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15 marzo 2009

falles 2009/ hace un año y dos días

La primera visita a Valencia del mesías vestido de luces tras su reaparición fue el 13 de marzo de 2008, hace un año y dos días, y por cierto no muy afortunada. Toreó entonces con Vicente Barrera y Tomás Sánchez. Hoy vuelve con toros de la misma ganadería, Núñez del Cuvillo, pero con otros compañeros de cartel: Javier Conde y Sebastián Castella.

Recordemos lo de hace un año:

26 noviembre 2008

lo de juan buatista con marca y ojeda ya no empezó bien

Lo normal es que a quien no le han rodado bien las cosas en la campaña taurina rompa con todo al llegar los fríos. Es el caso de Juan Bautista con el tándem de yerno y suegro que forman Paco Ojeda y José Luis Marca, respectivamente. No ha habido entendimiento y c'est fini lo que se daba.

Capté la imagen las pasadas Fallas. Las miradas, conocido el fin de la historia, decían ya demasiado. La cosa empezaba a no funcionar, a Juan Bautista se le acababa de escapar uno de Montalvo que se llamaba Mediocaño. Fue la tarde del 14 de marzo en la que Pepín Liria se despedió de Valencia.

31 octubre 2008

cayetano, destacado con el premio memorial miguel asensio en valencia

El premio al triunfador de la temporada en Valencia Memorial Miguel Asensio ha sido para Cayetano Rivera Ordóñez por su faena el 18 de marzo al sexto de la tarde, un toro del Niño de la Capea.

"Al sexto, cuando la expectación parecía decaer, los doblones de Cayetano, con aires ordoñistas, y vibrantes la levantaron. Cayetano lo vendió, se quitó las zapatillas de torear como si éstas fuesen unas pantunflas y el ruedo el salón de casa. Se espatarró, la puso por delante y con tres en redondo y el de pecho puso a toda la plaza de acuerdo. Serie compacta, honda, de buen trazo y mandona, dotada de empaque, pero corta: había toro, pero también había que respirar."

Ahí va el vídeo de la faena al que es una pena que le falten los doblones de inicio y la primera serie en redondo.



PD: Por supuesto, el premio me parece excesivo. Pero si es por invitarle a cenar y hacerse una foto a su lado, pues bien.

04 junio 2008

los toros en el mismísimo the new york times



Vía :: El blog de toros de Rosa J.C en elpais.com

Un reportaje como el firmado por Michael Kimmelman en el mismísimo The New York Times bajo el título de Bullfighting is dead! Long live the bullfighting merece toda la atención. Por el medio, por la firma -crítico de arte de NYT- y por un tratamiento para nada sesgado de un espectáculo al que tanto le cuesta hacerse entender.

Esto es proyección.

Arranca en la primaveral Feria de Fallas, la tarde del pasado 13 de marzo, con José Tomás en el cartel. Un día en el que me llevé a un par de amigos por primera vez a los toros y que no salieron escandalizados. Al revés, ya han vuelto una vez y más que lo harán. Sólo un problema, que me han salido tomasistas perdidos.


25 marzo 2008

paco ojeda, apoderado o asesor

El post de Manon sobre Fernando Cepeda como apoderado de Miguel Ángel Perera me ha encantado. Tiene razón, Cepeda le ha venido bien a Perera, aunque el pasado domingo en Madrid, las cosas como son, se le fueron dos buenos toros del Puerto. De triunfo, vamos. Las cosas como son. Pero va de apoderados, y en Fallas se estrenó y tuve a tiro a Paco Ojeda, un torerazo que respeto mogollón, y aunque me pilló demasiado joven su boom, por influencia paterna lo llegué a disfrutar. Le recuerdo una Feria de Julio de 1991, una tarde que toreaba también José Miguel Arroyo 'Joselito'.

Ahora Paco Ojeda, hombre de pocas palabras y estoica tauromaquia, parece que quiere salir o lo quieren sacar de habitat -su campo, sus toros, sus caballos y su silencio- y si no de apoderado lo han puesto de asesor de Juan Bautista. En Valencia acompañó al francés en su primer compromiso fuerte de la temporada, y vio como se le fue uno bueno de Montalvo que se llamaba 'Mediocaño'. Así se le quedó la cara Juan Bautista tras acabar su función y así le observaba Paco Ojeda desde dentro del callejón.

24 marzo 2008

així està el carreró

El carreró d'una plaça de bous és un "escaparate" estupendo. Allí eres un blanc perfecte i tots et veuen. O entres per motius de feina o per a deixar-te vore i pegar quan més colpets d'esquena millor. Es poden vore polítics, futbolistes, constructors, famosos i grans d'Espanya fins i tot. Solen anar en grups, de dos o de tres, segons la cabuda dels enganyadors del mateix carreró. Hi ha una parella comú dels carrerons, encara que no és el seu hàbitat natural, i és la formada per un polític i un constructor, Fabra i Roig, que encara que ho semblen pel vernís que llueixen, no eren dos ninot de falla.

Trobe que els polítics tenen un lloc més apropiat al tendido ja que ni són toreros ni banderilleros, ni monosavis, ni areners, ni formen part de l'arrossegament ni res de res. Amb els seus carrecs ho tenen fàcil per trobar una barrera d'ombra on també són igualment visibles i poden recolzar-se a la maroma, com va fer l'alcalde del meu poble.

