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13 febrero 2013

beatriz talegón, bravo! (discurso completo)


Así piensa y habla. Así se defiende.

20 mayo 2011

el #15m. ¿idea de gonzález-pons?



Son declaraciones de Estaban González-Pons entre los días 12 y 13 del pasado mes de febrero. Resulta que hace algo más de un mes no veía tan mal la idea de que el pueblo español siguiera el ejemplo de los egipcios. No hablaba de 'Democracia Real', pero casi. Decía "democracia de calidad". Y sugería los que se veía en las revueltas de Egipto: Ciudadanos hartos de la crisis económica, del paro, de la crisis política, social y de valores... Y preguntaba: "¿Habéis visto Egipto? El pueblo cuando quiere, puede. Y el pueblo español, quiere."

Pues va a ser que tenía razón Esteban González-Pons. No vamos a decir que fuese idea suya, pero muy desencaminado no iba. Ahora la plaza Tahrir es la del Sol de Madrid o la del Ayuntamiento de València.

22 febrero 2011

'gadafi, el tirano más cínico', por enric gonzález

Vía :: El País |

Calificar a Muamar el Gadafi de dictador excéntrico sería empequeñecer al personaje. Primero, porque no solo cumple hasta el último precepto del manual del buen tirano (41 años en el poder, conversión de Libia en una finca familiar, pretensiones dinásticas, culto a la personalidad, represión minuciosa de la disidencia), sino que aporta un toque exquisitamente cínico al oficio: acusa a los libios de todos los males del país, ya que, dice, en 1977 él les entregó el poder absoluto a través de la jamahiriya, un sistema político de su invención traducible como república de las masas; si las cosas no funcionan, es culpa de ellos.

Segundo, porque Gadafi es más que excéntrico. Hace cosas como viajar con su famosa falange de amazonas supuestamente vírgenes y con sus camellos, o lucir un vestuario singularmente exclusivo, pero además carece de límites cuando intenta expresar un punto de vista o desea permitirse un capricho: es capaz de irrumpir en una reunión de la Liga Árabe y ponerse a orinar en la sala, o de comparecer en un acto oficial maquillado como una Barbie y con zapatos de tacón.

12 febrero 2011

enhorabuena egipto

















La revolución existe en pleno siglo XXI. La humanidad vive, respira y late, y es capaz de elegir por sí misma e imponerse a la injusticia tiránica de los dictadores. Y parecía que no. Primero fue Túnez, ejemplo y aviso. Y ayer Egipto. Enhorabuena. Porque tres meses antes nadie lo hubiera dicho.

La sociedad egipcia ha alzado la voz de forma insistente desde el 25 de enero hasta ayer, 11 de febrero de 2011, preciosa fecha capicúa, cuando el dictador Mubarak se vio forzado a dimitir. Ni sociedad ni ejército lo apoyan. Es el merecido sino de los dictadores: que la sociedad se deshaga de su imposición. O al menos así debería ser y no dejarlos morir sin culpa en la cama. Aqui uno de los muchos que deben sentir envidia de lo que los egipcios han sido capaces y no lograron las generaciones anteriores de este país, España.

04 febrero 2011

el cairo: tres meses y de repente, ¡la revolución!

El Cairo. 3 de noviembre de 2010.
Hace tres meses estaba en Egipto. Tras unos días por el Nilo, llegamos al aeropuerto de El Cairo. Nada más subir al microbus que habría de llevarnos al hotel Ramses Hilton, un control policial. Le pregunté al guía, con el que ya habíamos logrado cierta confianza, si eso era normal. Sí, es normal. La seguridad y control sobre los turistas era una prioridad. Lo demás también era normal: el caos, la suciedad, la contaminación, una ciudad en movimiento, viva, las 24 horas del día. El perfecto orden del caos, que es como definió nuestro guía a su ciudad, El Cairo.

La 'normalidad' se rompió el 25 de enero. Una gran mayoría de la sociedad, tras el ejemplo y aviso de Túnez, ha decidido sacudirse por vía de la revolución la imposición del régimen tejido por Mubarak tras más de 30 años en el poder. La sociedad egipcia, además de estar regida por la religión y la costumbre --como se encargó de transmitirnos nuestro guía--, ha estado movida por el poder de Mubarak, a quien hace tres meses pocos, muy pocos soñaban con expulsar del poder.


Hace tres meses te asomabas al balcón desde una habitación del hotel Ramses Hilton y podías grabar y o tomar fotos panorámicas (como la de arriba) de El Cairo y su 'normalidad'. Hoy, en cambio, la presión es tal que hemos visto como entran en esas mismas habitaciones para requisar el material de los periodistas que allí se alojan y que tienen la plaza Tahrir, centro de la revolución, a la izquierda de la imagen, justo detrás de los puentes y carreteras.

Plaza Talaat Harb.
Hace tres meses unos jóvenes cairotas estudiantes de español tropezaban con nosotros cera de la plaza circular Talaat Harb square y decidían acompañarnos. Por practicar su español ellos, nosotros por curiosear. Querían saber como venir a España. Nos preguntaban si era muy diferente. De fútbol estaban al día. Les preguntábamos sobre la política en su país, si había posibilidad de cambio, y en todos los casos su postura era la resignación... y hoy pues probablemente estarán en la calle.

15 enero 2011

túnez: ejemplo y aviso


Foto :: EFE

Ver cómo una sociedad se levanta harta y en un par de días obliga a su presidente a abandonar el país hoy en día es un ejemplo para las sociedades vecinas --la sociedad egipcia debería decidirse por la misma opción-- y para las 'occidentales', y también un aviso para sus aburridas, anquilosadas y cada vez más oscuras democracias. Las revolución, que parecía cosa de los libros de historia, todavía es posible. Aunque hay quien ha preferido llamar a la situación tunecina 'revuelta' y tal vez con razón: El poder interino ha respondido con un plan b con 60 días de margen antes de las necesarias elecciones. Lo que resulte de ellas tiene que ser sin duda la voluntad del pueblo tunecino y de nadie más.


Este es el final del editorial de El País de hoy:

Todo está por hacer tras el triunfo de la revuelta democrática en Túnez. La comunidad internacional, y especialmente la Unión Europea, que defraudaron a los demócratas tunecinos durante casi un cuarto de siglo, el tiempo que Ben Ali estuvo en el poder, tiene ahora la oportunidad, y la obligación, de contribuir al establecimiento de un régimen de libertades que podría obligar, por su sola existencia y ejemplo, a repensar el futuro de una de las regiones más inestables del mundo. En esta ocasión ya no valen, frente a las aspiraciones democráticas de los tunecinos, las coartadas de las que se sirvió el régimen de Ben Ali para disfrazar como un oasis de modernidad amenazado por terroristas lo que, tras su caída, aparece como lo que era, un país empobrecido por el mal gobierno y la corrupción, y sojuzgado por una camarilla.

Los tunecinos que han salido a las calles reclamando libertad necesitan el apoyo internacional que merece su causa, aunque solo sea ahora que ha triunfado. En Túnez se decide ahora algo que excede sus fronteras: si las democracias de los países desarrollados apoyarán a partir de ahora a los hombres y mujeres libres del Magreb o si seguirán prefiriendo, por miedo, cortedad o miopía, respaldar a quienes los reprimen a sangre y fuego invocando los fantasmas del islamismo y del terror.