quedó sin premio.
Y premios a repartir hubo unos cuantos en la buena de novillada de López Gibaja que contuvo la casta y se explicó con todo sus matices. Del bravo tercero al manso bruto y complicado cuarto, pasando por la boyante nobleza de segundo y quinto. El borrón lo puso el desrazado sexto, pero aun así se dejó.
El segundo se estrelló de salida contra las tablas en un intento del todo fallido de brincar al callejón. Lo acusa, andares tambaleantes y embestida a media altura. Filiberto lo cuida tras otro tumbo. Con alfileres las fuerzas. Con las yemas cogió el capote El Gallo de Cuenca, debutante hoy con picadores y con carné de alumno de la Escola de Tauromaquia de València. El quite por chicuelinas con gusto, pellizco y aires de torero hecho. Luego se demostraría lo mucho que le queda por andar.
Filiberto da la impresión de novillero con oficio. Tal vez excesivo. Le tomó rápido y fácil el hilo a la buena embestida del tal 'Osito'. En redondo, templando el buen tranco. Pero falló el fondo, los trompazos de salida jugaron a la contra. Buena gestión en la corta distancia, pero tras pinchazo hondo no hubo tino con el descabello.
'Cañito' fue bravo. Un novillo bravo de López Gibaja. Con él se estrenó con los del castoreño El Gallo. Menudo papeleta apodarse así y querer ser torero. Condiciones haylas en el chaval, pero el debut fue un aviso sobre la dureza del camino. Así, se encontró con 'Cañito', que se fue al peto por dos veces con galope alegre y metió lo riñones y empujó abajo. La bravura es alegría y así que iba a cada cite. Pero el enfoque de Aitor Darío para la faena no fue acertado. Entre las rayas 'Cañito' no se pudo expresar. La ternura y los nervios del momento jugaron a la contra de una bravura que humillaba con temple tras las telas. Faltó decisión a la hora de ligar y a la hora de citarse con el novillo en los medios. A izquierdas ya avanzado el trasteó se vio más al toro. El desarme, un aviso y la voltereta. El bravo al final acabó pareciendo un barrabás. Con el sexto se desquitó este Gallo que tiene formas para cacarear alto. El cierraplaza fue muy rajado y descastado, y más que embestir, quería irse. Como si la franela fuer una puerta que se abría. Y más que embestir empujaba sin ir metido en el trazo del muletazo que Darío revestía con el empaque suyo. Se dio una vuelta al ruedo y todo.
Muy aprerado de cuello y morrillo el cuarto. En basto y bruto, como al final acabó siendo. Distraído y sin celo de salida. Para hacerlo descolgar hay que obligarle y llegarle mucho. La segunda vara sentencia: manso. Tres varas. Dos, yéndose se najas. Otra película en banderillas, aprieta, recorta y galopa como nunca antes había hecho. La raza se palpó en el último tercio. Beltrán se metió en los terrenos del toro. Éste embestía a puñetazos,.por dentro, por encima del palillo, con mala leche. Menos malo por el izquierdo. La actitud de Beltrán y los golpes de torería en airosos molinetes y remates. La voltereta llegó cuando le sopló un natural con los vuelos. Hasta ahí fue un cabrón el bicho. Seria actuación del de Faura, que incompresiblemente se fue entre silencios que no hacen más que poner en evidencia el escaso nivel de la afición de esta sacro-santa plaza de toros de València.
Filiberto tiene facilidad, esa que demanda la modernidad. Templa y recoge bien las embestidas y las suelta allá a lo lejos. Tiene condiciones. A la nobleza boyante del quinto le dio fiesta. En los medios, con prestancia y envergadura. Qué faltó: sal, alma. Sobró mecanicismo. Arrimón y circulares al epílogo. La estocada casi entera y la petición de oreja. La pidieron los del autobus y el resto. Una mayoría. El presidente la negó. Tal vez porque en el toreo espera encontrar más cosas, pero eso no lo dicen el reglamento. A ver si el rasero sigue en próximas ocasiones, porque estamos en las de siempre. Y la verdad, una orejica de más o de menos en València no va ningina parte. Esa es la triste realidad.
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