Per cert, el protagonistes del post ho van atinar. Disfrutaren del bou més brau de la fira, dels que hem vist poquets. El seu nom era 'Plañidero', de la ramaderia de Montalvo. Una orella li va tallar Pepín Liria en el dia de la seva despedida de l'afició de València. Era el 14 de març.

post de choque y restos

Han sido unos días de esos críticos, entre la falta de ganas por postear y las propias vacaciones para todo el mundo excepto para uno, por los que este blog ha estado parado. No sé si será que uno lleva unos días sin ver a ZP y RJ ya hace un tiempecito, y cuando los ha visto ha sido en plan ninot...

Que ya seguro han ardido...

Pero sólo los de cartón. De los de verdad, vimos a RJ en los toros cuando cuando el mesías, y un currante le brindó un toro y todo.

Iba acompañado por los jefes en Valencia y la Comunitat, contentos y felices, y que también vimos metidos en una falla con su capricho en brazos.

20 marzo 2008

fallas 2008/ y enrique ponce arrasó con todo

19 de marzo de 2008. Toros de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, José María Manzanares y David Esteve.

Enrique Ponce no quería que se le escapasen las fallas, ni tampoco que nadie le hiciese sombra, por eso el día de la cremà, cuando dos días antes había dejado una gran obra, se propuso arrasar con todo. Enfrente una corrida de Juan Pedro Domecq, pobre y anovillada, engordada y sin trapío, tonta y bonancible.

Todo podía ser tras presenciar al primero, la faena inventada de Ponce al natural, un toque, la muleta al morro, el temple, luego otro y luego otro que parecía que iba ligado al de antes. El mulo por el que nadie apostaba un céntimo de euro, embestía y con cierta clase. Ver para creer, Ponce cortó una oreja tras aviso y estocada, y conforme fue avanzando la corrida, animalejo que se veía corretear y que caía en manos de Manzanares o de Esteve, mascullando decían los aficionados, "si le llega a tocar a Ponce".

Así hasta el cuarto, que era para Ponce. Coraje se llamaba, de pelo jabanero. En los límites, pero noble y de buena condición, mostró vitalidad y afán por embestir. Sólo se derrumbó en el inicio de faena, que por cierto, bonito detalle, brindó al público y al más veterano y viejo abonado de la plaza.

Se derrumbó metiendo los pitones en la arena, y el derecho se lo abrió por la punta -sí, sospechen y acertarán-, y a partir de entonces Ponce empezó a recrearse. Maestro, con suficiencia apabullante, en redondos, templados, relajados. La belleza al servicio del toreo, o al revés que tanto da. Igual al natural. Faena recogida, templada, estalló para la historia cuando Ponce flexionó las rodillas de espaldas al toro, presentó la muleta y por aquí, excelso muletazo, porque tal vez no hubo otro ni tan largo ni tan templado, se lo pasó por la barbilla, a dos centímietros de la rótula flexionada y cambio de mano para rematar al natural. La plaza cuando aquello acabó despertó loca de atar puesta en pie. Y lo repitió cuatro veces más, muletazos eternos, flexionando la pierna contraria, templados y emocionantes. Se empezaba a hablar en los tendidos de que podía caer el rabo, pero la historia se quebró, vinieron dos pinchazos, una estocada y dos descabellos, pero nadie quisó que esa faena se quedase sin el premio de la Puerta Grande.

Tal vez Manzanares se hubiera vendido al diablo para tener un mínimo porcentaje de las virtudes de Ponce para darles faena a sus dos toros exentos de emoción y casta nulos en apariencia para la acción de embestir. Lo intentó José María Manzanares, pero todavía no es mago. Lo mejor de su actuación, la estocada al seundo de la tarde enterrada hasta la bola por el hoyo de las agujas.

David Esteve tenía su oportunidad justo un año después de recibir la alternativa en idéntico cartel. Variaban los toros, que en principio suponían una garantía. Pero ni mucho menos, su primero cazaba moscas por el derecho, por donde se le coló en el recibo y lo levantó del suelo al iniciar la faena de muleta. Pero Esteve tiene valor, está probado y ni se miró, pero la procesión iba por dentro. Fue al natural, pero muy tropezado. Y a la hora de matar otro trompicón, porque tenía que ser así si se quería meter la espada. Esteve, cosas del valor y de la falta de rodaje, no tuvo inconveniente en dejarse dar.

Peor sería con el sexto ya que Juan Pedro no debe sacar muchos toros bravos en cada camada, y éste, de nombre Idílico, fue uno. Bravo y con clase en el caballo, fue una locomotora. Buenos fueron los doblones de inicio recetados por David Esteve, pero luego el temple apareció en muy contadas ocasiones, con lo que el toro acabó por desengañarse.

La plaza, Valencia, cubierta por una nube de pólvora, se rendía una vez más a escasas horas de la cremá al magisterio de Enrique Ponce, que se marchaba por la Puerta Grande una vez más tras arrasar con todo.

19 marzo 2008

fallas 2008/ el triunfo se lo sirvieron a cayetano

18 de marzo de 2008. Toros de Carmen Lorenzo y Hermanos Gutiérrez Lorenzo, para El Capea, Alejandro Talavante y Cayetano.

