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06 noviembre 2014

qué mierda, canito (by francisco apaolaza)

(Columna brutal... publicada hoy en el Diario Sur de Málaga)



Cano, hace un año en lo alto de un cadafal en Algemesí.


Canito es anciano, menudo, recio y lleva en la boca una lengua de demonio con la que jura y dice inmundicias aleatorias y bellísimas. Desde hace 75 primaveras se mueve armado de una cámara de fotos, con su metro cincuenta y ocho de altura asomando la gorrilla por las tablas como una tortuga pequeña y blanca que habita los callejones de las plazas de toros. Don Francisco Cano Lorenza, 101 años, superviviente a un siglo de tauromaquia, todavía tiene en los ojos el hambre que le hizo boxeador y después torero y después fotógrafo. Lo ha retratado todo desde que se empotrara en la cuadrilla de Luis Miguel Dominguín y bailara sobre las llamas del fuego del pecado, en Chicote o en América, cuando Manolete perdía los alamares con Lupe Sino y Arruza saltaba las tapias de los chalés de las señoras.

Ava Gardner, en lugar de Cano, le llamaba ‘coño’, y eso es ya más medalla que la Gran Cruz al Mérito Naval. En su mundo, la vida se jugaba cada tarde. Después, las recepciones se llenaban de indignados por el escándalo; arriba, los corchos del champagne marcaban los techos de las suites de los toreros. A la amanecida, impregnado de una grandeza fluorescente que aún le acompaña, volvía Canito a su pensión y a su santa.

Sigue trabajando. En el asa de su cámara hay más verdad que en algunas ferias de agosto. Hasta ayer conducía a 200 y aún sublima la vida en una siesta de coche, un vaso de Las Campanas (lo bebía con Hemingway), una paella blasfema, una falda y una cacha al aire. Homenajeado contra pronóstico con el Premio Nacional de Tauromaquia (merecía el de Fotografía), forma parte de esa legión de tipos insólitos forjados en los rincones fecundos de la fiesta de los toros. En ese escenario infinito que algunos de ustedes desprecian como ‘la España de pandereta’, perdieron y brillaron como antihéroes de cómic, reales como un dolor de muelas. Yo en algún momento de mi vida quise ser cada uno de ellos. Ahora se apagan poco a poco, asediados por lo ‘cool’, las biografías de Steve Jobs, un positivismo pegajoso de lunes y cierto ‘pensiero debole’ mal entendido que adora todo menos lo propio. La belleza hoy es una fotillo de un atardecer coloreado en un muro de Facebook y la verdad, una cita de Coelho. Qué mierda, Canito.

22 febrero 2013

paco ojeda, primer premio nacional de tauromaquia

http://www.sevillatoro.com/imagenes/contenido/Paco%20Ojeda%20Ecija.jpg El matador de toros Paco Ojeda ha sido galardonado como el primer Premio Nacional de Tauromaquia, dotado con 30.000 euros.

El galardón, que se creó con el traspaso de la Tauromaquia al Ministerio de Cultura, ya nos quedamos esperándolo a finales de 2012. Y tanto se hizo de rogar, que no llegó en su momento.

Ahora, en cambio, en nueve días se ha convocado y se ha concedido en su primera edición. Y el afortunado ha sido Paco Ojeda. Méritos y ejemplaridad no le vamos a restar un ápice: revolucionario matador de toros, auténtico revulsivo de la fiesta en los inicios de la década de los 80, rejoneador y portador de una ética taurina digna de admirar.

Pero seguramente este galardón requería mayor actualidad: José Tomás, Juan José Padilla, El Chano o incluso Mario Vargas Llosa o las jóvenes asociones de aficionados podrían haber sido más que firmes candidatos al galardón.

La impresión es que no han querido darle la importancia que realmente merecia a un galardón que busca lo siguiente:

El Premio Nacional de Tauromaquia correspondiente a 2013 está destinado a reconocer los méritos extraordinarios de un profesional en las diferentes actividades de la tauromaquia durante el año 2012, o de una persona o institución que haya destacado por su labor en favor de la difusión de los valores culturales de la tauromaquia durante el mismo periodo.
En casos excepcionales, debidamente motivados, también podrá otorgarse como reconocimiento a una trayectoria profesional.

Diría que el caso no parece excepcional y ni está debidamente motivado y que lo que ha pasado es que han confundido el Premio Nacional de la Tauromaquia con la Medalla de las Bellas Artes que seguramente sí merece un artista con la trayectoria de Paco Ojeda.


Paco Ojeda con un Zalduendo de los que todavía lucían sangre navarra en Dax (1987).