Haciendo la vista gorda se podría decir que la historia relevante de la tarde empezó cuando al sexto se le empezaron a contar pies, buena condición, clara intención embestidora y a Cayetano sincera predisposición. Vamos, el triunfo servido.

Antes la mansedumbre se había traducido en desesperación, aunque alegrase los ratos. Los toros del Niño de la Capea y familia, arrastrado el cuarto, el mayor espectáculo ofrecido consistía en los saltos conseguidos (sólo el primero) y frustrados al callejón. Todo un canto a la mansedumbre iba siendo la corrida, que fue monotemática en hechuras, las propias del encaste Murube, y muy pobre de defensas, ridícula a veces. Mansa y floja de raza, los mejores quedaron para el final, quinto y sexto, Jabalí y Saeta.

Pedro Gutiérrez Lorenzo, "El Capea" tras haber reciclado el mote del padre y verse ganadero y todo, se pegó el arrimón, pico y pala, para justificar su contestada presencia en fallas, y lo hizo. Arrimándose, aguantando parones, tocando con el pico al pitón contrario desde la pala del otro. La fórmula resultó, y fue ovacionado tras el primero, el cuarto y en la despedida, lo que fue todo un éxtito para conforme apuntaban las cosas.

De Talavante, Alejandro, no se puede decir lo mismo. Más bien lo contrario, que pegó un sincero petardo. Por su predisposición al entrar en quites no se hubiera dicho, sí luego tras el resultado de unas muy discretas chicuelinas y unas malas gaoneras a primero y cuarto, respectivamente

Alejandro Talavante cuando tomó la inmensa muleta que se gasta se mostró indolente, frágil, muy lejos del torero eléctrico que arrancó la admiración en Valencia, hace una año, Madrid o Sevilla. Si tras la lidia del segundo, de muy poca historia, todavía quedaba la incógnita, con el quinto se confirmaron los peores presagios. Levemente protestado de salida, fue afianzándose en el ruedo sin perder las manos, embistiendo al cite, haciendo cosas de bravo en el peto (no doliéndose, apretando desde abajo) y galopando alegre. Sin ningún compromiso, Talavante se mal puso, manejo las telas patoso, sin gusto, estética ni poder. Muy alta la mano y ese telonazo amorfo que se gasta que ni volaba. El tal Jabalí no vio ni una sola vez la bamba de la muleta, lo pedía.

Cayetano sí que aprovechó el triunfo que se volvía a servir, sobre la bocina, con el llamado Saeta. También bravo, encastado y con esa nueva virtud que el taurino llama movilidad. Antes, del tercero, ni el propio Cayetano ni su cuadrilla supieron ordenar su mansedumbre. Rematadamente manso, pero encastado, fue siempre a su aire, arreó por donde quiso, se sirvió dos puyazos por su cuenta y se aquerenció escasos metros de toriles. Cayetano se la puso una vez, la probó y luego ya dijo que tu tía.

Al sexto, cuando la expectación parecía decaer, los doblones de Cayetano, con aires ordoñistas, y vibrantes la levantaron. Cayetano lo vendió, se quitó las zapatillas de torear como si éstas fuesen unas pantunflas y el ruedo el salón de casa. Se espatarró, la puso por delante y con tres en redondo y el de pecho puso a toda la plaza de acuerdo. Serie compacta, honda, de buen trazo y mandona, dotada de empaque, pero corta: había toro, pero también había que respirar. Hubo más en redondo, pero sin alcanzar la perfección de la primera, y también sobre las rayas cuando tal vez lo mejor habría sido aventurarse a los medios. Al revés, fue encerrándose para acabar pegado a tablas y descalzo. El intento al natural salió discreto y el conjunto con alguna mácula, pero eléctrico más que de sobra para cargar las pilas del público ansioso de triunfos. Con la espada, bien. Y le cayeron las dos.

18 marzo 2008

fallas 2008/ esta vez seré breve, y diré

17 de marzo de 2008. Toros de Las Ramblas para Enrique Ponce, El Cid y César Jiménez.

- Si la bravura y la raza, la casta, tienen, pese a quien pese, como principal unidad de medida la prueba del caballo y la puya, tengo que decir que ninguno de los toros y novillos que han saltado al ruedo de la Plaza de Toros de Valencia han sido capaces de tumbar a caballo y picador. Ni por asomó, ni romanear; antes se han derrumbado los propios toros, como es el caso de la enferma corrida, otra más estas fallas, de Las Ramblas totalmente anovillada.

- Que a Enrique Ponce le han birlado una puerta grande por la que había hecho méritos más que suficientes: construir la que ha sido la mejor faena de muleta de matador de lo que llevamos pasado de feria. Lo que pasa es que tal vez los presidentes que circulan por el palco de Valencia no tienen el mínimo criterio o es que lo que de verdad les gusta son los espectaculares pares de banderillas, los desplantes y los mantazos, y nada el toreo fundamental, el de poder y dominio, el de hacer romper a un toro a embestir cuando solía desparramar y el que se hace al natural y matarlo luego de un espadazo, que es simple y llanamente lo que ha hecho Enrique Ponce en su primera comparecencia ante su segundo toro. O tal vez, pasa que los presidentes se sientan allá arriba atemorizados por el qué dirán, y lo mismo que le negaron la puerta grande a cualquier modesto, pongamos por caso, ahora se sienten guardianes de la tumba de Pedro Romero por plantarle cara a Ponce cuando acaba de bordarlo.

- Que El Cid ha consumido sus dos comparecencias en tono discreto, sin mayor opción y con escaso compromiso, pero enormemente sobrado y capaz para cualquier otro envite con mejores mimbres, cuando decimos mejores queremos decir también más encastados.

- Y por último, que César Jiménez vio truncado excepcionalmete su idilio con Valencia, tras una faena que tuvo su mayor interés en un par de series al natural, pero que no acabó de volar, y fue solamente una oreja, y la nada absoluta en el sexto.

17 marzo 2008

fallas 2008/ fuente ymbro, tocando fondo con excepción

16 de marzo de 2008. Toros de Fuente Ymbro para El Califa, El Cid y Miguel Ángel Perera.

Sacudido el triunfalismo de la víspera, ya costó todo como mucho más. Siempre el día de la plantá le deja a uno baldao y más siendo sábado como ayer, por eso la corrida de Fuente Ymbro ha estado en tris de indigestársele a más de uno.

Valencia es plaza de los fuenteymbros. Su cima es la de Harinero hace ya dos años, pero muchos somos los que nos acordamos de aquel novillo llamado Volante y que puso en candelero a Tejela y al ganadero. Y así ha ido ganando cartel, a base de casta y bravura, gratos recuerdos que nada han tenido que ver, o muy poco, con esta tarde fallera.

Corrida chica, sin trapío y discreta de pitones, impropia de una plaza de primera. Que tuvo muy bajo el depósito de casta y escasas dosis de bravura. De éstas últimas quien mejor servido fue es el primero (bis) de nombre Codicioso y de pelo colorado. Picado con precaución quedó boyante por ambos pitones y El Califa, tras el cambiado, atacó por ambos fiel a su estilo, y tal vez debería haber insistido más por uno u otro para reafirmar el argumento de la faena. Pero el ahora por aquí, ahora por allá, aunque siempre por abajo, acabó por dar demasiadas ideas al toro, que se comportaba haciendo honor a su nombre. Cuando El Califa cuadró para matar, al toro ya no le interesaba demasiado la franela y esperaba con la cara alta. Tras un pinchazo, fue el toro quien sorprendió cuando estaba igualado y volteó a José Pacheco de fea manera, que lo pasaría mal para meterle la espada antes de pasar a la enfermería de la que ya no saldría.

Sería El Cid quien mataría uno más. Al primero de los tres (segundo bis, sustituyendo al titular un precioso y chicho toro más albahío que jabonero que se partió los dos cuernos por donde la mazorca se estrecha camino del pitón, justo hasta donde estaría enfundado el animal, al hundirlos en el albero tras el tercer lance) lo lidiaría perfecto, aunque suene desorbitado el verbo "lidiar" hoy en día, hasta la estocada que quedó defectuosa. Se llamaba Hablador el toro, éste alto, con cuello, suelto de carnes y poca ofensividad. El Cid andó sobrado de temple y más fácil imposible. Le dio ventajas y el toro pareció venirse arriba, pero de eso nada. Cuando El Cid le marcó el viaje una y otra vez en tres series, se fue el animal en busca de las tablas para pegar allí su trasero.

A tercero y cuarto la tablilla les anunciaba pesos por debajo de los 500 y nada más les acompañaba para rematar el trapío exigido. Anovillado, el de Miguel Ángel Perera todavía mantendría el tipo, aunque ante la vara respondió saliéndose suelto, aguantando faena en los medios sin demasiadas exigencias y no demasiado temple, porque de cada dos limpios, un muletazo salía tropezado. Mientras que el cuarto salió siempre pensando en otras cosas de cada uno de los muletazos de El Cid. A éste toro, Alcalareño le había soplado los dos pares que serán los de la feria.

El quinto desesperaría por su sosería y nula emoción, lo mismo que un Perera que no quería ver la realidad. El sexto sacó falsa bravuconería de salida y le arrancó por dos veces la capa las manos a El Cid. Más serio, aunque de fea constitución, en el caballo le dieron lo suyo, y lo que quedó era el fondo de una tarde, los vanos intentos de El Cid, más pensando en su tarde de al día siguiente, y a la vista el fondo del depósito de la casta en los Fuente Ymbro, que se ganaron con ella merecida fama no hace demasiado.

16 marzo 2008

fallas 2008/ el día de las puertas grandes

15 de marzo de 2008. Toros de Jandilla para Rivera Órdoñez, El Juli y El Fandi.

Comenzó el espectáculo y Valencia, su plaza, se convirtió en un casal más donde lo único que vale es la juerga y la jarana, el baile y el cachondeo. Por eso cuando El Juli se negaba a coger los palos tenía que escuchar fuertes protestas que incluso le duraban hasta cuando se dirigía a los medios a brindar al respetable. Ver para creer. Qué memoria tiene este público valenciano, que se acuerda de cuando El Juli mal que bien, hace ya cuatro cinco años tenía por costumbre banderillear.

El público dicharachero estaba loco con El Fandi que daba largas cambiadas, ponía banderillas corriendo para atrás y al violín, luego paraba al toro por arte de birlibirloque sujetándolo por el testuz, y hacía más cosas aireando mucho el capote: navarras, chicuelinas, serpentinas.

La verdad, que con tanto atrezzo, El Fandi se quedó en bolas al tomar la muleta en su primero. Que con todo, fue bravo y tomó la segunda vara, medida, arrancándose desde más allá de los 6,25. El bajón fue tremendo, el trasteo ni tuvo orden ni concierto, y cuando sonó algún pito se fue directamente a por la espada para que no se quebrase la devoción de algún enfandilado. Matar, sí que mató: menudo espadazo.

La locura en el sexto pareció multiplicarse y le llegaron a pedir otro par, el cuarto, de banderillas, y así podría, de par en par haberse tirado horas si del personal hubiera dependido cualquier decisión. Pero desde tiempos de Pedro Romero la lidia tiene una estructura y un desarrollo que se cumple a raja tabla, y hasta El Fandi y sus apasionados se tienen que doblegar las reglas, aunque sea heterodoxamente.

Todos tenían que creer que allí abajo, en el ruedo, ocurría algo muy gordo, y hasta la banda se sumó atacando en plan charanga. Hubo de esperar el olé profundo y al unísono que no tuvo ocasión en la vorágine de muletazos de costa a costa, hasta que El Fandi citó y pegó el molinete de rodillas más veloz que uno recuerda. Luego otro, que ya no soprendió, de ahí al arrimón, otro desplante ya pegado a tablas y los tendido de sol un clamor. Con la espada, como antes: otro estocadón.

El aficionado fetén seguía los acontecimientos perfectamente camuflado, y sentía dolor por su Valencia, por su plaza, por las inclemencias falleras. Y por el concepto de fiesta del que el público quería disfrutar por encima de todo. Él no tenía otra que callar porque por más que se empeñase, su voz quedaba sumergida entre las de la marabunta que por ejemplo ponía el grito en el cielo cuando el toro quedaba en suerte para el picador.

El público de paso ve al picador y ve a un auténtico monstruo, y ve al toro y no tiene claro qué ve. Lo que de verdad le mola son las carreras, las banderillas, el capotes volando, los desplantes y que banda toque cualquier pasodoble que pueda ser acompañado con palmas.

El aficionado iba paladeando, por ejemplo, la nobleza de los de Jandilla al tiempo que sufría su escasa presencia. Su bondad o como la desaprovecharon Rivera Ordóñez en sus dos turnos o El Fandi en el tercero de la tarde. Se rasgaba las vestiduras también por la oreja generosa concedida a El Juli tras una faena de buen tono, pero discreta. Y disfrutaron de la faena al quinto de El Juli hasta que tuvo que fabricar circulares para llamar la atención del resto. A la postre seria el único que había ejecutado el toreo, parar templar y mandar. De arriba a abajo y hasta la cadera. Una serie en redondo apunto a aquella faena que le valió la Puerta Grande de Las Ventas. En Valencia, picho antes de agarrar la estocada y le dieron una oreja, que sumada al regalo del palco le abría la puerta con salida directa a la calle Xàtiva, por donde se iría con El Fandi.

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En la novillada matinal del 15 de marzo Dámaso González salió también a hombros. Con novillos de María José Barral, nobles, flojos y bien presentados, finiquitó dos buenos trasteos certeramente con los aceros, aunque el suyo no es un fino estilísmo. Alejandro Esplá se presentaba también en Valencia y se mostró tierno, pero gustoso en el toreó sobre todo al natural, y variado. Vicente Marrero, de Cullera, en su presentación, dio muestras de personalidad y de no andar para nada a la deriva. Solventó la tarde dejando grata impresión y también buen gusto. Cortó una oreja solamente del tercero. El sexto fue el garbanzo negro, tocaba fondo en el depósito de la casta.

15 marzo 2008

fallas 2008/ la fórmula de pepín

14 de marzo de 2008. Toros de Montalvo para Pepín Liria, Juan Bautista y Matías Tejela.

Es la de Montalvo la mejor de las corridas que hasta ahora se llevan lidiadas en estas Fallas. Sin ser la mejor presentada, que eso no quita que los tres primeros hayan parecido tremendamente serios de pechos y expresión y alguno haya quedado terciado dentro del lote de seis, lo cierto es que quien más quien menos, ha sacado casta. Y cuando no, bravura, como es el caso del cuarto, de nombre 'Plañidero' número 59 y nacido en enero de 2004 y 510 kilos mesurados de peso.

El tío ha sido una moto embistiendo y del igual forma le han dado fiesta. La cosa era como una carrera. Hay dos opciones o le templas, paras y madas a un toro, o te peleas con él a su ritmo, con todas tus armas, de tú a tú y de verdad. La segunda es la opción por la que por obligación ha preferido elegir de siempre el bueno de Pepín Liria. Del que... qué se va decir. Tiene su fórmula: la fórmula de Pepín.

Cuando rompió el paseíllo, en su honor se cerró una ovación que cuajó, no como la de la víspera dedicada a José Tomás que se perdió entre los tendidos y que algunos pensaron que iba dedicada a Mariano Rajoy. Estás que sí, ahora saboreando la derrota del 9 marzo, como para ovaciones.

Pepín se lanzó en ese magnífico cuarto, le dio una larga, y se enroló en un torbellino de lances a la verónica y de todas las marcas. Y se echó de rodillas en el platillo para torear de primeras en redondo, y de pie en los tercios de sol, por aquí y por allá. Lo de Pepín Liria, en la temporada de su despedida, con una intachable hoja de servicios y de cornadas en sus muslos, si uno hubiera tenido oportunidad de recitarlo se lo hubiese dedicado a los críos de la Escuela de Tauromaquia que unos asientos más allá miraban como si aquello no fuese con ellos. Pobres engañados. Pepín mató a la segunda y el triunfo redondo se le fue, pero no el reconocimiento de una plaza de la que como torero se ganó todos los respetos.

El primero bien presentado, largo, hondo y serio, fue encastado aunque la suya no fuera la mejor de las embestidas. Sí que respondió una y otra vez a cada uno de los estímulos que se le presentaron. Los trazos no siempre fueron limpios, pero la emoción se dejó palpar y el toro llegó a la muerte con la boca cerranda, síntoma de que había todavía más fuelle.

El segundo, aunque en un tono menor en su presentación, fue igualmente serio. Alegre en su salida, Juan Bautista toreó rodillas en tierra a la verónica, también de pie y por chicuelinas. Tenía entonces algría el toro en su galope, pero en banderillas el cambio brusco y los banderilleros se vieron en un aprieto para llevar la brega con limpieza y parear con normalidad cuando atacaron por el izquierdo sobre todo.

Con la muleta Juan Bautista alcanzó las cotas más altas en la tercera serie en redondo, por reunida y ligada. Por el izquierdo no tuvo ni medio, ya lo había cantado y el francés optó por la muerte.

El quinto, castaño, fue otro de los reseñables, el segundo mejor de la feria -hasta ahora- tal vez tras el cuarto que le precedió. El quinto en cuestión, 'Mediocaño', manseó en los primeros tercios, pero pasó el segundo tercio moviéndose bien y con un ligero gazapeo. Juan Bautista tuvo la idea buena, pero en la práctica siempre llevó un velocidad mayor que no fue capaz de corregir. Qué decir, que si lo huiese hecho, se hablaría de un triunfo redondo e incontestable.

Matías Tejela podría culpar de su actuación, por igual, pero por este orden, a sus misma persona y también a su cuadrilla, que pegó sendos sainetes en los tercios de banderillas que sólo están a la altura de los del montón. Aún así el tercero explicó en sus primeras embestidas que sabía hacer el avión por el derecho y que cuando la muleta se le presentaba de la forma natural, más o menos también, aunque con mayores dificulades. Así, a Tejela esta vez no le salió limpio. El animal acabó por tocar fondo y pedir la muerte.

El chorreado sexto fue otro tío. Tejela le echó la pata adelante para hacer la verónica y se lo llevó una a una hasta los medios, donde dejó una media. Luego vendría otro sainete de la cuadrila en el segundo tercio, y por menos cualquiera los dejaba sin cenar. Ya luego, el toro se vendría descaradamente a menos, como aburrido.

13 marzo 2008

fallas 2008/ nada tiene importancia...

13 de marzo de 2008. Toros de Núñez de Cuvillo para Vicente Barrera, José Tomás y Tomás Sánchez.

Nada tiene importancia si no hay toro reza la bandera que levantan los aficionados desde su trinchera. Me la imaginaba ondeando de estrangis junto a las que coronan la Plaza de Toros de Valencia. Porque me hubiese gustado, a mi y a cualquiera, que la expectación de la tarde encontrase adecuada respuesta en la corrida de Núñez del Cuvillo. Porque otra vez nos vimos en las mismas, nos quedamos a medias y faltó toro, el toro. ¿Lo que hubo? Medio toro.

De tan agradable que era la corrida, al conjunto le faltó trapío. De tan justa que fue de fuerza, había que cogerla con alfileres. De tan noble, le faltó casta, cómo no. De tan fácil que parecía, bueno, complicó las cosas más de la cuenta. Y de tanta expectación que había, con estos mimbres, lo que pasa, que no hubo triunfo rotundo ni emoción auténtica.

Claro, que José Tomás, gran protagonista de la tarde, hizo por poner de su parte el resto y más, pero en su esfuerzo daba la impresión de pasarse de rosca. Por supuesto que el público se lo agradeció. Porque un torero tal vez no puede quedarse más quieto, torear con mayor pureza o al menos intentarlo y pasarse al toro más cerca. Pero qué toro.

Con su primero hizo delirar por momentos los tendidos. De primeras ya su actitud, chocó. Tras andarle para atrás al toro levantado para fijarlo, se plantó y le intentó dar una chicuelina. El riesgo evidente, y el desarme. Volvió y hubo un ramillete y luego salieron los montados a cumplir el expediente del simulacro. El toro, lo había cantado ya su matador, desde su salida por toriles estaba para recrearse.

Más allá de las rayas citó por estatuarios, el tercero lamiendo las lentejuelas, y por lo que en este torero es norma, citó al natural. Apreturas, la misma flojedad, la propia condición del toro y que se vencía y echaba la cara arriba, un desarme saliendo perseguido por el toro, lo solventó con pasamosa frialdad corriendo hacia atrás tratando de agarrar los pitones. Y a partir de entonces la faena la hizo con la diestra. Asentado, quieta la planta, por ahí sí, seguía los vuelos el toro. Una serie fue una auténtica cumbre, toda ella. En un palmo de terreno el torero y perfectamente encajado, ligada toda, templada, la embestida sujetada y sostenida en esa eternidad que logra el toreo: la plaza deliraba. Hubo más, y a pies juntos, ofreciendo la muleta justa. Luego toreo por bajo, tricherazos. Valencia disfrutaba como pocas veces, oye es que había ganas, aunque todo podía haber sido más, mucho más. Mató tras pinchazo y cortó una oreja.

El quinto acabó por pararse en el boca de riego -los terrenos del bravo, de los que el manso huye y el descastado, pues se queda como toro de cartón piedra-, y tal vez ahí erró el torero, que optó por arrimarse en la misma boca de riego, cruzarse al pitón contrario y enseñando media muleta tirar con temple una y otra vez. José Tomás se inventaba la faena a un medio toro y había puesto la plaza en pie, y eso con semejante material, es verdad, está alcance de muy pocos. La estocada arriba pero atravesada hizo guardia. El toro se echó y el tercero erró con la puntilla, el toro lo levantó por el muslo cuando pocos le echaban cuentas y el triunfó se esfumó.

De los del Cuvillo, el lote se lo llevó Barrera, que vio como a su primero lo echaban para atrás. Salimos ganando dentro de lo que cabe, el sobrero tuvo buen fondo y mal que bien, se mantuvo en pie. Pero Barrera no arrancó con el mejor ánimo, le faltó compromiso. Era un toro dulzón, de esos que reclama la torería de postín o eso parecía. Le costó también hacerse con el cuarto, un bonito entrepelado o burraco (sardo en la ficha) que fue a más y así le obligó al torero. Barrera fue comprometiéndose en terrenos de sol y descubrió embestida bonancible tanto por el derecho como por el izquierdo. Concluyó con el efectismo de unas roblesinas bien ligadas y mató de espadazo del que salió perseguido en el último aliento del toro. Se le pidió una oreja, concedida, y los menos solicitaron la segunda, pero ya estaba bien.

Tomás Sánchez toreó por primera vez con la plaza de toros de Valencia hasta arriba, era el mejor día para reivindicarse, pero el suyo fue el peor lote. Protestón el primero y escaso de trapío -no superaba los 500-, Tomás Sánchez cumplió buscándole las vueltas aguantando su corta embestida y haciendo todo lo posible. En redondo y al natural, a media altura y por abajo, en la distancia o en la cercanía, al hilo o cruzado. Mató bien y dio la vuelta al ruedo. El sexto, como el festejo, se vino irremediablemente a menos y su matador no estuvo todo lo fino que debía. Éste lo había brindado el de Rocafort a Mariano Rajoy, que había venido a visitar a los responsables del granero de votos que tiene en la Comunitat Valenciana, y claro, provocó una evitable y pequeña división, porque ya se sabe, las encuestas nunca acierta del todo.

fallas 2008/ sigue sin pasar nada

Sigue sin pasar nada estas fallas en la plaza de toros de Valencia y ya estamos en horas del día de la locura cuando escribimos este post. No sabemos bien qué va a pasar a partir de ahora. Porque por lo vivido, cualquier esperanza por pequeña que fuese se acabó yendo al garete poco más o menos.

El último botón, la corrida enfermiza de Los Bayones que vino a desdecir todo lo dicho anteriormente y que se sustentaba en los muy buenos lotes lidiados en agosto de 2006 y julio de 2007 en esta misma plaza. Nada que ver salvo la seriedad de alguno, que no todos, con aquellas ésta.

Ni atisbo de la condición física en los seis, que rodaban sospechosamente por los suelos al hacerse presentes en el albero, de los que solamente dos, que debieron ser tres y cuatro también por no decir todos, fueron de vueltos a los corrales.


Leña tuvo el primero hasta dejar al público boquiabierto y sin reacción hasta que Curro Díaz fue desarmado en el mismo saludo. Fue entonces, al quedar suelto, cuando se llevó la ovación el toro por su belleza. Metía la cara y era un tío, el toro sin duda valía. Se le picó pésimo, un vara caída, la otra un borrón y su rectificación. Flojeó, pero había cierto fondo, el único que lo tendría a la postre. Curro Díaz cumplió con un trasteo de torero maduro y compuesto. Muletazos por abajo, pero de uno en uno, llevando y templando la embestida.


Y decíamos que sigue sin pasar nada, pero que podía haber pasado también es verdad: cuando el segundo arrolló al segundo lance a Miguel Abellán, lo pateó y le pasó el pitón buscándole el corbatín. Se levantó y sólo llevaba la paliza, ya ves: por eso decimos que sigue si pasar nada. El del susto era el primer sobrero, de Luis Algarra, salió frío, midiendo y escarbando. Lo paró Montoliu, y luego le pegó el viaje a Abellán. Derribó de manso y se puso problemático, pero con los toros así no hay tiempo de llevarlos al psicólogo ni de hacer terapias, que sería lo mejor. O hay que tragar o buscar cuanto antes la calle del medio. Abellán eligió la segunda opción tras pensárselo tal vez demasiado.

El turno tercero también lo cubrió otro sobrero de Algarra, fue el momento que tuvo el personal de sacar de la garganta el ole. Fue en el saludo capotero más vibrante que templado, pero siempre hacia los medios de Antón Cortés. Más nada, el de Algarra no tenía ni pizca de casta que le empujará a tomar medio pase. Como si aquello no fuese con él, Cortés le dio bajonazo.

El cuarto reunió todos los males y se Díaz se estrelló sin remedio y definitivamente en el día en el que se presentaba como matador de alternativa en Valencia. Y en el quinto anotábamos la frase que resumió la tarde y que por principios -de la bravura, la casta, la emoción y la personalidad de cada torero- no debería decirse nunca de una corrida: "más de lo mismo". Así era, aunque en esta ocasión Abellán interpretase el pasa toro, sin molestarse ni el uno al otro, ni el otro al uno. Es decir, redondos tan ligados como ligeros y poco comprometidos y a media altura, dejándose la zurda para cuando ya no se estilaba.

Diferente fue lo interpretado por Cortés, dos series de mano baja, tras la que el sexto siguió dando la razón a los que ya estaban del todo defraudados y ni se acordaban de las dos buenas tardes con ganado de Los Bayones allá por agosto de 2006 y julio de 2007, porque ésta, mucho más reciente, había pesado como una auténtica y aburridísima losa.



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En la matinal salió por la puerta grande Manuel Sarrión de forma muy generosa. A Lucca Ruffo "El Calabrés" le sonaron los tres avisos y le dieron una auténtica paliza con seis o siete volteretas y el de Ciudad Real, Rafael Castellanos dejó entrever a veces buenas maneras, pero sólo a veces.
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Y en un rato, fenómeno.

12 marzo 2008

fallas 2008/ seis de núñez de cuvillo para el gran acontecimiento

fallas 2008/ con el toro en el cogote

fallas 2008/ bombonada desmochada de barral y cosas buenas de serafín y uceda

12 de marzo de 2008. Toros de María José Barral para Uceda Leal, Serafín Marín y Javier Rodríguez.

La Feria de Fallas ya a punto de despeguar hacia el desideratum, sigue sin levantar cabeza. La segunda corrida del ciclo, de María José Barral, tuvo cuajo y definidas bonitas hechuras, tenía cuernas bonitas, acapachadas y sobradas de seriedad de no haber sido sospechosamente manipuladas. Lo cantó el sexto que saltó a la plaza despitirrado del derecho.

Rayando los límites de su condición de toro, por su evidente falta de remos, sacaron fondo suficiente de nobleza y casta para seguir las telas. El sexto, el que saltó con pitón abierto como una amapola por primavera, o como la boca de una cobra dispuesta engullir, embistió de dulce, con ritmo, arrancándose a la distancia donde presentaba la muleta Serafín Marín, que pareció verlo todo muy claro y transfigurarse por momentos. Cuajo por momento el toreo con la izquierda y con la diestra de manera muy natural e hizo rugir a la plaza de verdad por momentos. Le faltó redondear del todo, que aquella serie con la zurda en vez de esbozo hubiera crujido rotunda, por ejemplo. Y la espada, por supuesto, de no haber fallado ahí se hablaría de un triunfo serio del catalán Serafín Marín en Valencia.

El tercero, del que a su favor hay que decir que tuvo suficiente poder patas para no caerse, que ya es hoy en día, protestó al sentir la puya y de igual forma respondió a la muleta que le presentó Marín y al final no hubo acuerdo. La estocada buena.

Uceda Leal lo dejó todo a medias, como suele por unas cosas u otras, aunque todos intuyen en este torero que es capaz y que atesora mucho más como torero. Su primero fue un carretón, que se derrumbó al comenzar la faena, y Uceda Leal lució en una faena con excelentes pasajes de toreo que recordaba al de salón, muy despacio, casi perfecto, con naturales eternos y enroscadísimos, pero no tuvo más que quedar a mitad, porque ya no daba más de sí. El premio, tras estocada de la casa, vuelta al ruedo. Mucho menos daría el quinto, que no presentó la mínima emoción en su quehacer en el ruedo y eso dicen que se debe a la falta de casta, un discurso breve pero que se está repitiendo demasiado estas fallas. Contagiado, Uceda anduvo más destempletado, pero eso sí, la estocada otra vez arriba.

Javier Rodríguez, sobrino del empresario, abrió tarde bastante sereno con lanceando al primero, acapachado, bien hecho y musculado. Pero tras la primera vara, fuerte, se pegó un volantín y quedó en flojo. No pondría en ningún aprieto a su matador hasta la suerte suprema en la hubo cinco pinchazos previos a la estocada. Ante el tercero Javier Rodríguez presentó mayores dudas, un toro de condición noble y poco fuelle.

11 marzo 2008

fallas 2008/ coincidencia con la de los chospes

Dije:

"La primera, de Los Chospes, una ganadería que sigue cantando una enorme falta de casta. Bien presentada, eso sí, también se movió bastante. Pero el movimiento no tiene que ver ni con la casta ni mucho menos con la bravura.

Sí, en cambio, la embestida entregada en los tres tercios, de las que no hubo. Traté de imaginarme a los novillos de Los Chospes con un año más, ya de toros y me venía a la memoria la de hace un año, cuando la cornada a Fernando Cruz."

Y dijo José Luis Benlloch en Las Provincias:

"Los novillos de Los Chospes compusieron un bonito conjunto. Se ponga nota el ganadero en esa primera obligación. Luego sobre la arena se mostraron tan sobrados de nobleza, que no es defecto, como faltos de casta, que si es cuestión peligrosa sobre todo pensando en futuro o a más corto plazo pensando en esos mismos novillos con un año más."